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21 may 2012

Amenazas



La Asociación de Prensa de Santa Fe repudió las amenazas al director de la FM 100.1 Radiodifusora Libertad de la ciudad de Ceres, Roberto Papilli, a quien una voz en el teléfono le exigió que levante un programa que lucha contra la fumigación con plaguicidas y agrotóxicos "porque si no, lo iban a moler a palos". Papilli rechazó la intimidación y ratificó la continuidad del espacio "La tierra sin mal" que realiza un grupo de vecinos autoconvocados de Ceres y Hersilia, que integra el colectivo "Paren de fumigarnos". El programa "La tierra sin mal" se difunde los sábados, de 7 a 9. Es un ciclo que advierte sobre el impacto de los agroquímicos en la salud pública y las medidas de protección que se deben tomar en el ámbito urbano y rural.

(publicado en Rosario 12 - Domingo, 20 de mayo de 2012)

4 oct 2011

Respuesta a Gustavo Grobocopatel

Por Carla Poth

Especial para Área de Formación de la Juventud Rebelde

Algún gran pensador dijo por ahí que los grandes hechos históricos se repiten dos veces. La primera, como tragedia; y la siguiente, como farsa.


Si miramos el desarrollo de la historia argentina, la tragedia ocurrió hace mucho tiempo, unos 150 años atrás, cuando el exterminio y domesticación de los antiguos pobladores americanos fue el puntapié inicial para la ocupación y apropiación europea de nuestro territorio. Aquí, la primera ‘extranjerización’, donde vastas legiones de españoles, italianos y de otros rincones, se pararon sobre la sangre y las tierras de nuestros indios originarios, e “hicieron la América” que ellos deseaban construir.

Hoy, la farsa se produce con la consolidación de un modelo de producción agrario que requiere de la eliminación y domesticación de todo aquello que no signifique ganancia.

¿De qué modelo de producción estamos hablando? En la actualidad, se producen 33 millones de hectáreas, y alrededor de 100 millones de toneladas de granos para la exportación y alimentación de animales en Europa, China e India. El avance de esta producción ha significado la desaparición de más de 200 mil pequeños y medianos productores, lo que trajo aparejado que, al día de hoy, el 82% de los productores posean el 13% de la tierra, y que sólo el 4%, tenga el 65% de la misma. Sumado a esto, la frontera agrícola se ha expandido, destruyendo más de 2 millones de hectáreas de bosques nativos y, junto con la consecuente contaminación (del ambiente y la salud) producto del aumento en un 35% del uso de agroquímicos, se lleva adelante una de las más grandes masacres a la diversidad biológica y a los recursos naturales de nuestro país. A esto, hay que sumarle los cientos de pobladores que tienen que abandonar sus casas por la contaminación.

Y esta farsa, si bien tiene múltiples caras, aparece representada hoy por dos personajes entre burlescos y cínicos.

Por un lado, se encuentra el gobierno que, con el intento de aprobación del proyecto de extranjerización de tierras, se pretende el baluarte de la defensa del pequeño y mediano productor nacional. Sin embargo, una rápida mirada al proyecto nos denota un intento tan tibio, que congela. Porque si bien intenta limitar la adquisición de tierras a los extranjeros, no pretende revisar los contratos espurios y fraudulentos de apropiación de tierras adquiridos con anterioridad. ¿Cuál es la solución que esta ley brinda a la venta de territorios ocupados por poblaciones que luego son expulsadas, como ha ocurrido con las 900 mil hectáreas adquiridas por Benetton sobre tierras mapuches, o las 117 mil hectáreas compradas en Catamarca por una empresa norteamericana que intenta expulsar a 300 familias?¿Qué se debe hacer con las miles de hectáreas que han transformado a empresas transnacionales en dueños de los recursos naturales estratégicos de la Argentina, como el agua o la biodiversidad? ¿Cómo se resuelve la violenta intromisión de topadoras que reclaman la supuesta propiedad (a sabiendas, ilegal e ilegítima) sobre las tierras de campesinos, dueños veinteañales de las mismas?¿Dónde se debate el problema sobre el uso que en este modelo se hace de la tierra, o de la función social que esta debería tener en la producción de alimentos para todos?¿Qué hace con los cientos de pobladores rurales que acrecientan el cordón de miseria de las grandes ciudades, escapando de ser contaminados con la lluvia de agroquímicos que utiliza este modelo?

El otro personaje de esta farsa, no es más que Gustavo Grobocopatel, el llamado “Señor de la soja”, y sus declaraciones en contra de esta misma ley.

Los Grobos es hoy una de las principales exportadoras de trigo y soja de Argentina, una firma nacional que posee alrededor de 18 mil hectáreas propias y que, a través del arrendamiento, cultiva más de 150 mil. Además sus negocios han pasado las fronteras, produciendo granos en Bolivia, Paraguay, Brasil y Venezuela. Con la tan mentada “producción en red” defendida por su presidente, esta compañía es un gran motor de este modelo que se ocupa de expulsar aquello que atente contra el “progreso” y el “desarrollo” capitalista.

Y entonces, la farsa que ambos personajes sostienen, se ancla en una serie de falacias que para dar un debate serio sobre la cuestión de la producción agraria en Argentina es necesario desandar.

La primera falacia: que limitar la propiedad de la tierra en manos de extranjeros vendrá a resolver la problemática de la producción sustentable o del destino de los alimentos en nuestro país. Y aunque aquí pareciera que el señor de la soja se encuentra en lo cierto, cuando asevera que “limitar la propiedad a los extranjeros no incrementará ni tendrá efectos sobre el acceso a los alimentos”, debemos agregar un paréntesis. Porque si bien el acceso a los alimentos no tiene relación, en el modelo actual, con la propiedad de la tierra, tampoco es una cuestión plausible de ser resuelta con el control del flujo de alimentos producidos, que él mismo propone. Y esto es así, porque en la actualidad, en Argentina, sólo un mínimo de la producción está destinada al consumo de alimentos para la población. En cambio, el punto final de lo que se produce deriva en el alimento de animales más allá del océano (se exporta a China para forraje de chanchos), o en un número creciente, a la producción de energías, como los agrocombustibles.

La segunda falacia, no es más que la del cuidado de los recursos naturales. Y aquí Grobocopatel también alerta que esta ley no resuelve la cuestión. Y su propuesta, a su vez, se queda a mitad de camino. Porque, ¿de qué sirve promover contratos a largo plazo para el arrendamiento de las tierras, si en estos casos lo que no se problematiza, bajo ningún concepto, es la cuestión del uso que se hace de las mismas?.

La última de las falacias esta rodeada de misticismo. Y digo esto porque, si bien los datos reales derriban de manera permanente el supuesto de que “para tener seguridad alimentaria y progreso, el camino más corto, eficaz e inclusivo es aumentar la producción”, esta idea sigue vivita, coleando y consolidada. Me remito a una realidad concreta: al día de hoy, la indigencia en el mundo ha llegado a niveles nunca antes conocidos, al mismo tiempo que la producción agraria se ha incrementado en un 100% en 6 años. Además, los países insertos en el mercado mundial como principales productores agrícolas son los mismos que todavía sostienen los índices más altos de pobreza y dificultades en el acceso a la alimentación, a la educación y a la salud.

