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28 jun 2011

CARTA DE LAS ORGANIZACIONES SOCIALES DE LA CLOC

Preocupa el avance de la soja transgénica en Bolivia


La Coordinación Nacional de la CLOC-Vía Campesina Brasil, reunida en Brasilia los días 13 y 14 de este mes, entre otras cosas, discutió con especial atención y preocupación la información que nos llegó sobre el proyecto de ley "Ley de la Revolución Productiva Comunitaria y la agricultura" , que ahora esta en la agenda de su administración.


CLOC/VIA CAMPESINA SUDAMÉRICA
Carta de la Vía Campesina al Presidente del estado Plurinacional de Bolivia


Al Sr. Evo Morales Ayma Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia

Estimado compañero Presidente Evo,

La Coordinación Nacional de la CLOC-Vía Campesina Brasil, reunida en Brasilia los días 13 y 14 de este mes, entre otras cosas, discutió con especial atención y preocupación la información que nos llegó sobre el proyecto de ley "Ley de la Revolución Productiva Comunitaria y la agricultura" , que ahora esta en la agenda de su administración.

Como organizaciones campesinas, de pescadores, de pueblos indígenas, quilombolas, estudiantes y de pastorales sociales, que vivimos en estos últimos años la liberación y el avance de los transgénicos y su paquete tecnológico en nuestro país, nos sentimos en la obligación política de alertarlo sobre el peligro que sufre la soberanía nacional boliviana en caso de que la ley se haga efectiva. Hemos leído con mucha atención la referida propuesta de ley, y según nuestra evaluación, los artículos 15 y19 expresan claramente la autorización para una invasión de semillas y productos transgénicos en Bolivia.

Además de esto, esta confirmado por estudios y por nuestra propia constatación, que no hay posibilidad de coexistencia entre los transgénicos y la agricultura campesina y tradicional. Lo que vivenciamos es la expulsión de los pueblos indígenas y comunidades, la perdida y la contaminación de semillas nativas entre otros.

Los transgénicos son actualmente la principal herramienta de dominación capitalista en la agricultura, pues coloca el dominio de las semillas en manos de algunas empresas transnacionales. También impone la utilización de químicos y agrotóxicos (herbicidas, fungicidas, insecticidas). Tristemente le decimos que nuestro país después de liberar los transgénicos , se transformó en el mayor consumidor de agrotóxicos del mundo. Esa realidad trae consecuencias devastadoras para la vida humana y para la biodiversidad.

Su excelencia y sabiduría, por su propia historia de vida sabe, que a agricultura comunitaria boliviana ha resistido centenares de años al ataque colonial y capitalista. Bolivia es considerada un patrimonio de variedades genéticas de batatas, maíz, quinua entre otros.

Los pueblos de todo el mundo, en especial los articulados en la CLOC-Vía Campesina , esperan que su gobierno continúe siendo un aliado estratégico de la soberanía alimentaria. contra la agricultura capitalista.

Su excelencia tenga en cuenta que la aprobación de esta ley, con la presencia de los referidos artículos 15 y 19, significará contradecir todo lo que fue manifestado por Bolivia en los diversos foros internacionales, incluido la Cumbre de la Madre Tierra en Cochabamba, y eso significará romper con la alianza con los sectores indígenas, campesinos, ambientalistas en Bolivia , en todo el contienente y en el mundo

Creemos en su compromiso con el pueblos , compañero presidente Evo Morales.

¡NO a los transgénicos, Sí a la vida!

“Las semillas son el patrimonio de los pueblos al servicio de la humanidad”

¡CONTRA EL SAQUEO DEL CAPITAL Y DEL IMPERIO, AMÉRICA LUCHA!

CLOC-Vía Campesina Brasil
MST- Movimiento dos Trabajadores Rurales Sin Tierra
MMC- Movimiento de Mujeres Campesinas
MAB – Movimiento de Atingidos por Represas
MPA – Movimiento de Pequeños Agricultores
PJR – Pastoral da Juventud Rural
CIMI – Comisión Indigenista Misionera
CPT – Comisión Pastoral de la Tierra
ABEEF – Asociación de Estudiantes de Ingeniería Forestal
FEAB
PESCADORES

Fuente: http://www.prensadefrente.org/

7 jun 2011

Semana de la Semilla

Cloc- Via Campesina

31.May.11 :: El Sakeo - Paraguay

Asunción, 30 de mayo de 2011

COMUNICADO

Debido a la inauguración de la “Semana de la Semilla”, que se realiza entre el 30 de mayo y el 1 de junio, en el predio del Ex Seminario Metropolitano, la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC) y La Vía Campesina Sudamérica, se dirigen a la opinión pública nacional e internacional para manifestar cuanto sigue:

La aprobación en Chile, días pasados, de la Ley de Obtentores de Semillas, a través de la cual se patentarán no solo las semillas, sino que afectará a todo tipo de vegetales, permitiendo, a la vez, ingresar al mercado los productos transgénicos, legitima el despojo a las comunidades campesinas e indígenas y violenta la soberanía alimentaria con un golpe fatal.

Consideramos esto como un grave atropello legislativo y un retroceso para nuestros países porque se traduce en una amenaza latente que puede alcanzar a toda la región, conocida mundialmente por su carácter agroexportador de materias primas y producción transgénica, que no reporta beneficio alguno para la población y solo perpetra crímenes continuos contra la biodiversidad.

Esta ley aprobada en el Congreso chileno favorece solamente a las corporaciones multinacionales como Monsanto y otras, que lucran con el patrimonio y la riqueza genética de los pueblos. Con la privatización de las semillas, se crean condiciones en el país andino para extender los cultivos transgénicos y el uso indiscriminado de agrotóxicos, con todos los efectos que esto entraña: más violación de derechos campesinos, más daño irreversible contra la Madre Tierra.

Esto es resultado de las discusiones que se desarrollan en el marco de la UPOV 91, la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales, organismo intergubernamental de la que Paraguay también forma parte desde 1997. Hoy es Chile; mañana, distraídamente, el Congreso paraguayo podría emular a sus colegas andinos en esta coyuntura desfavorable de confrontación de intereses.

