28 jul. 2010

Entrevista a Marcela Moreno de la asamblea "El Algarrobo" de Andalgalá.

Marzo de 2010.
El lunes 15 de Febrero la ciudad de Andalgalá fue testigo de la más cruenta represión por parte de la policía catamarqueña hacia la Asamblea de vecinos autoconvocados “El Algarrobo” que se encontraban cerrándole el paso a la minera “Agua Rica”. Este nuevo proyecto minero al norte de la ciudad viene nuevamente a confirmar la política de saqueo y contaminación del capitalismo (en complicidad con los gobiernos provinciales y nacionales) de la vida y la tierra de nuestros pueblos.
Los vecinos y vecinas, autoconvocados en la Asamblea “El Algarrobo”, vienen enfrentando a la minería a cielo abierto y este último tiempo han protagonizado un proceso de lucha contra este y otros proyectos que amenazan su salud, su tierra y su propia permanencia en la ciudad. En esta oportunidad Semillas de Rebelión junto con Socialismo Libertario (Rosario) tuvimos la oportunidad de entrevistar a Marcela Moreno, integrante de la Asamblea “El Algarrobo”, en una visita realizada a la ciudad de Rosario.

¿Hace cuanto tiempo que existe la minería a cielo abierto en Catamarca?
Marcela: Hace 12 años que está La Alumbrera y está haciendo cualquier tipo de destrozos, es la que nos está dejando en ruinas.
Y la minera Agua Rica está en lo que es la ciudad de Andalgalá, ¿verdad?

M: Claro en todo Andalgalá, en el cerro La Aconquija, pero todavía no está en funcionamiento porque nosotros lo estamos deteniendo.

¿Cómo es que se le da inicio a su lucha en contra de la minera Agua Rica?

M: La lucha empieza hace como 8 años principalmente por el agua, por un mineroducto que se forma en mi pueblo. Ahí es que me reúno con personas del centro de Andalgalá y empezamos la lucha. Ahí empezamos a investigar de todo lo que era contaminación, que era el mineroducto, y como contaminaba el agua potable.

Desde entonces hicimos muchas cosas, marchas, peleamos, se unió más gente a la lucha. Tuvimos muchas mentiras por parte de las autoridades. Pasamos por muchas cosas: nos decían que éramos terroristas porque asustábamos a los niños. Éramos perseguidos. A los medios la minera le ponía plata. Recibíamos amenazas en el trabajo. Encontramos hasta papelitos donde decían que a nuestros hijos los iban a matar. Peleamos mucho, presentamos muchos papeles.

Paso bastante tiempo hasta que se suma más gente a nuestra lucha. Éramos los “autoconvocados por la vida” porque peleábamos siempre por el agua. Tratamos siempre de viajar, salir a otras provincias y llevar el problema de Andalgalá hacia otros pueblos.

El problema más grande lo tuvimos, cuando en el consejo deliberante de Andalgalá, un concejal se asusta al leer una resolución donde decía que Andalgalá iba a ser vendida, y la gente no sabía nada de que nos querían sacar de allí para venderle las tierras a una empresa extranjera... eso empezó hace como dos meses, desde que empezó el corte a los camiones de la empresa. Cuando el concejal lo ve, se asusta y empieza a llamar a todos los que estábamos en la lucha por la contaminación del agua. Y el primero que se entera es un señor llamado Aldo Flores, que enfrenta a la policía con su bicicleta, empieza a impedir el transito a las empresas en la ruta con una bandera. Allí lo único que encontró para hacer el corte es un algarrobo pequeño, hace el corte y se queda ahí la sombra, de ahí nuestro nombre “Asamblea El Algarrobo”.

Bueno con semejante decisión que el toma, entonces los demás nos adherimos al corte. Bueno y ahora allí tenemos una carpa (…) bueno tenemos de todo para poder hacer los turnos de día y de noche. Ahí armamos una carpa para dormir.

¿Cómo fueron los sucesos del día 15 de Febrero, el día de la represión por parte de la policía de la provincia?

M: Hasta el lunes ese... El lunes 15 de febrero es cuando nos enfrentamos. Nosotros nunca tuvimos armas, era todo a mano limpia, nos llevábamos de las leyes, teníamos la fe de la gente, la unión de la gente. Estaba pensado que hubiera un grupo de 10 personas para que las camionetas no pasen. La cuestión es que llegaron ellos, y le pedimos a esta gente que no se metieran para que no hubiera violencia y no hubiera problemas. Ese era el mandato de la asamblea, que no hubiera problemas, y bueno al ser votado en la asamblea eso se respeta... Por supuesto las cosas no suceden pacíficamente y ahí nos empiezan a pegar sin mesura, a algunos, entre ellos yo, nos llevan a la comisaría. Intentan llevarse a un segundo grupo, y como no los podían levantar llevaron gas y pimienta y nos echaron en la cara, no podíamos respirar, al no poder defendernos nos arrastraron por el ripio. Muy lastimados porque claro allí hay arena y piedras. Fuimos muy golpeados. Nos apuntaban al pecho, mujeres, chicos heridos, hay un bebe de tres meses con un tiro en las piernas, un niño de 5 años con un tiro en el estomago que lo llevaron a Catamarca. Era una guerra, había gritos, tiros, bombas, largaron los perros que llevaban.