En esta historia de farsas y falacias, los perdedores parecen ser siempre los mismos. Mientras, los triunfadores, discuten y debaten como rapiñas, sobre qué porción de la torta les corresponde.
A este debate le faltan unas cuantas voces. Las de los despojados. Las de aquellos y aquellas que afirman que no son necesarias ni más agricultura basada en la homogenización y estadarización productiva, ni más industria extractiva y contaminante, ni más investigación, ni más inversión que posibilite seguir reproduciendo las dinámicas anteriores. Las de aquellos y aquellas que luchan por producir, conocer y construir espacios colectivos de inclusión, de prácticas amigables con el medio ambiente y de acceso real a la seguridad y la soberanía alimentaria.

12 sept 2011

HAMBRE SOJA 2011

Gacetilla de prensa - Se ruega difusión


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HAMBRE SOJA 2011

“II Encuentro por la Soberanía Alimentaria y la Biodiversidad ”

14, 15, y 16 de septiembre - Rosario.

El “Hambre Soja 2011”, es un encuentro en donde abrimos un espacio de intercambio y de debate, constructivo y reflexivo, frente a los desafíos que nos plantea el actual modelo de los agronegocios. En estas jornadas, no solo buscamos denunciar los efectos perniciosos de este modelo, sino que, también, mostramos las alternativas, sustentadas en los principios de Soberanía Alimentaria y Biodiversidad, así cómo también las formas de lucha de los movimientos que lo resisten.

Rosario, como pretendida capital del Agronegocio, será sede en estos días del “5to Congreso de la Soja del MERCOSUR, MERCOSOJA 2011”, organizado  por la Asociación de la Cadena de la Soja Argentina ACSOJA, que contará además con la participación especial de representantes de los principales socios asiáticos. En el mismo se expone, a partir del discurso falaz del “progreso” -concebido como “crecimiento infinito”-, la profundización de un modelo que, en lugar de procurar el Buen Vivir de los pueblos, genera mayor concentración de la tierra, daños ambientales irreversibles, a partir del corrimiento de la frontera agrícola, enferma y obliga a emigrar a sus habitantes y que, en lugar de producir alimentos, agudiza el hambre y la pobreza. Consideramos necesario debatir sobre estos temas y reflexionar, colectivamente, sobre las alternativas que nos lleven hacia otro modelo productivo social y ambientalmente justo, que termine con la mercantilización de la naturaleza y la vida.

En este marco, convocamos a toda la comunidad, medios de comunicación y organizaciones sociales, a participar de la “Radio Abierta”, que se llevará a cabo, a partir de las 9hs, el día miércoles 14 de septiembre, frente a la Bolsa de Comercio Rosario. Y a una posterior “Conferencia de Prensa”, estimada para las 12hs. Asimismo, los invitamos a participar del resto de las actividades que se desarrollaran durante las jornadas del jueves 15, y viernes 16 de septiembre, en el Centro Cultural La Toma, Tucumán 1349.

Rosario, una vez más, capital de los agronegocios, capital de HAMBRE SOJA 2011 


CONTACTOS DE PRENSA:

María Elena (ATTAC) _ 0341 153 127042

Lisandro Brusco (Casa de la Memoria) _ 0341 156 404653

Eduardo Rossi (El grito de la Tierra) _ 0341 155 778721

Sol Morell (Semillas de Rebelión) _ 0341 155 153239

Para más información, visitá nuestro blog:
o escribinos a: hambresoja2011@gmail.com

28 jun 2011

CARTA DE LAS ORGANIZACIONES SOCIALES DE LA CLOC

Preocupa el avance de la soja transgénica en Bolivia


La Coordinación Nacional de la CLOC-Vía Campesina Brasil, reunida en Brasilia los días 13 y 14 de este mes, entre otras cosas, discutió con especial atención y preocupación la información que nos llegó sobre el proyecto de ley "Ley de la Revolución Productiva Comunitaria y la agricultura" , que ahora esta en la agenda de su administración.


CLOC/VIA CAMPESINA SUDAMÉRICA
Carta de la Vía Campesina al Presidente del estado Plurinacional de Bolivia


Al Sr. Evo Morales Ayma Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia

Estimado compañero Presidente Evo,

La Coordinación Nacional de la CLOC-Vía Campesina Brasil, reunida en Brasilia los días 13 y 14 de este mes, entre otras cosas, discutió con especial atención y preocupación la información que nos llegó sobre el proyecto de ley "Ley de la Revolución Productiva Comunitaria y la agricultura" , que ahora esta en la agenda de su administración.

Como organizaciones campesinas, de pescadores, de pueblos indígenas, quilombolas, estudiantes y de pastorales sociales, que vivimos en estos últimos años la liberación y el avance de los transgénicos y su paquete tecnológico en nuestro país, nos sentimos en la obligación política de alertarlo sobre el peligro que sufre la soberanía nacional boliviana en caso de que la ley se haga efectiva. Hemos leído con mucha atención la referida propuesta de ley, y según nuestra evaluación, los artículos 15 y19 expresan claramente la autorización para una invasión de semillas y productos transgénicos en Bolivia.

Además de esto, esta confirmado por estudios y por nuestra propia constatación, que no hay posibilidad de coexistencia entre los transgénicos y la agricultura campesina y tradicional. Lo que vivenciamos es la expulsión de los pueblos indígenas y comunidades, la perdida y la contaminación de semillas nativas entre otros.

Los transgénicos son actualmente la principal herramienta de dominación capitalista en la agricultura, pues coloca el dominio de las semillas en manos de algunas empresas transnacionales. También impone la utilización de químicos y agrotóxicos (herbicidas, fungicidas, insecticidas). Tristemente le decimos que nuestro país después de liberar los transgénicos , se transformó en el mayor consumidor de agrotóxicos del mundo. Esa realidad trae consecuencias devastadoras para la vida humana y para la biodiversidad.

Su excelencia y sabiduría, por su propia historia de vida sabe, que a agricultura comunitaria boliviana ha resistido centenares de años al ataque colonial y capitalista. Bolivia es considerada un patrimonio de variedades genéticas de batatas, maíz, quinua entre otros.

Los pueblos de todo el mundo, en especial los articulados en la CLOC-Vía Campesina , esperan que su gobierno continúe siendo un aliado estratégico de la soberanía alimentaria. contra la agricultura capitalista.

Su excelencia tenga en cuenta que la aprobación de esta ley, con la presencia de los referidos artículos 15 y 19, significará contradecir todo lo que fue manifestado por Bolivia en los diversos foros internacionales, incluido la Cumbre de la Madre Tierra en Cochabamba, y eso significará romper con la alianza con los sectores indígenas, campesinos, ambientalistas en Bolivia , en todo el contienente y en el mundo

Creemos en su compromiso con el pueblos , compañero presidente Evo Morales.

¡NO a los transgénicos, Sí a la vida!

“Las semillas son el patrimonio de los pueblos al servicio de la humanidad”

¡CONTRA EL SAQUEO DEL CAPITAL Y DEL IMPERIO, AMÉRICA LUCHA!

CLOC-Vía Campesina Brasil
MST- Movimiento dos Trabajadores Rurales Sin Tierra
MMC- Movimiento de Mujeres Campesinas
MAB – Movimiento de Atingidos por Represas
MPA – Movimiento de Pequeños Agricultores
PJR – Pastoral da Juventud Rural
CIMI – Comisión Indigenista Misionera
CPT – Comisión Pastoral de la Tierra
ABEEF – Asociación de Estudiantes de Ingeniería Forestal
FEAB
PESCADORES

Fuente: http://www.prensadefrente.org/

7 jun 2011

Semana de la Semilla

Cloc- Via Campesina

31.May.11 :: El Sakeo - Paraguay

Asunción, 30 de mayo de 2011

COMUNICADO

Debido a la inauguración de la “Semana de la Semilla”, que se realiza entre el 30 de mayo y el 1 de junio, en el predio del Ex Seminario Metropolitano, la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC) y La Vía Campesina Sudamérica, se dirigen a la opinión pública nacional e internacional para manifestar cuanto sigue:

La aprobación en Chile, días pasados, de la Ley de Obtentores de Semillas, a través de la cual se patentarán no solo las semillas, sino que afectará a todo tipo de vegetales, permitiendo, a la vez, ingresar al mercado los productos transgénicos, legitima el despojo a las comunidades campesinas e indígenas y violenta la soberanía alimentaria con un golpe fatal.