La CLOC y La Vía Campesina declaran su lucha permanente contra los agrotóxicos y por la soberanía alimentaria, además de expresar su solidaridad plena con la lucha y la movilización de los campesinos y campesinas de Chile. Sería de lamentar que experiencias como la chilena, bajo un gobierno entreguista y neoliberal, se repliquen en nuestros países. De acuerdo a lo estipulado en la Declaración de Bali, somos víctimas de una guerra por el control de las semillas porque las empresas multinacionales se disponen a atacar deliberadamente a las poblaciones rurales.

Que en esta semana dedicada a nuestras semillas nativas y criollas no olvidemos que existe una propuesta elaborada por los movimientos campesinos e indígenas, el proyecto de ley de protección y defensa de semillas nativas y criollas del Paraguay, que será impulsada por el Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (Senave) en instancias del Congreso Nacional, bajo el riesgo de la indiferencia de quienes debieran anteponer los intereses colectivos a los individuales.

¡Las semillas campesinas son dignidad, cultura y vida!

¡Por la tierra y la soberanía de nuestros pueblos! ¡América lucha!

14 dic 2010

Agroquímicos: El ataque al glifosato no es una caza de brujas. Es revelar la trama de las falacias del discurso que lo defiende.


El 6 de diciembre de 2010, el Diario “La Capital” de Rosario publicó la nota "Hay una guerra contra el glifosato que se ha vuelto una caza de brujas". No se trata de una caza de brujas, sino de destapar las falacias del discurso que defiende el uso casi indiscriminado de los agroquímicos en general y del glifosato en particular. 

Claudio Lowy Buenos Aires, 8 de diciembre de 2010.- 


Con la intención de defender ese producto clave para el sistema de siembra directa, la nota informa que visitaron el diario “La Capital” de Rosario, Argentina, las siguientes personas: Luis María San Román, Gustavo Sutter Schneider y Patricio Lamas, presidente, secretario y miembro de la Comisión Directiva de la Sociedad Rural de Rosario, respectivamente; Mauricio Fargioni, de la Cámara de Empresas Agroaéreas de Santa Fe, y los científicos Alberto Etiennot, Augusto Piazza y Cecilia Travella. Fueron recibidos por el gerente general del diario, y el jefe de redacción, Daniel Abba. En una extensa charla, manifestaron su preocupación por el miedo generado en la población sobre el uso de los agroquímicos, pero sobre todo del glifosato. 

Mentiras, tergiversaciones y ocultamientos 

La nota (http://www.lacapital.com.ar/la-region/Hay-una-guerra-contra-el-glifosato-que-se-ha-vuelto-una-caza-de-brujas-20101206-0056.html) contiene mentiras, tergiversaciones y ocultamientos. 

Para no abusar del espacio ni del interés y la voluntad de los lectores, sólo señalaré las mentiras. Dejo para otra oportunidad la tergiversación de los estudios que muestran los daños que produce el glifosato, los ocultamientos de los problemas y de las medidas preventivas tomadas en otros países y las referencias a científicos vinculados a Monsanto como si tuvieran independencia de criterio y fueran incuestionables. Tampoco me referiré a la responsabilidad de los aeroaplicadores. 

Habiendo pasado 10 días de la publicación, y no habiendo encontrado desmentida alguna en los medios, considero que es cierto que los entrevistados dijeron lo que aparece en la nota. 

¿Mentirosos o ignorantes? 

Científico Piazza: El glifosato es un herbicida de categoría cuatro, banda verde, por una clasificación internacional basada en la Organización Mundial de la Salud que define a los productos por su toxicidad aguda y por la cantidad que debe utilizarse para que resulte tóxico. Van desde la banda roja, amarilla, azul y verde. La verde no implica que sea inocuo, pero sí que probablemente no cause riesgo si se lo utiliza como es debido. Vemos que se está asustando a la gente cuando no hay motivos para tanta alarma; la exposición que tiene la población no es importante como para asustarse de esa manera. 

Científico Etiennot: Hasta ahora no se ha observado ningún problema que justifique un cambio en la categoría. El glifosato sigue en la banda verde. Si hablamos con seriedad, no podemos decir que es inocuo, de la misma manera que rechazamos a los que dicen que sí produce alteraciones. Y recordamos que se viene aplicando desde hace más de 40 años en 150 países y en ninguno tiene los reclamos que tiene en la Argentina. El Senasa no ha sacado ninguna prohibición del producto, ni le cambió la categoría. 

Tanto Piazza como Etiennot faltan a la verdad, ya sea porque mienten o por ignorantes. Ambos han hecho reiteradamente esta afirmación, tanto en entrevistas mediáticas como en exposiciones. 

El Informe del 10 de septiembre de 2010 de la Comisión de Expertos que la Universidad Nacional del Litoral constituyó a efectos de dar cumplimiento a la demanda de la Sala Civil II de la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de la Ciudad de Santa Fe en los autos caratulados “Peralta Viviana c/ Municipalidad de San Jorge y Otros s/ Amparo”, dice: 

“El glifosato está clasificado como clase III (OMS, 2009) y así está registrado en el SENASA.“ 

Que se sepa la verdad 

La nota la terminan las palabras de San Román, como síntesis de lo que buscan los productores, aeroaplicadores y científicos, terminan: “Hay una buena predisposición de los productores para hacer las cosas debidamente. No decimos que nos den la razón, pedimos que se sepa la verdad, y que se lleve tranquilidad a la gente para que no se preocupe sobremanera”. 

La verdad es que tanto Piazza como Etiennot faltan a esa verdad que reclama el presidente de la Sociedad Rural de Rosario; y son los científicos que fueron con él al diario para participar de la nota. 

Es claro que ese discurso no lleva tranquilidad a la gente; al contrario, muestra que los representantes institucionales de quienes utilizan y promueven el uso masivo de agroquímicos y los científicos que defienden este sistema productivo, no están interesados en la salud, bienestar y tranquilidad de la gente, sino exclusivamente en sus propios intereses, sin importar los daños y/o los riesgos a los que puedan someter a las poblaciones afectadas. Para ello están dispuestos a mentir públicamente, y también a apoyar y promover esas mentiras públicas. Salvo, claro está, que sean ignorantes del tema que están tratando; en cuyo caso no deben presentarse ni deben ser presentados como científicos. 