¿Cómo es la reacción de la gente del pueblo al enterarse que estaban siendo reprimidos por la policía?

M: Una radio local estaba transmitiendo lo que pasaba y entonces ahí el pueblo se entera. Y decide dividirse en tres partes: estar en el corte para que no sigan pasando las máquinas, otro grupo en la puerta de la comisaría donde estábamos algunos de nosotros presos y el otro estaba en el centro de la ciudad de Andalgalá por la gente que habían llevado ahí.

Una asamblea ya no podía controlar a un pueblo enojado. Hicieron todo lo que pensaban que tenían que hacer, quemaron la municipalidad. Los chicos corrían. La gente los ayudaba porque bien sabían que el juez de la ciudad y la fiscalía dio la orden de la represión, junto con el intendente que, por supuesto, se escaparon.

Pero no la sacaron muy barata porque los muchachos resistieron, “lo hicieron sonar”, le quitaron los cascos, le dieron una paliza al equipo especializado, que no te imaginas. Ahí es cuando se retiran (...) La bronca por ver los que nos habían hecho a nosotros, se metían por los montes, por los pies de los cerros, es impresionante ver como salía gente de todos lados (...) Tenemos el peso de toda nuestra lucha de que sos responsable de la vida de un pueblo, de repente ver a un pueblo ahí, era un alivio muy grande para mí.

Hubo un cambio en la respuesta de la gente, porque al principio, antes de que estuviera la asamblea, el corte, la gente como que estaba un poco más alejada (…) ellos nos tenían a nosotros como los salvadores (…) pero en el momento en que nos querían desalojar, que había policía de afuera, y se escuchaba la radio que avisaba, decía aguante la asamblea y pedía:- por favor, pueblo, apúrese…y la gente llegó.

¿Les abrieron causas judiciales?

M: Si, estamos haciendo denuncias, tenemos abogados (…) A mí por ejemplo me estuvo buscando la policía antes de venirme (…) a uno de mis compañeros fueron y le hicieron un allanamiento y no sabemos por qué, el no aviso a la asamblea, no sabemos que es lo que buscaban, le revolvieron todo en la casa, lo acusaron de golpear a un periodista y de quitarle la máquina…

¿Y luego de la represión como siguió la asamblea?

M: Sentimos como que ganamos una batalla, pero a la vez nos estamos mentalizando de que vamos a tener que volver a resistir porque la minera sigue con la idea de instalar la planta. Está suspendida por ahora la instalación, pero las camionetas las vemos que circulan en Andalgalá, hacen reuniones, dicen que están tomando gente para trabajar en ellas.

Esta resolución para vender las tierras de Andalgalá a la minera ¿por quiénes está firmado?

M: Y muchos, está firmado y sellado por el Concejo Deliberante de la Municipalidad de Andalgalá y la secretaría de Estado de Minería de la provincia de Catamarca, José Guillermo Sinner es el secretario y allí aparece su firma.

¿Cómo piensan llevar adelante esa resolución que hizo que empezara este conflicto?

M: (…) lo que nosotros anduvimos haciendo, como yo le llamo el trabajo de hormiga, es explicándole a la gente qué es lo que dice este papel. Figura que hay dos minas privadas, no sabemos de quién (…), veintinueve minas en plena ciudad de Andalgalá. Incluso llega hasta otro pueblo saliendo de Andalgalá que es Pomán y Saugil, que está pensado darle una indemnización a la gente para que se vaya y deje el pueblo.

Entonces Andalgalá dejaría de existir.

M: Claro, la gente en primer lugar dice esta indemnización nos dura un año (…) pero después qué hacemos, quién nos devuelve nuestro trabajo, quién nos devuelve nuestras tierras, nuestras casas…

Entonces la gente y el pueblo le dice no, el pueblo no se vende...Aquí están todos los pueblos por reventar, tienen su nombre, su distancia...La Aguada, Villavil, el pueblo donde yo vivo, Capillita, Colorado, El durazno, están todos...

¿Y cuál fue la respuesta oficial de este conflicto?

M: A nosotros nos dijeron que esto salió por equivocación. ¿Cómo va a ser así si está firmado por todos?: por el Fondo de Minería, etc.

¿Y ahora cuáles son los pasos a seguir?

M: Y ahora un poco dependemos del gobierno, porque acá están metidos, la presidenta, el gobernador de Catamarca y el intendente de Andalgalá. Hasta donde puede quedar libre la ciudad de Andalgalá?