Consideramos esto como un grave atropello legislativo y un retroceso para nuestros países porque se traduce en una amenaza latente que puede alcanzar a toda la región, conocida mundialmente por su carácter agroexportador de materias primas y producción transgénica, que no reporta beneficio alguno para la población y solo perpetra crímenes continuos contra la biodiversidad.

Esta ley aprobada en el Congreso chileno favorece solamente a las corporaciones multinacionales como Monsanto y otras, que lucran con el patrimonio y la riqueza genética de los pueblos. Con la privatización de las semillas, se crean condiciones en el país andino para extender los cultivos transgénicos y el uso indiscriminado de agrotóxicos, con todos los efectos que esto entraña: más violación de derechos campesinos, más daño irreversible contra la Madre Tierra.

Esto es resultado de las discusiones que se desarrollan en el marco de la UPOV 91, la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales, organismo intergubernamental de la que Paraguay también forma parte desde 1997. Hoy es Chile; mañana, distraídamente, el Congreso paraguayo podría emular a sus colegas andinos en esta coyuntura desfavorable de confrontación de intereses.

La CLOC y La Vía Campesina declaran su lucha permanente contra los agrotóxicos y por la soberanía alimentaria, además de expresar su solidaridad plena con la lucha y la movilización de los campesinos y campesinas de Chile. Sería de lamentar que experiencias como la chilena, bajo un gobierno entreguista y neoliberal, se repliquen en nuestros países. De acuerdo a lo estipulado en la Declaración de Bali, somos víctimas de una guerra por el control de las semillas porque las empresas multinacionales se disponen a atacar deliberadamente a las poblaciones rurales.

Que en esta semana dedicada a nuestras semillas nativas y criollas no olvidemos que existe una propuesta elaborada por los movimientos campesinos e indígenas, el proyecto de ley de protección y defensa de semillas nativas y criollas del Paraguay, que será impulsada por el Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (Senave) en instancias del Congreso Nacional, bajo el riesgo de la indiferencia de quienes debieran anteponer los intereses colectivos a los individuales.

¡Las semillas campesinas son dignidad, cultura y vida!

¡Por la tierra y la soberanía de nuestros pueblos! ¡América lucha!

26 may 2011

Soja sí. indígenas no

Escrito por Darío Aranda - 01/05/2011

Casa de Gobierno. Mediodía del 27 de abril. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner anuncia por cadena nacional el envío al Congreso de un proyecto de ley para regular la venta de tierras a extranjeros.

A 700 metros de allí, la comunidad qom La Primavera cumplía cuatro meses de acampe en la avenida 9 de Julio y 48 horas de huelga de hambre. No solicitan dádivas. Exigen que se cumpla la ley (artículo 75, inciso 17 de la Constitución Nacional, y Convenio 169 de la OIT, de rango supralegal). Y piden justicia por la represión del 23 de noviembre de 2010, donde la policía provincial (en complicidad con Gendarmería Nacional) hirió a ancianos, mujeres y hombres. Y asesinó a Roberto López, abuelo qom de 62 años.

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Extranjerización

Los hermanos italianos Carlo y Luciano Benetton cuentan con un millón de hectáreas. ¿Será mejor que las adquiera el bonaerense Gustavo Grobocopatel?

El estadounidense Douglas Tompkins posee 270 mil hectáreas. ¿Será preferible que queden en manos del salteño Alfredo Olmedo?

No existen datos siquiera aproximados sobre extranjerización de tierras en el país. El proyecto de ley propone un registro de poseedores extranjeros de tierras rurales (otorgaría 180 días). Quizá el punto más relevante de la propuesta legislativa.

Federación Agraria Argentina (en antaño tan cercana a la Sociedad Rural, en la actualidad tan cerca del Gobierno) arriesga cifras tan dispares como difícil de comprobar. Suele mencionar un supuesto relevamiento propio, pero nunca lo hizo público. Igual los diarios lo citan como verdad revelada.

La extranjerización sólo tiene, por ahora, casos emblemáticas: Benetton, Tompkins, Joseph Lewis y Ted Truner.

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Pocos pueden oponerse a legislar sobre la venta de tierras a extranjeros. Sobre todo, no se opondrán quienes impulsan el actual modelo agropecuario porque una ley de ese tipo no afecta ningún interés de los ganadores del modelo de agronegocios actual (donde la soja es sólo su cara más visible).

Regular la extranjerización de tierras no combate el corazón de la injusticia rural: la concentración de la tierra. Muy pocos tienen mucha tierra. Muchos (campesinos e indígenas) tienen muy poco.

Datos duros del INTA: el 2 por ciento de las explotaciones agropecuarias controla la mitad de la tierra del país. Mientras que el 57 por ciento de las chacras, en su mayoría campesinos y pequeños productores, cuenta sólo con el 3 por ciento de la tierra. Es una reforma agraria, pero al revés.

Según el Censo Nacional Agropecuario de 1988 había en el país 422.000 chacras. Que disminuyeron a 318.000 en 2002 (un 24,6 por ciento menos).

Todo indica que en los últimos nueve años la concentración aumentó, pero (Indec mediante) no hay datos oficiales. En 2008, en plena disputa entre el Gobierno y la Mesa de Enlace, se realizó el Censo Agropecuario. Aportaría datos precisos luego de seis años de falta de estadísticas oficiales del sector rural. Pero el esperado relevamiento no escapó a las irregularidades del Indec. El Censo 2008 no abarcó todo el territorio nacional y nunca se presentaron todos los datos relevados. Consecuencia directa: los científicos sociales no lo toman como válido y, a su pesar, deben seguir manejándose con el Censo 2002.

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“Será una norma amplia, que proteja a los agricultores familiares (…) Hay modelos a mirar, como Brasil”, había anticipado la Presidenta el 1 de marzo al inaugurar la sesiones del Congreso.

El anuncio había creado expectativas en las organizaciones campesinas. Sobre todo porque la legislación de Brasil contempla la función social de la tierra, un anhelo de los movimientos rurales de base, que rechazan la concepción meramente mercantilista de la tierra, en busca sólo de rentabilidad, y que entienden a la tierra como un elemento indispensable para producir alimentos sanos para el pueblo, pilar la soberanía alimentaria de un país.

Sólo 58 días después del anuncio en el Congreso, el 27 de abril hubo cadena nacional para presentar el proyecto de ley. En ninguna de las siete carillas se menciona la función social de la tierra. Tampoco existe mención alguna a los “agricultores familiares”.

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Empresarios y gobiernos extranjeros no necesitan comprar tierras de Argentina para explotarlas según su necesidad.