El trabajo, la lucha, la militancia 

Vale señalar que de ninguna manera la categorización como clase III del glifosato es indicativa de su toxicidad real ni de los daños y riesgos a que somete a las personas que lo aplican y padecen; pero esto no es objeto de esta nota. 
Una red de personas e instituciones de Argentina estamos trabajando hace ya casi dos años para lograr el cambio de metodología en la clasificación de los agroquímicos, para que no sólo refleje las toxicidades letales agudas, sino también las subletales y las crónicas; que se aplique el principio precautorio definido por ley a los productos que se aplican y de los que no se conocen todas las toxicidades; y que las personas que hagan las evaluaciones tengan reconocida independencia de criterio. Después de conseguir que el Defensor del Pueblo de la Nación emitiera la Resolución 147/10, ahora, amparados en el artículo 14 de la Constitución Nacional, peticionamos al Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación que la ponga en práctica. 
Somos muchos los que estamos trabajando, luchando y militando en contra del uso de los agroquímicos que están causando daños sociales, ambientales y económicos de una magnitud hasta ahora desconocida; que están enfermando a la gente que los manipula y a la que vive en zonas aledañas a donde se aplican casi sin control, así como a las personas que compran y consumen alimentos contaminados con estos productos. 

Ese trabajo, esa lucha y esa militancia persiguen un objetivo mucho más integral: la consecución de un sistema agroalimentario que distribuya y diversifique la producción, que recupere y construya soberanía alimentaria, articulando las diversas alternativas agroecológicas, de la vía campesina, de la agricultura familiar y del trabajo solidario. 
Como dice el título, no estamos a la caza de brujas. Estamos revelando la trama de las falacias del discurso de los promotores del sistema de monocultivo extensivo con agroquímicos, del cual el sistema transgénico es sólo el último eslabón. 



Claudio Lowy – ecolowy@yahoo.com.ar – Tel: 0054-11-15-6467-5187

29 jul 2010

CARTA ABIERTA DE VECINOS POR LA SALUD Y LA VIDA

Julio de 2010.

Vecinos del “Cordón Industrial” nos hemos convocado por el profundo dolor que sentimos ante los recurrentes casos de muerte por leucemia en niños y adolescentes acaecidos en los últimos seis meses, sumado esto a otras muertes y enfermedades que desde hace años venimos padeciendo los habitantes de este cordón. Y es justamente ese dolor el que nos lleva a concientizarnos, en medio de los problemas cotidianos, en el hecho que vivimos, trabajamos y desarrollamos nuestras vidas en un medio donde la contaminación ha modificado y alterado nuestra calidad de vida.
Apelando a lo establecido por el Art. 41 de nuestra Constitución Nacional según el cual “Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano (…)” solicitamos en nuestro doble carácter de habitantes y ciudadanos que:

  •  Se disponga a la brevedad los medios necesarios para realizar de manera urgente un relevamiento de enfermedades y afecciones, buscando indicadores biológicos que pueden favorecer diagnósticos tempranos, identificación de grupos de riesgo y pautar medidas preventivas. 

  • Se desarrolle de manera urgente un relevamiento de todas las sustancias contaminantes acopiadas, producidas, en tránsito y/o emanadas por las empresas instaladas, con el correspondiente estudio de impacto ambiental acumulado.
Los abajo firmantes, vecinos del Cordón Industrial, estamos dispuestos a colaborar en lo que fuera necesario para lograr las investigaciones y relevamientos solicitados en solidaridad con familiares, amigos y en memoria de Jorgelina (17), Yamila (13) y Valentina (9) entre otros.


Nombre y Apellido                  Doc. Identidad                              Dirección                 Firma
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Petitoro "¡Paren de Fumigarnos!"

A fines del 2009 la justicia de Santa Fe dictó un fallo prohibiendo las fumigaciones con todo tipo de agroquímicos (que provocan contaminación del suelo y el agua ocasionando alergias, problemas respiratorios, malformaciones, abortos espontáneos y cáncer) en cercanías de zonas urbanas de San Jorge. Fueron los vecinos organizados de ese lugar quienes lucharon para lograr que no se fumigue por tierra menos de 800mts y por aire a menos de 1500 metros del éjido urbano. Esos mismos vecinos, que sufrieron trastornos en su salud causados por estos herbicidas dañinos, conjuntamente con otras organizaciones que defendemos "los bienes comunes", nos manifestamos exigiendo en un petitorio al Gobernador Binner que dicho fallo se extienda al resto de la provincia.
Nos expresamos en contra de este modelo agroexportador de contaminación y saqueo, y somos concientes de que el pedido que realizamos es al menos una medida inicial que puede ser favorable en la inmediatez, pero sabemos que una solución integral reside en un cambio estructural y rotundo en el sistema productivo.

Por la Biodiversidad. En defensa de la soberanía alimentaria.
Basta de Saqueo y contaminación.
Semillas de Rebelión, Socialismo Libertario, Foro
por la soberanía alimentaria Rosario, El Grito de la Tierra del Barrio
Malvinas, Arte Tierra Huella, ONG Conciencia Solidaria,
Caramelos Sueltos, Frente Popular Darío Santillán.




“¡PAREN DE FUMIGARNOS!”                                                              Hoja Nº ___ Firmas___


Los abajo firmantes, vecinos de la comunidad en general, nos encontramos preocupados por las graves consecuencias que provocan las fumigaciones con agroquímicos y consideramos necesario que se tome una medida que, amparada en el principio precautorio frente a la posibilidad de daño irremediable, enmiende a corto plazo los problemas de contaminación, pérdida de la biodiversidad, distintos tipos de enfermedades, exclusión social, concentración de capitales, alimentos más caros y hambre; ya que una solución integral requiere un cambio en el modelo productivo.
CONSIDERANDO el fallo de fecha 09 de diciembre de 2009 emitido por la CÁMARA CIVIL Y COMERCIAL DE LA CIUDAD DE SANTA FE que confirmó lo dispuesto por el juez Tristán Martínez del juzgado de primera instancia Civil, Comercial y Laboral N° 12 de la ciudad de San Jorge que prohíbe las fumigaciones terrestres a no menos de 800 metros y aéreas a no menos de 1500 metros en dicha ciudad con plaguicidas.
TENIENDO EN CUENTA que ya existen investigaciones científicas publicadas tanto por la Universidad Nacional del Litoral, como por otras instituciones nacionales e internacionales que demostraron que el glifosato y otros plaguicidas producen daños irreparables a la salud, como cáncer, diabetes, afecciones respiratorias, malformaciones y abortos espontáneos:
EXIGIMOS al Señor Gobernador Hermes Binner que se extienda el principio precautorio y se tome como medida de urgencia, la prohibición de fumigar a una distancia no menor de 1500 mts. en forma aérea y de 800 mts. en forma terrestre a partir del límite de los ejidos urbanos en todo el territorio de la Provincia de Santa Fe.