La contaminación ya empieza a hacer estragos en nuestras vidas; en Andalgalá tenemos diabetes, tenemos asma, problemas en los riñones, dolores de huesos, las plantas de los pueblos se están secando y a su vez como le afecta a las provincias, si ellos logran instaurar las minas y no hacemos algo, si no nos unimos y no peleamos van a seguir por otras provincias... Si nos echan hacia las ciudades ¿qué va a pasar en las ciudades? ¿Nos vamos a empezar a comer los unos a los otros? (…) ¿Quién los va a recibir en otra provincia? ¿Quién les va a conseguir trabajo? ¿Quién les va a dar casa? ¿Qué van a comer? ¿A dónde van a ir a parar abajo de un puente? Y eso va a suceder si nosotros se lo permitimos.

¿Y a su vez se están manejando por vía judicial?

M: Estamos manejando todo por vía judicial, pero realmente a nosotros nunca nos dieron ni cinco de pelota, no les importa nada, y nos quieren tirar como si fuéramos animales para otro lado (…) Nosotros por ahora dependemos de lo que el gobierno haga, según lo que el gobierno haga, nosotros hacemos pero por suerte hay muchísima gente ayudando, hay abogados también porque en Andalgalá ningún abogado se quería hacer cargo de nuestros papeles porque la minera los extorsiona para que no se meta con la asamblea de autoconvocados, o sea la Asamblea “El Algarrobo”, entonces tuvimos que buscar un abogado de Buenos Aires para que nos defienda. Esperamos que salgamos victoriosos y que no intenten hacernos algo a la gente de la asamblea. Igual somos conscientes de que corremos ese riesgo, pero creo que si no actuamos todos juntos, todo un país, se pueden olvidar de nosotros y después meterse con otro pueblo, Córdoba, Santa Fé o Rosario mismo…

¿Ahora la Asamblea sigue manteniendo el corte?

M: Sí! Seguimos, ahí está.

Lo que nosotros pedimos y hablamos es que los pueblos que tiene algún tipo de contaminación es que hay que empezar a levantarse, porque no podemos esperar a la justicia, ellos lo que quieren es sacarte, sacar dinero. (…) hemos pasado a otra etapa de la vida, de la lucha en donde nosotros tenemos que decirles YA BASTA, queremos libertad para Argentina y que los extranjeros que se vayan, que nos dejen en paz. Nosotros hemos vivido, nuestros ancestros han vivido siempre aquí, que se larguen de aquí una vez por todas, eso pide el pueblo de Andalgalá, que sigamos en alto.

Yo les digo a todos, tenemos que unirnos, me refiero a todas las provincias, a todas las organizaciones que hay que unirse. Nosotros hicimos un juicio por la contaminación de las aguas de Villavil, cuado fuimos a llevar las pruebas las cosas estaban todas mojadas La justicia está pagada, toda la justicia, los gobernantes, vos no podes esperar nada de los gobernantes. Entonces nosotros nos valemos de fotos, grabaciones y la unión de la gente. Si nosotros dejamos que ahora avancen, nos van a hacer pelota el país, entonces nosotros queremos que se nos unan o que se unan, no le pedimos que vayan a pelear por nosotros en Andalgalá, pero estando en sus lugares pueden hacer algo. Ellos no tienen el derecho a venir a hacer lo que están haciendo. ¿Qué tenes que andar vendiendo la vida de la gente? Porque eso no se hace, se está vendiendo la vida de la gente..... Entonces nosotros pedimos a los pueblos que se unan que peleen.

Y es por el agua que estamos peleando. Y es como decimos: el pueblo no se vende y el cerro no se toca porque no lo van a tocar...

Anteriormente mencionabas sobre el trabajo de concientización que lleva adelante la Asamblea.

M: nosotros hacemos un trabajo de hormiga, ir con el documento, explicarle a la gente que lo que dice, explicarle lo más importante: -acá dicen que le van a rematar su casa, léalo. Y vamos casita por casita, golpeando las puertas. Por supuesto que hay gente que no quiere saber nada, pero seguimos. Es muy duro concientizar a la gente, es muy duro lo que nosotros estamos haciendo, pero seguimos. Cuando hay otras asambleas también tratamos de contarles que es lo que está pasando, que tomen conciencia de lo que se está haciendo con la Argentina y se organicen. Creo que llegó el momento que nos tenemos que defender como sea. Yo les pregunto a ustedes, si la Argentina sigue así ¿van a ser inmigrantes en otro país? ¿Van a intentar pasar a otra frontera? Yo no me veo así. Pidiendo agua, matando cualquier animal para comer, para darle a tu hermano. Empecemos a defender a la Argentina, a reunirse con la gente, con toda la gente que le interese. Ustedes ya vieron lo que pasó con Andalgalá, es una ciudad y no les ha importado. Hablen. Hablen, que la gente se concientice.







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