El gobierno de Río Negro firmó en octubre de 2010 un acuerdo con China para sembrar 240 mil hectáreas, el doble de la actual superficie rionegrina dedicada a la agricultura, considerada por el oficialismo provincial como “la iniciativa más importante de la historia provincial”. Una gran diversidad de sectores advierte que será la “sojización” de la Patagonia y alertan sobre las consecuencias sociales, ambientales y sanitarias que implicará. Y puntualizan los abundantes beneficios para el país asiático: la provincia cede 3000 hectáreas sin costo alguno, compromete 240 mil, otorga un sector del puerto provincial durante al menos 50 años, promete la sanción de leyes que beneficien la “inversión” y obliga al Estado provincial a cubrir los costos de oficinas, viviendas y transportes de los técnicos de la empresa china.

El gobierno de Chaco firmó un acuerdo en febrero último con el “fondo inversor” Grupo Alkhorayef, de Arabia Saudita. Se trata de 200 mil hectáreas del Impenetrable chaqueño, zona donde históricamente viven indígenas y cuyo monte fue diezmado por el avance sojero. El gobierno provincial hizo hincapié en que no se venderá la tierra, pero sí podrá sembrarse soja. “Si esas negociaciones avanzan, no sólo arbitrariamente se le impedirá el acceso a la tierra chaqueña a sus más legítimos destinatarios (indígenas y campesinos), sino que también se consumará un proceso irreversible de desmonte, arrasamiento, erosión y contaminación química que se potencia aún más al tratarse de suelos no aptos para la agricultura, por lo que estaremos cediendo el patrimonio de hoy y también el futuro de todos”, denunció el Foro Multisectorial por la Tierra del Chaco.

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El principal problema de campesinos e indígenas no es la extranjerización, sino el modelo agropecuario que en la última década avanzó sobre todo lo que se interpuso.

En 2001 se sembraron en el Argentina 10 millones de hectáreas con soja. En 2003 había 12 millones. Luego de siete años de kirchnerismo ha llegado al récord de 19 millones de hectáreas con monocultivo de soja, el 56 por ciento de la tierra cultiva. Nunca antes la soja había crecido tanto.

“Corrimiento de la frontera agropecuaria”, festejan los técnicos y funcionarios. En la cotidianidad del campo implicó desalojos tan violentos como masivos. El Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI-Vía Campesina) estima un piso de 200 mil familias rurales expulsadas por el avance sojero. Donde el MNCI tiene gran presencia, como en Santiago del Estero y Córdoba, las topadoras suelen estar al servicio de pooles de siembra y de la Mesa de Enlace (sobre todo Federación Agraria, Sociedad Rural y Confederaciones Rurales Argentinas).

Ni el gobierno nacional ni los provinciales tienen cifras sobre los conflictos rurales originados por el avance de los agronegocios.

La Red Agroforestal Chaco Argentina (Redaf) es un colectivo multidisciplinario integrado por un organizaciones sociales, ONG ambientales, académicos y técnicos del Norte del país. En octubre de 2010 presentó el relevamiento “Conflictos sobre tenencia de tierra y ambientales en la región del Chaco Argentino”, contabilizó 164 conflictos de tierras y ambientales, casi ocho millones de hectáreas (el equivalente a 390 veces la ciudad de Buenos Aires) y 950 mil personas afectadas, principalmente indígenas y campesinos, de sólo seis provincias del norte argentino (Salta, Formosa, Chaco, Santiago del Estero y norte de Santa Fe y Córdoba).

“La raíz de los conflictos de tierra se encuentra en la disputa por el uso y control del espacio territorial a partir de la imposición de una cultura sobre otra. Por un lado el agronegocio, donde la tierra es un espacio para producir y hacer negocios, y por el otro la cultura indígena y campesina, donde la tierra constituye un espacio de vida”, denuncia la Redaf en su informe.

El grueso de los conflictos (89 por ciento) se iniciaron a partir del 2000. “Coincide con el impulso del modelo agroexportador, favorecido por las condiciones del mercado internacional para la comercialización de la soja, que trajo como consecuencia la expansión de la frontera agropecuaria en la Región Chaqueña”, recuerda el informe.

El 19 de abril, en un hecho inédito, una decena de organizaciones campesinas compartieron con un puñado de legisladores una propuesta de ley para frenar los desalojos rurales. La unión en la acción de organizaciones con diferencias ya de por sí fue un hecho auspicioso.

A pesar de distintos niveles de adhesión al gobierno nacional, no se evidenció voluntad política del oficialismo para con el proyecto. Estuvieron presentes muy pocos diputados, una decena de asesores y no fue tapa de los medios oficiales.

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125

La resolución 125 marcó un antes y después en la visibilización del modelo agrario.

“Se trata de un modelo basado en la extrema ‘zojización’, motorizada por grandes empresas que conforman una parte importante de lo que hemos denominado el ‘sistema de agronegocios’. En este modelo talla fuerte un grupo de grandes empresas y sujetos que controlan sectores clave del sistema agroexportador: compañías exportadoras, grandes sojeros, pooles de siembra, semilleras”, explican Miguel Teubal y Tomás Palmisano en el recientemente publicado “Del paro agrario a las elecciones de 2009”.

En el apartado “El conflicto agrario, características y proyecciones”, los economistas del Instituto Gino Germani (UBA) hacen un detallado análisis de la estructura agraria, afirman que ninguno de los actores de la resolución 125 cuestionó el modelo, aseguran que de ninguna manera implicaría la quiebra de los chacareros ni tampoco implicaba una medida distributiva. Concluyen que, a lo largo del conflicto, nunca se cuestionó el modelo.

Los investigadores precisan que siete empresas concentran el 83 por ciento de la exportación de porotos de soja (Cargill, Noble Argentina, ADM, Bunge, LDC-Dreyfus, AC Toepfer y Nidera). El 82 por ciento del aceite de soja se lo reparten cinco compañías (Bunge,, LDC-Dreyfus, Cargill, ADG y Molinos Río de la Plata). En tanto el 90 por ciento de los derivados de soja queda en manos de seis actores (Cargill, Bunge, Dreyfus, AGD, Vicentín y Molinos Río de la Plata).

Ninguno de estos actores sintió peligrar sus intereses durante el conflicto por la resolución 125.

“Al Gobierno le convenía impulsar el modelo sojero pues le permitía lograr importantes superávit de la balanza comercial y fiscal necesarios para, entre otras razones, hacer frente al pago de la deuda externa. Asimismo ‘al campo’ le interesaba mantener un modelo que le era altamente rentable. Quizá por estas razones ninguno de las dos parte en conflicto criticó al modelo sojero que se mantuvo relativamente intacto, y sigue incólume en la actualidad”, afirman Miguel Teubal y Tomás Palmisano.

No hay candidato político, oficialista u opositor, que proponga modificar (al menos gradualmente) el actual modelo agropecuario. Pino Solanas es muy claro con su rechazo a la megaminería, pero (como el resto de la oposición) asistió y sonrió a gusto en la última Expoagro, el gran evento del sector.

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Estado cómplice

La Red Agroforestal advierte que el rol del Estado es uno de los puntos centrales que los indígenas y campesinos identifican como responsables, por acción u omisión, para la resolución de los conflictos. “Existe impunidad y falta de decisión política de los gobiernos para resolver la problemática. Es notoria la inoperancia y faltas de respuestas estatales. Los gobiernos desoyen reclamos y, cuando escuchan, se manejan con punteros políticos con el fin de dividir a las comunidades y organizaciones”.