  Nombre y Apellido                      Tipo y Nº de Doc.                                 Firma
 
 
 
 
 
 

Un freno a los agroquímicos

La Justicia de Santa Fe dejó firme la prohibición de utilizar glifosato, el pilar fundamental de la producción sojera, en cercanías de zonas urbanas. El fallo marca jurisprudencia, invierte el cargo de la prueba y exige nuevos estudios a la provincia.

Por Darío Aranda, en página 12, 15 de marzo 2010.
La Justicia de Santa Fe dictó un fallo inédito, con posibles impactos en el modelo agropecuario de la Argentina, al dejar firme una sentencia que prohíbe las fumigaciones con glifosato en cercanías de zonas urbanas de la ciudad de San Jorge, en el oeste provincial. La medida fue decidida por la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial (Sala II) de Santa Fe, que dio otro paso inédito: ordenó que el gobierno de Santa Fe y la Universidad Nacional del Litoral (UNL) demuestren, en el lapso de seis meses, que los agroquímicos no son perjudiciales para la salud. De esta manera, por primera vez, se invirtió la carga de la prueba: era una regla que los vecinos y campesinos intoxicados tenían que demostrar las afecciones en la salud, pero ahora serán los impulsores del modelo de agronegocios quienes tendrán que demostrar la inocuidad de los químicos. Los jueces también marcaron jurisprudencia al invocar el principio precautorio: ante la posibilidad de perjuicio ambiental irremediable, es necesario tomar medidas protectoras. Los iniciadores de la causa, vecinos que sufrieron trastornos en la salud por las fumigaciones, ya solicitaron que la medida se extienda a toda la provincia. El glifosato es pilar fundamental del monocultivo de soja.
San Jorge es una ciudad de 25 mil habitantes, ubicada a 144 kilómetros de la capital provincial. Es una zona sojera por excelencia. Durante los últimos quince años creció al abrigo del monocultivo, la zona urbana se extendió y también los campos sembrados. El barrio Urquiza está en el margen del pueblo, es humilde, con viviendas aún sin terminar y fue durante una década lindero a campos de soja. Desde la casa de Viviana Peralta se ve el campo, y también los aviones fumigadores. Ella fue una de las impulsoras de la denuncia inicial, luego de que su hija Ailén, de sólo dos años, sufriera ahogos, intoxicación y un desmayo después de una fumigación.
En marzo de 2009, el juez Tristán Martínez –del Juzgado Civil, Comercial y Laboral Nº 11– hizo lugar a un amparo y ordenó la suspensión inmediata de las fumigaciones en adyacencias de la zona urbana de la ciudad, hasta que el Concejo Deliberante y el municipio se hicieran eco de la ley 11.273 (sancionada en 1995) y determinaran qué zonas pueden ser rociadas con agroquímicos.
Los productores, la Municipalidad y el gobierno provincial, mediante el Ministerio de Producción, apelaron la medida. Los tres jueces de la Cámara en lo Civil y Comercial de Santa Fe (Armando Drago, Enrique Müller y María Cristina de Césaris de Dos Santos Freire) confirmaron el fallo de primera instancia: prohibición total de fumigar con agroquímicos a menos de 800 metros de viviendas familiares (si el método utilizado es terrestre) y a 1500 metros (si la aspersión es mediante avionetas).
El inédito fallo, unánime, fue dictado en diciembre pasado, pero recién se conoció ahora. “Lo llamado a decidir (la prohibición) se desarrolla en un contexto difícil en donde juegan controversias científicas, intereses económicos, presiones y contrapresiones de orden político y empresario, riesgos reconocidos socialmente (...) que tienen la propiedad de transformar lo apolítico en político, desinformación interesada, descoordinación en la gestión pública, insolidaridad con los posibles afectados”, advierte la Justicia.
En las centenares de denuncias por contaminación e intoxicación, los afectados chocan en la Justicia con un pedido de difícil cumplimiento: son los mismos perjudicados (indígenas, campesinos y humildes habitantes periurbanos) quienes deben probar científicamente que los agroquímicos son perjudiciales.
La apelación del gobierno de Santa Fe se dirigió a ese punto débil. La provincia argumentó que la denuncia original (la acción de amparo) era inadecuada porque, antes de cualquier prohibición, se debía dar un debate amplio con demostraciones científicas que certifiquen los perjuicios sobre la salud y el ambiente. Pero la Justicia rechazó ese camino. “Me permito señalar enfáticamente que la cuestión no requiere de mayor amplitud en cuanto a ‘debate y prueba’. Se discute sobre actos que atentan contra el medio ambiente, repercutiendo de manera directa en la salud de los vecinos de la ciudad de San Jorge, lo que importa que existe un factor de urgencia que (debe) ser atendido”, sentenció la Cámara de Apelaciones.
Y, por primera vez en casos de agroquímicos, invirtió la carga de la prueba. No solicitó a las familias afectadas que probaran los males de los agroquímicos. Ordenó que el gobierno provincial, mediante el Ministerio de Producción, realice estudios junto a la Universidad Nacional del Litoral (UNL). En el término de seis meses deberá probar que los agroquímicos no afectan la salud y el ambiente. El juez de primera instancia Tristán Martínez recibió nuevamente la causa recién la semana pasada. Lo antes posible debe notificar a la provincia y la UNL. Cuando se cumpla el plazo de seis meses, el juez Martínez deberá decidir –estudio en mano– si revierte la medida, la mantiene o la profundiza.
El otro aspecto inédito del fallo es el uso del principio precautorio en lo que respecta a agroquímicos. La Ley Nacional del Ambiente define al principio precautorio en su artículo cuatro: “Cuando haya peligro de daño grave o irreversible, la ausencia de información o certeza científicas no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces, en función de los costos, para impedir la degradación del medio ambiente”. La Cámara de Apelaciones de Santa Fe lo utiliza como una de las bases de su fallo, enumera siete casos en los que fue implementado, destaca que se justifica su utilización cuando haya “falta de certidumbre científica y amenazada de daño al ambiente o la salud humana”, y toma como antecedente lo actuado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación, máximo tribunal del país, en el freno a los desmontes en Salta (diciembre de 2008).
La Justicia de Santa Fe afirmó que la limitación en el uso del glifosato para la ciudad de San Jorge se fundamenta en “la incertidumbre científica acerca de los riesgos ambientales, la incidencia de la alteración seria del medio ambiente y la irreversibilidad que pueden provocar tales daños”, y explica que su medida se entiende en razón de “evitar un daño futuro, pero relativamente cierto y mensurable”. El fallo también se mete de lleno en la práctica común judicial: llama a fiscales y jueces que “repiensen que los avances tecnológicos no son poderes que se legitiman a sí mismos”.
En la sentencia, los tres jueces advierten que intervienen intereses sectoriales que no buscan identificar los riesgos reales sino defender sus propios roles en la cadena de agronegocios. Señala que los fumigadores sostienen que las contaminaciones se deben al mal uso (un argumento recurrente de las cámaras empresarias), advierte que las compañías productoras de agroquímicos “sostienen la atoxicidad con estudios encargadas por ellas mismas”, el Estado “pregona su preocupación por el medio ambiente, pero olvida que la mejor manera de comprometerse en el tema es efectuando los debidos controles” y evidencia la falta de solidaridad de los chacareros: “Sostienen que si los productos que aplican se encuentran autorizados, nadie puede endilgar acción antijurídica alguna, por lo que no puede impedírseles trabajar y producir”.
“Lo que se muestra claro es que las posiciones divergentes antes de disiparnos las dudas de utilización de los agroquímicos, sobre todo en zonas urbanas, las acrecientan porque todos conocen los potenciales riesgos de su utilización (...), la preeminencia no la tienen los intereses sectoriales de nadie sino que, por el contrario, la preeminencia está del lado de la salud pública y del medio ambiente”, sentenció la Justicia de Santa Fe y afirmó: “Frente a la existencia de la duda relevante, la aplicación del principio precautorio deviene ineludible, porque la sola existencia de los niños afectados (...) así lo determinan”.
El Centro de Protección a la Naturaleza (Cepronat), organización impulsora de la denuncia inicial, ya anunció que solicitará que la limitación del uso de glifosato se amplíe a toda la provincia. “La Justicia protegió a los habitantes de San Jorge hasta que se demuestre la supuesta inocuidad. Pedimos que se proteja al resto de los santafesinos. Si eso no sucede, habrá ciudadanos de primera, protegidos del uso de agroquímicos, y el resto de la provincia estará expuesto a químicos que están sospechados de afectar la salud y el ambiente.”
El Cepronat, que integra la campaña nacional “Paren de fumigar” –donde confluyen decenas de organizaciones sociales y pueblos fumigados–, instó a que el gobernador Hermes Binner escuchara el fallo judicial y extendiera la limitación para las fumigaciones. “Ante todo, el gobernador es médico, entiende que la salud debe anteceder a las actividades productivas”, afirmó Carlos Manessi, del Cepronat.
Este diario intentó dialogar con el gobernador, pero su vocero explicó que no hablará del tema y derivó las preguntas al Ministerio de Producción. Desde la cartera informaron que los funcionarios no harán declaraciones públicas hasta tanto no sean notificados por la Justicia.
Binner se graduó en Medicina en 1970, en la Universidad de Rosario. Entre otras especializaciones, según su curriculum vitae, focalizó su profesión en “salud pública”, que es un concepto social y político que (según la misma definición médica) está destinado a “mejorar la salud y mejorar la calidad de vida de las poblaciones mediante la promoción de salud, la prevención de enfermedades y la armonía con el ambiente”.