Denuncia que todos los conflictos son “disimétricos”. Donde empresas, personas físicas con recursos económicos y el Estado disputan las tierras con familias campesinas e indígenas, “donde los primeros controlan la información, tienen incidencia en los medios de comunicación, poseen mayores recursos y principalmente tienen o se relacionan con el poder”. Y cuestiona duramente al actor de mayor peso al momento de proteger al pueblo: “Llama la atención el escaso apoyo del Estado a los campesinos e indígenas, y su intervención protagónica como la otra parte del conflicto, ya sea en forma directa o indirecta. Indica claramente que aunque en el discurso lo cuestione, en la práctica sigue apoyando el modelo de producción extractivista y atentando contra la vida indígena y campesina”.

El Grupo de Estudios sobre Ecología Política (Gepcyd) del Instituto Gino Germani (Universidad de Buenos Aires) publicó a fines de 2010 “La violencia rural en la Argentina de los agronegocios”, donde confirmó el aumento de la violencia contra campesinos e indígenas, y abordó la criminalización, militarización y la coacción física.

“Entendemos que la violencia rural creciente en Argentina debe interpretarse en condiciones de la implementación de un diseño global de agroestrategias y políticas de Estado que concretizan en el territorio el redoble en la extracción y consumo de riquezas naturales (…) La disputa territorial entre el agronegocio y las comunidades indígenas y campesinas, y la violencia que el primero despliega sobre los segundos, es síntoma de un proceso de concentración”, explica el colectivo de científicos sociales que integran el Gepcyd.

Y apuntan al rol del Estado y del sector privado. “La violencia rural más que evidenciar una ausencia de institucionalidad en materia de tierras y derechos de los pueblos originarios y comunidades campesinas, pareciera vincularse como la respuesta estatal

El 12 de octubre de 2009 fue asesinado en Tucumán el diaguita Javier Chocobar. El 13 de marzo de 2010, en el paraje santiagueño de San Nicolás, falleció la campesina Sandra “Eli” Juárez, 33 años, luego de enfrentar una topadora que pretendía avanzar sobre tierras donde siempre vivió su familiar. El 23 de noviembre pasado, durante una represión policial, fue asesinado en Formosa Roberto López, qom de la comunidad La Primavera, que en un corte ruta reclamaba por el derecho a habitar tierras ancestrales. Ambos asesinatos se mantienen impunes.

La criminalización también aumenta. El Observatorio de Derechos Humanos de Pueblos Indígenas (Odhpi) denuncia que, sólo en Neuquén, existen 40 causas penales contra el Pueblo Mapuche, 200 imputados acusados del crimen de defender el territorio donde viven desde hace generaciones.

La represión y criminalización no es ejercida, salvo excepciones, por extranjeros. La violencia, las balas, los juicios y cárceles son promovidos por “compatriotas”, y con total colaboración de los gobiernos provinciales y el Poder Judicial, también todos argentinos.

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País serio

“No se afectará los derechos ya adquiridos. Esto quiero que quede absolutamente claro, porque si no significaría cambiar las reglas de juego y perjudicar a aquellos que adquirieron de buena fe con reglas que estaban vigentes hasta ese momento”, remarcó la Presidenta cuando anunció el proyecto de ley sobre extranjerización de tierras. Y consideró que, no respetar la legislación, “hablaría de un país poco serio”.

Pueblos originarios y campesinos cuenta con legislación que protege sus derechos territoriales. Constitución Nacional (artículo 75, inciso 17), Convenio 169 OIT, Ley 26160, Posesión Veinteañal vigente en el Código Civil. La Redaf precisa en su relevamiento que en el 99 por ciento de los conflictos por tierras se determinó que indígenas y campesinos carecen de títulos que, por las leyes vigentes, el Estado y el Poder Judicial debieran reconocer. El 93 por ciento de los conflictos (153) se producen por alguna acción que vulnera los derechos de los campesinos y comunidades ancestrales con relación a la tenencia de la tierra.

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Aviso

Cientos de indígenas de todo el país marcharon en mayo de 2010 durante diez días. Por primera vez en 200 años un masiva marcha indígena llegó hasta Plaza de Mayo y se entrevistó con el Ejecutivo Nacional.

Una veintena de dirigentes indígenas se vio con la Presidenta. Luego de exponer sobre las necesidades y deseos, y hacer eje en la defensa del territorio y el rechazo al modelo extractivo (soja, monocultivo de árboles, minería, avance petrolero), la Presidenta tomó la palabra y anunció que, en caso de descubrir petróleo en una comunidad indígena, el traslado será lo menos traumático posible.

Los dirigentes indígenas, muchos con gran afinidad al Gobierno Nacional, experimentaron una mezcla de sorpresa y decepción. Se preguntaban si la Presidenta no había entendido el reclamo indígena o tenía una decisión tomada.

Respetados compañeros que apoyan al actual gobierno no se cansan de buscar explicación, y suelen terminar la discusión con un argumento: “Son las contradicciones del modelo”.

Lo sucedido con la comunidad La Primavera señala que no se trata de contradicciones. Son decisiones con costos humanos reales. El geométrico avance de la minería a gran escala es un ejemplo. Aunque quizá el más evidente es el “Plan Estratégico Agroalimentario 2010-2016”, proyecto oficial que apuesta a aumentar la producción de soja (entre otros productos) en 20 millones de toneladas, ampliará aún más la frontera agropecuaria y multiplicar las consecuencias ambientales y sociales.

La decisión del Gobierno Nacional es avanzar sobre tierras campesinas e indígenas.

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Decisiones

A cinco meses de la represión del Pueblo Qom de Formosa ya no hay espacio para negar la complicidad del Gobierno Nacional con el gobernador Gildo Insfrán.

A pesar de la sistemática violación de derechos humanos, Cristina Fernández de Kirchner mantiene una alianza inquebrantable con Insfrán. Se evidencia en la acción del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, sobre el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi), el único espacio estatal que brindaba asistencia a la comunidad La Primavera. Fernández limitó la acción del presidente del Inadi, Claudio Morgado (el trabajo sucio quedó a cargo de la vicepresidenta a María Rachid).

El Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI), dependiente de Alicia Kirchner, actúa en consonancia con Insfrán. A pesar de contar con valiosos cuadros técnicos, nada pueden esperar las comunidades en lucha de un organismo que sólo funciona como valla de contención de los reclamos originarios.

Pero la más clara, y triste, evidencia es el silencio de la Presidenta. Nunca se refirió al tema en público, nunca recibió a la familia de Roberto López. Ni siquiera el prolongado acampe en avenida 9 de Julio ni la huelga de hambre han provocado un gesto presidencial.

“El genocidio actual de los pueblos indígenas ya no es más con armas. Se produce invisibilizando, omitiendo, dejando que se mueran, es un genocidio por omisión”, afirmó en 2008 el ministro de Corte Suprema Raúl Eugenio Zaffaroni.

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Unidos contra los Qom

Lluvioso. Sábado 30 de abril. La muerte de Ernesto Sábato marca la agenda mediática. El 1 de mayo no hay diarios. Las guardias periodísticas están al mínimo.

La Justicia Contravencional de la Ciudad de Buenos Aires expidió a primera hora una orden para liberar el corte en la avenida 9 de Julio. En un hecho con pocos antecedentes, el Ministerio de Seguridad de la Nación de inmediato dio luz verde para que la Policía Federal se haga presente en el lugar. Más de cien efectivos se apostaron para liberar el tránsito, frente a indígenas que comenzaban su sexto día de huelga de hambre.

No hubo acuerdo ni se levantó el reclamo ni la huelga de hambre. Sólo primó el sentido común de la comunidad que, al despejar la calle, evitó la represión. “Nos avisaron que nos iban a correr por la fuerza y luego nos iban a llevar presos. La lucha se mantiene”, explicó Félix Díaz.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) le había solicitado, el 26 de abril, al Estado argentino que adopte una medida cautelar en favor de la comunidad qom. La Comisión instó al Gobierno a que “adopte las medidas necesarias para garantizar la vida y la integridad física” de los qom “contra posibles amenazas, agresiones u hostigamientos por miembros de la policía, de la fuerza pública u otros agentes estatales”.

Cuatro días después, el Gobierno hizo todo lo contrario: envió un centenar de efectivos para desalojar la avenida 9 de Julio.

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La viceministra de Seguridad, Cristina Caamaño, reconoció a sus colaboradores más cercanos que “no hay orden (de Presidencia) para negociar” con los Qom. “Si no liberan la 9 de Julio, serán detenidos. Si se suben a la plazoleta, no habrá detenciones”, afirmó un muy cercano colaborador de la viceministra y ex fiscal, de destaca labor para investigar el asesinato de Mariano Ferreyra.

“Distinta vara” suelen llamar algunos periodistas. El gobierno nacional recibió a la familia de Mariano Ferreyra y utilizó toda su estructura para buscar justicia. Ya están presos los presuntos actores materiales e intelectuales del asesinato.

A la familia del qom Roberto López nunca la recibió. En la escandalosa causa judicial por la represión de Formosa hay una veintena de precesados: todos de la comunidad qom La Primavera. Ningún policía, ningún gendarme, ningún funcionario del gobierno de Formosa.

Gildo Insfrán es gobernador desde 1995. Y ya se postula para un quinto mandato. Fue menemista, duhaldista y, desde 2003, férreo defensor del modelo kirchnerista.

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El cómodo oficio de ocultar

“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa: el resto es propaganda”. Es una de las tantas definiciones que circulan entre estudiantes de periodismo. Se la adjudican a media decena de periodistas, pero la mayoría de las veces citan como autor a Horacio Verbitsky.

La represión al Pueblo Qom dejó en evidencia al periodismo de los grandes medios de comunicación.

Los canales de televisión, radios y diarios cercanos (o acríticos) al Gobierno enfocaron la represión como un enfrentamiento, adaptación moderna de la teoría de los dos demonios. Luego, cuando la realidad ya no se podía esconder, apuntaron como único responsable político al gobierno provincial. Ese era el límite. En estos cinco meses, rara vez (muy pocas) estos medios apuntaron a la complicidad del gobierno nacional en los días que siguieron a la represión.

En contraposición, los medios que claramente actúan como partidos de oposición (sobre todo luego de la 125 y Ley de Medios) apuntaron desde un primer momento a la alianza Insfrán-Cristina Fernández. Pero nunca citaron el fondo de la represión: el modelo agropecuario actual, que avanza con soja, desmontes, desalojos y obliga también al corrimiento de la frontera ganadera. No apuntan este motivo porque esos medios de comunicación son un engranaje fundamental en el desarrollo, consolidación y avance de ese modelo.

El periodismo ya no es importante por lo que dice, sino por lo que oculta.

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El “periodismo militante” de la agencia de noticias Télam es un caso testigo del periodismo actual. Télam censuró el domingo 17 un artículo sobre desalojos campesinos de un experimentado colega. Sólo fue publicado, el lunes 18, luego de que el colega pateara puertas, discutiera y exigiera se le respetara su trabajo y trayectoria.

El miércoles 27 de abril, luego de innumerables trabas para ejercer su trabajo cotidiano, la periodista especializada en pueblos originarios anunció que dejaba de escribir sobre la temática hasta nuevo aviso. Desde 2001 se dedicó a conocer, visitar y escuchar a comunidades indígenas. Una década de visitar el territorio y dar testimonio sobre la realidad indígena de Argentina. No explicó por qué tomó esa decisión dolorosa (para ella y las comunidades), pero todo aquel que recibe los despachos de Télam puede imaginar por qué.

El 19 de abril a las 20.48 la agencia Télam despachó el cable titulado “Insfrán participó de encuentro multiétnico e inauguró obras”. Dio cuenta de que 6.000 aborígenes lo aclamaron y, como muestra de ese afecto, aportó supuestos dichos de indígenas: “Hemos mejorado mucho en todos estos años, y eso se debe a la sensibilidad de un gobierno popular que supo interpretar las necesidades de los pueblos originarios”.

El último párrafo no deja dudas. “(Los indígenas consideraron que) Ha sido precisamente el gobierno justicialista de la nación y de la provincia quienes nos han reivindicado plenamente en nuestros derechos”.

Los periodistas tenemos el derecho de no firmar los artículos que nos solicitan escribir pero con los que no estamos de acuerdo, ya sea por línea editorial, edición o, también, porque la información no es verdad.

El cable de Télam no fue firmado por el redactor.

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“Una cosa es resolver de dónde sacamos el dinero para pagar las expensas y otra es hacer periodismo. Creo que no debemos confundir una con otra. En esta profesión dar la espalda a la realidad tienen un precio. No darla, también”, dice un viejo texto de la cooperativa periodística La Vaca, donde también se arriesga una definición. “Decir lo que hay que decir y contar lo que hay que contar: eso es lo que tienen que hacer un periodista donde pueda”.

Y deja, por un momento, en segundo plano el rol de las empresas periodísticas. “¿Vamos a seguir alegando obediencia debida para seguir contando lo que no pasa y ocultando lo que pasa? (…) Dejemos de sostener, a precios cada vez más bajos, esos trabajos basura, porque corremos el riesgo de convertirnos en basura también nosotros.”

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El juego a la derecha

Muchas críticas al Gobierno Nacional se retrucan con, palabras más o menos, “le hacés el juego a la derecha”.

La represión al Pueblo Qom fue un quiebre personal. La impotencia de no poder escribir donde siempre se descargó en un texto de opinión (http://darioaranda.wordpress.com/2010/11/28/%C2%BFderechos-humanos/) que circuló entre amigos y compañeros. Como nunca antes hubo respuestas que acusaban de ser “funcional a la derecha”.

A cinco meses de aquel texto, y visto el accionar del Gobierno, quienes le hace el juego a la derecha son quienes silencian represiones y son cómplices, por acción u omisión, de asesinatos.

No hay acción de Gobierno (por justa y revolucionaria que sea –y este Gobierno ha tomada varias–) que pueda compensar la complicidad ante el derramamiento de sangre del campo popular.

“No se puede hablar de derechos humanos y apoyar a un gobernador que reprime y mata hermanos indígenas”, advirtió Nora Cortiñas, de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, en marzo último en la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA.

Eduardo Galeano visitó el acampe Qom. Y fue menos diplomático: “(Los indígenas) tienen voz, pero son los no-escuchados, que son justamente los que ahora están aquí acampando, rodeados del desprecio general, del casi silencio, a los que el Gobierno no les da la menor pelota, cuando tendrían que ser los primeros de la fila, mucho antes de todos los políticos que buscan pedazos de poder”.

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Derechos Humanos

Secuestro de personas. Robo de bebés. Torturas. Campos de concentración. Desaparecidos.

Los pueblos indígenas de Argentina sufrieron exactamente lo mismo que las víctimas de nazismo y que los víctimas de la última dictadura militar.

Pero su genocidio aún es negado.

“Nunca cayó el régimen que implementó las campañas militares a fines del siglo XIX y principios del XX que derrotaron la autonomía indígena, a fuerza de masacres, para consolidar al Estado nacional. Hay una continuidad hasta nuestro presente”, explica el historiador e investigador Walter Delrío, co-director de la Red de Estudios sobre Genocidio en la Política Indígena Argentina.