28 jul 2010

La republiqueta sojera: radiografía de un modelo violento


Publicado por Lavaca, 17 de junio de 2008.

Repúblicas Unidas de la Soja es un libro editado por el Grupo de Reflexión Rural a finales de 2007, donde se describe el modelo y su inevitable crisis. Es un aporte fundamental para comprender a nuevos actores del poder económico, sus métodos y objetivos. “La soja no es un mero cultivo, es un sistema que condiciona cualquier política” advierte en la introducción Javiera Rulli, compiladora de los artículos que conforman el libro. Es, también, la que describe didácticamente los alcances de esta nueva forma de ocupación territorial, que condiciona las democracias latinoamericanas. “Los agronegocios y las industrias extractivas constituyen el eje estructural y el origen de los principales conflictos sociales y ambientales en la región sudamericana”, puntaliza Rulli. Ahora también sabemos que a esta lista hay que sumarle los conflictos políticos, que vuelven aun más urgente el llamado que la autora realiza: “Necesitamos hallar los elementos intelectuales que nos permitan visualizar y enfrentar esas nuevas situaciones neocoloniales, poder repensar las relaciones de la ciudad y el campo en épocas de globalización.” Para que así, es quizá útil y necesario identificar el problema en su real dimensión. Aquí, una síntesis y el libro completo, en formato pdf. El sistema La soja no es un mero cultivo, la soja es un sistema que condiciona cualquier política. El sistema de la soja es, por lo tanto, la cota ciega sobre la que transcurre la confrontación establecida entre progresismo y neoliberalismo, entre soberanía nacional y globalización, entre hallar el propio destino y la subordinación a un destino colonial. Este sistema se define por políticas agrarias diseñadas para un país, desde remotas oficinas que no pueden evitar -más allá de sus buenas o malas intenciones- la tragedia de que esas políticas desvirtúen las democracias de los países a los que van destinadas. Las nuevas corporaciones Los agronegocios son uno de los principales núcleos de poder de las corporaciones que dominan el Cono Sur. Dividen a la región en 3 modelos de monocultivos: producción de oleaginosas, árboles para celulosa, y caña para azúcar y etanol. Estas corporaciones comparten el territorio con las transnacionales mineras y petroleras. Actualmente, en la nueva era de la “Bioenergía”, estos diferentes sectores económicos se están fusionando para generar megaoligopolios. Así, desde el agro se está desarrollando una estrategia regional y un proyecto de integración corporativa. La dominación territorial se expresa a través de la expansión de los monocultivos y la culminación de las vías logísticas de escurrimiento hacia los puertos al exterior. Las actividades de los “agronegocios” y las industrias extractivas constituyen el eje estructural y el origen de los principales conflictos sociales y ambientales en la región sudamericana. Republiquetas sojeras La soja es un monocultivo, que en la actualidad, se extiende por todo el Cono Sur desplazando a la población rural, devastando las áreas de bosques y pastizales y debilitando las bases de la producción alimentaria de cada país. Los países sojeros se convierten en meras republiquetas sojeras, donde la población se aglutina en las ciudades con planes asistenciales, dependientes de las regalías de la exportación de la soja. Cultivo geopolítico La soja es una planta que proviene de Asia, destinada a la alimentación humana después de un proceso de fermentación (tofu). Sin embargo, desde el comienzo de la revolución verde, el cultivo de la soja pasa a ser forraje, y sustituto de las proteínas en la dieta humana, además de ser utilizado como parte de una estrategia geopolítica de ocupación del territorio. Breve historia de la invasión En Sudamérica, este cultivo empezó como leguminosa con el fin de enriquecer la tierra con nitrógeno para ser implementada en el ciclo de rotación de cultivos, pero se convirtió paulatinamente en la gran estrella de la monocultura del modelo agroexportador. La soja se extiende desde los ‘60 en Brasil, Argentina y Paraguay. En Argentina, se expande masivamente en los años 80, acabando con el sistema de rotación entre ganadería y agricultura, instalando la agricultura permanente. A mediados de los 90 el modelo de la soja trasciende a una nueva fase con la incorporación de la biotecnología y el gran evento: la soja resistente al herbicida Roundup, creada por la Monsanto. Este fenómeno gatilla un crecimiento exponencial de la superficie destinada al monocultivo gracias a los bajos costos de producción y las altas tasas de ganancia. En Argentina, en el último ciclo 2006/2007 se obtuvo un volumen récord de cosecha de 47,5 millones de toneladas, alcanzando 16 millones de has cultivadas, lo que representa más del 50 % de la superficie agrícola. El nuevo modelo Para entender el modelo de la soja, se debe aclarar que ya no estamos hablando de una agricultura tradicional que emplea escalas moderadas de superficie, abastece al mercado nacional y es una fuente de trabajo. Este modelo supone una agricultura sin agricultores, una agroindustria que consiste en la commoditizacion y primarización de la producción agrícola e implica la industrialización y el empoderamiento del sector por los agronegocios y la (re)estructuración de la dinámica productiva local/ regional. Finalmente, no se puede ignorar que el modelo agroexportador de la soja es una consecuencia inherente de los procesos de integración y globalización económica. Desde las dictaduras de los años 70 en el Cono Sur, se reordenaron los poderes económicos en el territorio, para que posteriormente, en democracia, las instituciones financieras internacionales pudieran diseñar programas económicos con objetivos geopolíticos. En la actualidad, las instituciones financieras y la banca internacional inyectan y especulan con los capitales desde sus diversas caras. Por un lado, la banca multilateral financia la construcción de la infraestructura que soporte al modelo agroexportador -tales como la hidrovía y todo el complejo del IIRSA, que consiste en autopistas, ductos, telecomunicación, puertos, etc.