La Red de Estudios afirma que aún hoy peso sobre los pueblos originarios de Argentina un proceso con prácticas genocidas. Ayer fueron las las balas, esclavitud y asesinatos. Hoy es la avanzada territorial sobre las comunidades, desalojos, represión, privación de formas de subsistencia, hambre, discriminación y olvido.

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A 28 años del golpe de Estado de 1976, el gobierno nacional decidió que la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), el mayor centro clandestino de detención, pasará a manos de los organismos de derechos humanos, que erigieron allí un espacio para la memoria del nunca más.

A 130 años del inicio de la Campaña del Desierto, los pueblos indígenas no cuentan con ningún espacio similar. Al contrario, el emblema principal de aquel avance militar, Julio Argentino Roca, cuenta con numerosas calles y escuelas con su nombre, y se mantienen monumentos que se asemejan al colmo: en el centro de Bariloche, pleno territorio mapuche, una estatua de Roca se erige desafiante. Es imposible imaginar una estatua de Jorge Rafael Videla en Plaza de Mayo.

En 1994 se sancionó la Ley 24.411, que establece que el Estado deberá pagar a los familiares de los asesinados y desaparecidos una indemnización por el terrorismo de Estado padecido. Ningún tipo de indemnización o reparación se planteó jamás para las víctimas del genocidio indígena.

En la actualidad, la sistemática violación de derechos humanos de pueblos indígenas no escandaliza a la opinión pública. Incluso es negado por un sector de intelectuales, políticos, comunicadores y referentes de opinión.

Las víctimas del genocidio indígena no fueron (ni son) sectores urbanos, ni clase media.

La negación tiene raíces étnicas y de clase social. Y, sin duda, económicas. Los distintos modelos productivos del último siglo y medio (agroexportador, petrolero, forestal, minero) tuvieron como escenario gran parte de los ancestrales territorios indígenas.

Para los pueblos originarios no hubo un “nunca más”.

14 dic 2010

Agroquímicos: El ataque al glifosato no es una caza de brujas. Es revelar la trama de las falacias del discurso que lo defiende.


El 6 de diciembre de 2010, el Diario “La Capital” de Rosario publicó la nota "Hay una guerra contra el glifosato que se ha vuelto una caza de brujas". No se trata de una caza de brujas, sino de destapar las falacias del discurso que defiende el uso casi indiscriminado de los agroquímicos en general y del glifosato en particular. 

Claudio Lowy Buenos Aires, 8 de diciembre de 2010.- 


Con la intención de defender ese producto clave para el sistema de siembra directa, la nota informa que visitaron el diario “La Capital” de Rosario, Argentina, las siguientes personas: Luis María San Román, Gustavo Sutter Schneider y Patricio Lamas, presidente, secretario y miembro de la Comisión Directiva de la Sociedad Rural de Rosario, respectivamente; Mauricio Fargioni, de la Cámara de Empresas Agroaéreas de Santa Fe, y los científicos Alberto Etiennot, Augusto Piazza y Cecilia Travella. Fueron recibidos por el gerente general del diario, y el jefe de redacción, Daniel Abba. En una extensa charla, manifestaron su preocupación por el miedo generado en la población sobre el uso de los agroquímicos, pero sobre todo del glifosato. 

Mentiras, tergiversaciones y ocultamientos 

La nota (http://www.lacapital.com.ar/la-region/Hay-una-guerra-contra-el-glifosato-que-se-ha-vuelto-una-caza-de-brujas-20101206-0056.html) contiene mentiras, tergiversaciones y ocultamientos. 

Para no abusar del espacio ni del interés y la voluntad de los lectores, sólo señalaré las mentiras. Dejo para otra oportunidad la tergiversación de los estudios que muestran los daños que produce el glifosato, los ocultamientos de los problemas y de las medidas preventivas tomadas en otros países y las referencias a científicos vinculados a Monsanto como si tuvieran independencia de criterio y fueran incuestionables. Tampoco me referiré a la responsabilidad de los aeroaplicadores. 

Habiendo pasado 10 días de la publicación, y no habiendo encontrado desmentida alguna en los medios, considero que es cierto que los entrevistados dijeron lo que aparece en la nota. 

¿Mentirosos o ignorantes? 

Científico Piazza: El glifosato es un herbicida de categoría cuatro, banda verde, por una clasificación internacional basada en la Organización Mundial de la Salud que define a los productos por su toxicidad aguda y por la cantidad que debe utilizarse para que resulte tóxico. Van desde la banda roja, amarilla, azul y verde. La verde no implica que sea inocuo, pero sí que probablemente no cause riesgo si se lo utiliza como es debido. Vemos que se está asustando a la gente cuando no hay motivos para tanta alarma; la exposición que tiene la población no es importante como para asustarse de esa manera. 

Científico Etiennot: Hasta ahora no se ha observado ningún problema que justifique un cambio en la categoría. El glifosato sigue en la banda verde. Si hablamos con seriedad, no podemos decir que es inocuo, de la misma manera que rechazamos a los que dicen que sí produce alteraciones. Y recordamos que se viene aplicando desde hace más de 40 años en 150 países y en ninguno tiene los reclamos que tiene en la Argentina. El Senasa no ha sacado ninguna prohibición del producto, ni le cambió la categoría. 

Tanto Piazza como Etiennot faltan a la verdad, ya sea porque mienten o por ignorantes. Ambos han hecho reiteradamente esta afirmación, tanto en entrevistas mediáticas como en exposiciones. 

El Informe del 10 de septiembre de 2010 de la Comisión de Expertos que la Universidad Nacional del Litoral constituyó a efectos de dar cumplimiento a la demanda de la Sala Civil II de la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de la Ciudad de Santa Fe en los autos caratulados “Peralta Viviana c/ Municipalidad de San Jorge y Otros s/ Amparo”, dice: 

“El glifosato está clasificado como clase III (OMS, 2009) y así está registrado en el SENASA.“ 

Que se sepa la verdad 

La nota la terminan las palabras de San Román, como síntesis de lo que buscan los productores, aeroaplicadores y científicos, terminan: “Hay una buena predisposición de los productores para hacer las cosas debidamente. No decimos que nos den la razón, pedimos que se sepa la verdad, y que se lleve tranquilidad a la gente para que no se preocupe sobremanera”. 

La verdad es que tanto Piazza como Etiennot faltan a esa verdad que reclama el presidente de la Sociedad Rural de Rosario; y son los científicos que fueron con él al diario para participar de la nota. 

Es claro que ese discurso no lleva tranquilidad a la gente; al contrario, muestra que los representantes institucionales de quienes utilizan y promueven el uso masivo de agroquímicos y los científicos que defienden este sistema productivo, no están interesados en la salud, bienestar y tranquilidad de la gente, sino exclusivamente en sus propios intereses, sin importar los daños y/o los riesgos a los que puedan someter a las poblaciones afectadas. Para ello están dispuestos a mentir públicamente, y también a apoyar y promover esas mentiras públicas. Salvo, claro está, que sean ignorantes del tema que están tratando; en cuyo caso no deben presentarse ni deben ser presentados como científicos. 