- y que finalmente se traducirá en mayores niveles de deuda externa. Por otra parte, las caras privadas de las instituciones financieras internacionales y la banca privada se dedican a inyectar dinero al sector industrial y de agronegocios promoviendo la expansión de la frontera agropecuaria. En la zafra del 2003/04 cuando los monocultivos de soja se extendían por 14,2 millones de ha, el 60% de la tierra estaba en manos de pooles de siembra o empresas similares. Cómo funciona El modelo de la soja consiste en un paquete biotecnológico compuesto por la semilla trangénica de soja RR (Roundup Ready), plaguicidas - principalmente los herbicidas a base de glifosato- y la técnica de siembra directa. Este paquete es indivisible, dado que estos 3 componentes son los que permiten la industrialización de la agricultura, la implementación de grandes superficies de monocultivos y la ventaja de mínima mano de obra. Se trata de una agricultura sin agricultores. En la Argentina actual, con tecnología de punta, para 1000 has solo se requieren 2 personas trabajando por año. Pero la necesidad de poseer capital, recursos económicos para poder adquirir insumos y solventar la maquinaria necesaria, hacen que la soja se vuelva sólo rentable a grandes escalas y esto genera un proceso violento en el que va desapareciendo el pequeño productor. El productor remanente se convierte en un personaje dependiente de pagar los créditos adquiridos y vive calculando lo que necesitará en insumos hasta la cosecha; depende pues completamente de los créditos y los adelantos que le otorgan los silos y las financieras. Es una carrera contra el tiempo para que este productor mediano desaparezca. La lógica subyace siempre en la obligación de expandirse continuamente para poder mantenerse competitivo. La cara visible Con el modelo de la soja se inauguran nuevos grupos económicos; la agricultura se vuelve un de los grupos inversionistas especulativos, tales como el grupo Los Grobo de la familia Grobocopatel en Argentina y el Grupo Favero S. A. en Paraguay. Estas son las caras más visibles, los llamados “reyes de la soja, de grandes grupos inversores que alquilan tierras en múltiples lugares, y ni siquiera recurren a comprar los terrenos porque sus proyecciones son “máximo rendimiento a corto plazo”, una especie de maquila agrícola. Según Grobocopatel él se considera el Sin Tierra más grande del mundo y plantea que la biotecnología ha democratizado la agricultura, porque ahora todos pueden dedicarse a la agricultura, solo se requiere tener capital. Así también se da la entrada masiva de capital extranjero, en Argentina el fenómeno de extranjerización de la tierra afecta el 17% de la superficie. También se produce este mismo fenómeno de forma oculta cuando se establecen empresas manejadas por locales, pero con capital extranjero. La cara oculta Detrás de la soja, uno encuentra grupos anónimos de inversiones donde especulan con fondos de pensión, participan grupos de inversores que combinan los sectores de comunicación, ganadería y otros. Así se conforman los “pooles de siembra” donde se integran contratistas rurales, empresas de agroquímicos, inversores (nacionales y extranjeros) para llevar a cabo producción agropecuaria. Estos grupos de inversión son los actores más violentos en la penetración de las nuevas áreas. Se trata más bien de mercenarios empresariales con manejos de matones, una especie de “Chicago boys” mezclado con estilos de la “pesada” de la dictadura. Estos personajes, por apropiarse del terreno, en muchos casos no ponen límites en cuanto a la corrupción, violencia y destrucción ambiental. Este sector es la punta de lanza asociada con los silos transnacionales. Los gigantes de la exportación La soja es exportada finalmente por unos pocos actores económicos. El mercado internacional está regido por un puñado de Corporaciones de las grandes graneleras -Cargill, ADM y Bunge - se han repartido el territorio del Cono Sur. Los protagonistas de este sector son las corporaciones de cerealeras que actúan como “gigantes invisibles” que controlan todo el mercado alimentario. La integración vertical de estas corporaciones les permite dirigir íntegramente el desarrollo de la agricultura a través del control total de los productores, convirtiendo a éstos en meros eslabones de una cadena de producción industrial. Con el surgimiento del mercado de agrocombustibles, el futuro de la producción agrícola se torna aún más lúgubre. El desafío Los agronegocios ocupan el territorio y condenan a la población a migrar, sea a la pobreza de los márgenes de las ciudades o a los trabajos precarios. Necesitamos hallar los elementos intelectuales que nos permitan visualizar y enfrentar esas nuevas situaciones neocoloniales, poder repensar las relaciones de la ciudad y el campo en épocas de globalización. En este marco de violencia no hay mesa de diálogo posible, ni responsabilidad social empresarial, que solo pretende mitigar los impactos y desarrollar políticas asistencialistas.
Repúblicas unidas de la soja
editado por el Grupo de Reflexión Rural
Compilación a cargo de Javiera Rulli.