El trabajo, la lucha, la militancia 

Vale señalar que de ninguna manera la categorización como clase III del glifosato es indicativa de su toxicidad real ni de los daños y riesgos a que somete a las personas que lo aplican y padecen; pero esto no es objeto de esta nota. 
Una red de personas e instituciones de Argentina estamos trabajando hace ya casi dos años para lograr el cambio de metodología en la clasificación de los agroquímicos, para que no sólo refleje las toxicidades letales agudas, sino también las subletales y las crónicas; que se aplique el principio precautorio definido por ley a los productos que se aplican y de los que no se conocen todas las toxicidades; y que las personas que hagan las evaluaciones tengan reconocida independencia de criterio. Después de conseguir que el Defensor del Pueblo de la Nación emitiera la Resolución 147/10, ahora, amparados en el artículo 14 de la Constitución Nacional, peticionamos al Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación que la ponga en práctica. 
Somos muchos los que estamos trabajando, luchando y militando en contra del uso de los agroquímicos que están causando daños sociales, ambientales y económicos de una magnitud hasta ahora desconocida; que están enfermando a la gente que los manipula y a la que vive en zonas aledañas a donde se aplican casi sin control, así como a las personas que compran y consumen alimentos contaminados con estos productos. 

Ese trabajo, esa lucha y esa militancia persiguen un objetivo mucho más integral: la consecución de un sistema agroalimentario que distribuya y diversifique la producción, que recupere y construya soberanía alimentaria, articulando las diversas alternativas agroecológicas, de la vía campesina, de la agricultura familiar y del trabajo solidario. 
Como dice el título, no estamos a la caza de brujas. Estamos revelando la trama de las falacias del discurso de los promotores del sistema de monocultivo extensivo con agroquímicos, del cual el sistema transgénico es sólo el último eslabón. 



Claudio Lowy – ecolowy@yahoo.com.ar – Tel: 0054-11-15-6467-5187

Reclasificación de agroquímicos en Argentina, petición al ministro de agricultura de la Nación con más de 3000 adhesiones


El 25 de Noviembre de 2010, se le entregó al Ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación la Petición para el cambio de la metodología de clasificación de los agroquímicos. 

Es el segundo tramo del trabajo, la militancia y la lucha que ciudadanas y ciudadanos, tanto en forma individual como articulada en organizaciones no gubernamentales y redes, vienen realizando desde Julio de 2009. El tramo anterior conclutó el 12 de Noviembre de 2010, cuando el Defensor del Pueblo de la Nación emitió la Resolución 147/10, recomendándole al Secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación que impulse la modificación de la metodología que le fuera requerida. 

Esta nueva Petición, individualizada por Mesa de Entradas del Ministerio como Expediente Nº 5010439989 está dirigida al Sr. Ministro Julián Andrés Domínguez, con el objeto de que el Secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación que impulse la modificación de la metodología que le fuera requerida. 

Esta nueva Petición, individualizada por Mesa de Entradas del Ministerio como Expediente Nº 5010439989, está dirigida al Sr. Ministro Julián Andrés Domínguez, con el objeto de que el Secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, o en su caso a quien sea derivada la Resolución 147/10 del Defensor del Pueblo de la Nación, impulse las medidas necesarias para modificar la metodología utilizada en la clasificación de toxicidad de los agroquímicos, de manera tal que: 

1) Abarque al conjunto de todos los daños a la salud que el producto pueda ocasionar (letal y subletal, agudo y crónico) 

2) Hasta tanto se realice la revisión de la clasificación, los agroquímicos aprobados que no tengan evaluado el grado de su toxicidad en las dosis subletales y crónicas, sean clasificados como “I.a: sumamente peligrosos, muy tóxicos” e identificados con banda roja. 

3) Los formulados de los agroquímicos sean clasificados con la toxicidad mayor, que puede corresponder a la del componente más tóxico o al formulado considerado integralmente. 

4) Los estudios sobre los que se basan las clasificaciones de los agroquímicos, deben ser realizados por entidades de acreditada y reconocida independencia de criterio. 

En la Petición se adjuntaron: 

Copias y originales de las 3025 adhesiones de ciudadanas y ciudadanos argentinos de los más diversos lugares del país que desempeñan las más variadas actividades, y manifiestan con su firma y su documento de identidad, en planillas de papel, el rechazo a los riesgos y daños a la salud que generan los agroquímicos, adhiriendo al Requerimiento al Defensor del Pueblo para que recomiende al Poder Ejecutivo la modificación de la metodología de clasificación de los agroquímicos, que fuera individualizada la Actuación 1680/10. 

La Resolución 147/10 del Defensor del Pueblo de la Nación. 


www.dpn.gob.ar/areas.php?id=01&ms=area3 

El Punto 8 del Informe de la Universidad Nacional del Litoral: “Conclusiones, Consideraciones y recomendaciones generales”, respondiendo a la Demanda de la Sala Segunda de la Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial de la Provincia de Santa Fé. Dicho punto expresa, entre otros:

“…partes de los riesgos, prevenciones y estudios que habría que hacer y tener en cuenta, y que no se hacen, para limitar los daños de los agroquímicos a la salud y al ambiente, así como reconoce daños originados en el uso de los formulados del glifosato que son sistemáticamente ignorados.” www.unl.edu.ar/noticias/media/docs/Informe%20Glifosato%20UNL.pdf 

El informe del 1er ENCUENTRO DE MEDICXS DE PUEBLOS FUMIGADOS realizado en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba en agosto de 2010, que en uno de sus párrafos dice: 

“…doce millones de argentinos son fumigados directamente, es decir que, reciben una parte suficiente de esos 300 millones de litros de agrotóxicos sobre sus casas, escuelas, parques, fuentes de agua, predios deportivos, lugares de trabajo: sobre sus vidas. Esta población es la población a cargo de los médicos de los pueblos fumigados, en la que observamos incrementos alarmantes de grandes y significativas cantidades de cánceres, malformaciones y trastornos reproductivos, hoy ya inocultables. “ 


www.hoylauniversidad.unc.edu.ar/2010/septiembre/primer_encuentro_pueblos_fumigados_2010.pdf 

La aprobación y clasificación de los agroquímicos es incumbencia de la Nación. Las provincias y los gobiernos locales tienen la incumbencia de fijar las zonas libres de pulverizaciones de agroquímicos; estas distancia es mayor cuanto mayor es la toxicidad del producto. 

El monocultivo extensivo sustentado en el uso masivo de pesticidas y fertilizantes es altamente riesgoso e insostenible ambiental, social y económicamente. 

La reclasificación de los agroquímicos alejará las pulverizaciones de los lugares donde la gente desarrolla su vida, a la vez dejará franjas libres alrededor de las poblaciones y de los barrios, donde se podrá desarrollar la agricultura familiar y la campesina, articulada con las diversas técnicas agroecológicas, buscando garantizar la soberanía alimentaria de esas mismas poblaciones. Y comenzar allí el cambio de sistema agroalimentario que propugnamos. 

Contactos 

Claudio Lowy- ecolowy@yahoo.com.ar – Tel (011) 15 6467 5187 

Carlos Vicente – Acción por la Biodiversidad – RENACE - info@biodiversidadla.org 

(011) 15 6308 8809 


Medardo Ávila Vazquez – Cátedra de Pediatría – Fac. Ciencias Médicas – UNC – Médico de pueblo fumigado. medardoavilavazquez@yahoo.com.ar – tel (0351) 15 5915933 


Silvana Buján – Bios Argentina – RENACE - silvanabujan@yahoo.com.ar – 


Tel: (0223) 15 5019937 

Javier Rodríguez Pardo – Movimiento Antinuclear del Chubut (MACH) – RENACE-UAC - machpatagonia@gmail.com