La soja nos re-mata

El 14 de abril de 2010, realizamos frente a la sede de la bolsa de comercio de Rosario, una intervención callejera, repudiando el remate del primer lote de soja; que da inicio formal a la comercialización de granos de la campaña 2010. Nos manifestamos en este lugar, en conjunto con otras organizaciones, para denunciar el modelo de los agronegocios, la sojización transgénica, el saqueo y la contaminación. Y sosteniendo, por otra parte, la defensa de un modelo alternativo, que respete la biodiversidad, el ecosistema, y la salud de los pueblos.


Organizaciones participantes: Arte-Tierra-Huella. Asamblea Feriante Caramelos Sueltos. Conciencia Solidaria. El Grito de la Tierra. Foro por la Soberanía Alimentaria. Frente Popular Darío Santillán. Semillas de Rebelión. Socialismo Libertario. Tierra de Alguien.







19 ago 2009

Invitacion Encuentro de Pueblos Fumigados

LA CAMPAÑA PAREN DE FUMIGAR VUELVE A CONVOCAR AL ENCUENTRO NACIONALDE PUEBLOS FUMIGADOS, EN SAN LORENZO, PROVINCIA DE SANTA FE, LOS DÍAS 12 Y 13 DE SETIEMBRE

Los colectivos y agrupaciones que componen la Campaña Paren de Fumigar, planeábamos reunirnos durante el mes de julio, en la localidad de San Lorenzo, Provincia de Santa Fe. Debimos suspenderlo antes de las últimas elecciones debido a la pandemia de gripe y a que sospechábamos que se omitían informaciones acerca de la situación sanitaria. Consideramos que en ese momento hicimos lo correcto, pero ahora, volvemos a convocar a todos los compañeros para los días sábado 12 y domingo 13 de Septiembre. Será nuestro segundo gran Encuentro Nacional de Pueblos Fumigados. Habremos de encontrarnos en la gran colectora portuaria del modelo de la sojización y de la minería, destino de todas las rutas de la Soja y también de la minería, metáfora del país embudo en el modelo de exportación de los bienes naturales. Participarán y marcharán con la Campaña contra las fumigaciones, la UAC movimientos y asambleas que luchan contra la mega minería y los compañeros de la RENACE, la Red Nacional de Acción Ecologista.

Nos encontraremos todos el Sábado 12 a partir de las 0930 en la Escuela 218, Avenida San Martín al 700 e/ San Luis y Moreno, de la localidad de San Lorenzo. Por la noche, a partir de las 2230 horas realizaremos un gran festival artístico en el mismo lugar, con figuras relevantes como Rubén Patagonia y Raly Barrionuevo.

Los esperamos.
Formas de contacto:
contacto@grr.org.ar / cpronat@yahoo.com.ar / normatenaglia@arnet.com.ar
http://www.grr.org.ar/campanapdf/index.php

31 jul 2009

Boletín cero del colectivo en construcción - Semillas de rebelión

Buscamos contribuir a una articulación y construcción común de la resistencia, partiendo de un apoyo militante a las luchas y experiencias de los pueblos que enfrentan aquí y allá el avance de los agronegocios. Impulsamos la construcción de un colectivo abierto a otras personas y organizaciones que busquen un espacio de debate, acción y resistencia contra el modelo de los agronegocios como expresión del capitalismo, que busca instalarse a costa de las vidas y esperanzas de los pueblos con el envenenamiento con agrotóxicos, con el patentamiento de los alimentos y con una “agricultura sin agricultores”, expulsándolos hacia el hacinamiento y la miseria en las grandes ciudades. Frente a esto, que no es más que un nuevo corolario en continuidad con una conquista que hace 500 años ancló en América Latina, queremos sembrar otras semillas, semillas de rebelión.

La crisis alimentaria y medioambiental que afecta a miles de millones de seres humanos ha puesto en evidencia una vez más que el capitalismo y su sed de ganancias no poseen límites de ningún tipo, ni siquiera cuando está puesta en juego la vida humana y la de otras especies. Esto forma parte de un marco más general, en el cual la estructura del capitalismo global y el accionar de empresas transnacionales (particularmente extractivas) y de los diferentes niveles de gobierno (local, regional, nacional y supranacional) se articulan en torno a la lógica del saqueo privado de nuestros bienes comunes y de la contaminación a un ritmo exponencial; una lógica en la cual el “progreso” irá siempre en desmedro del bienestar y la vida de los pueblos.

Desde mediados de los noventa los así llamados agronegocios han transformado a la agricultura, y con ello la forma de sembrar y de trabajar la tierra, modificando genéticamente muchas especies de semillas. Se trata de un círculo vicioso cuyo último fin es generar ganancias multimillonarias para los grandes pools de siembra y las multinacionales como Monsanto que han logrado patentar, ¡si patentar! la vida.

Decíamos que se trata de un círculo perverso y efectivamente lo es. Basta ver lo que ocurre en particular con el creciente proceso de sojización:

  • Un agricultor compra las semillas patentadas a Monsanto y cuando cosecha tiene prohibido guardar semillas para volver a sembrar a futuro, porque éstas “tienen dueño” (cuestión que puede variar según las diferentes legislaciones de cada país), y así cuando tenga que volver a sembrar tendrá que volver a comprar las semillas a los mismos monopolios. Esto es todo lo contrario a lo que los seres humanos venimos haciendo desde que, hace milenios, inventamos la agricultura, es decir, guardar una parte de lo cosechado para volver a sembrarlo a futuro y así reproducir el ciclo de la vida.
  • La semilla transgénica (modificada genéticamente) es resistente al glifosato, el pesticida que se utiliza para fumigar y combatir “las malezas” que afectan al cultivo. El glifosato es producido por la misma empresa que modificó la semilla genéticamente, o sea Monsanto. ¡Negocio redondo! Hay que tener en cuenta que el rendimiento y la productividad de cualquier cultivo transgénico es muy “superior” a una semilla común, con lo cual ningún agricultor puede “competir” sembrando semillas no transgénicas, cuestión que lleva al pequeño productor a terminar sembrando transgénicos o a arrendar su tierra a los pools de siembra.
  • Con el auge de la sojización las “fronteras agrícolas” se han extendido. Por un lado hacia zonas nunca antes usadas para la agricultura como bosques y montes, ocasionando la tala indiscriminada y acabando con la diversidad de especies animales y vegetales. Por otro lado los cultivos se han acercado cada vez más a los pueblos y las ciudades, cuyos habitantes se ven afectados por las fumigaciones. El glifosato produce enfermedades de todo tipo, respiratorias, alérgicas y cáncer. Basta interesarse por la lucha de la gente del barrio de Ituzaingó en Córdoba que con más de 200 casos de cáncer, se han movilizado bajo la consigna “paren de fumigar” y han logrado frenar las fumigaciones con la movilización popular.
  • Todo el proceso de los agronegocios, al requerir menos mano de obra fomenta una “agricultura sin agricultores”, lo que genera además de las migraciones hacia las ciudades, desalojos forzosos y violentos como los que suceden con varias poblaciones, como el caso de la comunidad Wichí en Formosa, con todas las consecuencias que ello acarrea, económicas, sociales y culturales.
  • Al mismo tiempo todo este círculo perverso es avalado “científicamente” por universidades y “centros de Estudios” que son financiados por las mismas multinacionales que fomentan su uso, como es el caso de Monsanto que aporta centenares de miles de dólares a la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional de Rosario con en el aval de la decana y del rector Maiorana. Estamos frente a la subordinación del conocimiento a la forma de dominación vigente, frente a la creación de un discurso basado en las ideas de la nueva “sociedad del conocimiento”, es decir, en el avance de la ciencia y la tecnología en pos de una supuesta posibilidad de desarrollo que, contrariamente a lo que predicaría, encubre consecuencias directas e indirectas sobre la vida de los más explotados y desfavorecidos, los “perdedores” de este pérfido sistema.
  • Es evidente que en el medio de la crisis capitalista actual el llamado modelo de los agronegocios “ha venido para quedarse” y por ello mismo es necesario rebelarse y resistirlo. Somos testigos de una crisis alimentaria descomunal y es urgente producir “alimentos que nos alimenten” y no soja transgénica para el bio-diesel o para alimentar cerdos en China.

Buscamos contribuir a una articulación y construcción común de la resistencia, partiendo de un apoyo militante a las luchas y experiencias de los pueblos que enfrentan aquí y allá el avance de los agronegocios (como por ejemplo las madres de Barrio Ituzaingó, en Córdoba, o también en San Jorge, provincia de Santa Fe, donde han logrado detener las fumigaciones), buscando avanzar progresivamente hacia un debate amplio que instale fuertemente esta problemática en la conciencia social, y hacia una organización colectiva de la resistencia que enfrente el poder de los monopolios y la connivencia de los diferentes gobiernos.


En este camino, creemos que la discusión y la difusión contrainformativa son un primer paso necesario para la unión de las diversas fuerzas y el despertar de la conciencia frente al silenciamiento, la desinformación y/o tergiversación que permanentemente circulan en la opinión pública, los medios de comunicación y los espacios académicos.


Apelamos a la construcción de un colectivo abierto a otras personas y organizaciones que busquen un espacio de debate, acción y resistencia contra el modelo de los agronegocios como expresión del capitalismo, que busca instalarse a costa de las vidas y esperanzas de los pueblos con el envenenamiento con agrotóxicos, con el patentamiento de los alimentos y con “una agricultura sin agricultores”, expulsándolos hacia el hacinamiento y la miseria en las grandes ciudades. Frente a esto, que no es más que un nuevo corolario en continuidad con una conquista que hace 500 años ancló en América Latina, queremos sembrar otras semillas, semillas de rebelión.


  • EL CAPITALISMO NOS ENVENENA CON SUS AGROTÓXICOS Y PESTICIDAS.
  • LAS FRONTERAS AGRÍCOLAS SE EXTIENDEN TALANDO BOSQUES PARA SEMBRAR SOJA Y EXPULSANDO PUEBLOS ENTEROS A LA MARGINALIDAD URBANA.
  • EN POCOS AÑOS LAS TIERRAS PARA CULTIVO ESTARAN AGOTADAS Y LAS ARCAS DE LOS MONSANTO LLENAS.
  • LA CRISIS CAPITALISTA AVANZA JUNTO AL “PROGRESO” DE LOS AGRONEGOCIOS, MIENTRAS LA CRISIS ALIMENTARIA GENERADA POR ELLOS ES ABERRANTE.
  • COMUNIDADES AGRICOLAS Y PUEBLOS SE MOVILIZAN PARA FRENAR LAS FUMIGACIONES CANCERIGENAS EN CÓRDOBA, SANTA FE Y OTRAS PROVINCIAS, ASÍ COMO EN PARAGUAY, BRASIL Y OTROS PAÍSES. SIGAMOS SU EJEMPLO.


Ciudad de Rosario. Santa Fe. 22 de Julio de 2009