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19 abr 2012

¡¡¡Video de la radio abierta por el remate del 1er lote de Soja!!!

Repudio al remate del 1º lote de soja
Por Indymedia Rosario - Friday, Apr. 13, 2012 at 12:08 AM
rosario@indymedia.org

Organizaciones ambientales, sociales y políticas realizaron un acto político-cultural en forma de radio abierta, para repudiar el remate del primer lote de soja del año, que se llevó a cabo en la Bolsa de Comercio de Rosario. El objetivo de la actividad fue denunciar ese acto "que representa la continuidad y profundización de un modelo de producción capitalista agroexportador de explotación, contaminación, y saqueo" y por otro lado visibilizar las expresiones de resistencia y alternativas.



El miércoles por la mañana se reunieron en la Bolsa de Comercio de la capital del agronegocio, empresarios, representantes de las distintas entidades rurales y autoridades de todos los niveles gubernamentales, dando inicio a la campaña de comercialización de la soja. En dicho acto se hizo referencia a las bondades de la oleaginosa y se establecieron criterios para seguir profundizando el modelo. En palabras del gobernador Bonfatti, el sector privado "debe comprometerse con nosotros en la búsqueda de un desarrollo más equilibrado e integral". Lo que en otros términos, significa seguir asumiendo y comprometiéndose con los intereses del mercado mundial.

Frente a esto, las organizaciones reunidas en la esquina de Corrientes y Córdoba, expresaron públicamente las consecuencias del agronegocio, como forma que adquiere el capitalismo en nuestar región. La jornada comenzó por la mañana y se desarrolló hasta pasado el mediodía, con música, volanteada y juntada de firmas, - fué notable la cantidad de ocasionales transeúntes que se acercaban a firmar el petitorio - procurando sensibilizar a la población acerca de los impactos de este modelo productivo tanto en zonas rurales como en la ciudad. Con respecto a esto nos decían:
"La instalación del monocultivo provoca la pérdida de biodiversidad, al reducirse la superficie de otros cultivos como arroz, maíz, girasol, trigo, algodón, etc. El campo se ha convertido en exportador de forraje y de agrocombustibles para la exportación, amenazando así nuestra soberanía alimentaria. La expansión de la frontera agrícola implica también el desmonte de nuestros bosques y el desplazamiento de miles de familias campesinas y comunidades de pueblos originarios. El aumento del desempleo en las zonas rurales, a través del sistema de siembra directa, propone una agricultura sin agricultores. En combinación con esto, se observa la precarización extrema de las condiciones de trabajo en el campo, así como también en las industrias. El uso de semillas transgénicas genera una dependencia del productor respecto a las transnacionales que las venden y un cambio radical en la forma de producir alimentos. También vemos cómo se incrementan y empiezan a conocerse las graves consecuencias que las fumigaciones traen para el medio ambiente y la salud. En este caso también tenemos que hacer referencia de la pérdida de vidas humanas. Preocupa a su vez, la relación entre la ruta de la soja y la ruta de la trata al observar por ejemplo la proliferación de burdeles en las zonas cerealeras y portuarias. Por último repudiamos la práctica de espionaje y control sobre la militancia popular a través del “Proyecto X” y exigimos la derogación de la denominada “Ley Antiterrorista” la que reconoce una estrecha vinculación con aprietes y condicionamientos de grupos usureros internacionales (GAFI), y con manejos extorsivos del G-20 para ser “calificados” como país confiable para “mercados” e “inversores”."
En la actividad estuvieron presentes los testimonios de vecinos de pueblos fumigados (Totoras, san José de la Esquina, Venado Tuerto), familiares de víctimas de la inseguridad laboral de la agroindustria (familia Burgueño), de productores agroecológicos que practican el comercio solidario (Feria autónoma de Caramelos Sueltos) y de representantes de asambleas ambientales, de organizaciones gremiales, políticas y de derechos humanos.


Al finalizar los convocantes expresaron: "Apostamos a la construcción de un modelo económico inclusivo, sustentable y en armonía con la naturaleza, que rescate lo humano de las relaciones de producción, y nos permita tener una vida digna y saludable, tanto a las generaciones presentes como a las futuras."

Documento del Repudio frente al remate del primer lote de soja campaña 2011- 2012

LA SOJA Y LOS AGRONEGOCIOS.... LOCOS DE “REMATE”
Ante el remate del primer lote de soja del año, que se llevará a cabo en la Bolsa de comercio de la ciudad de Rosario, en la provincia sojera por excelencia, convocamos a repudiar este símbolo del modelo agroexportador de explotación, contaminación y saqueo.
Como en años anteriores, hoy volvemos a denunciar la celebración obscena y opulenta del modelo sojero que representa este remate, en la que empresarios y autoridades de distintos niveles se reúnen para ponerle precio a la salud, la contaminación y el hambre de los pueblos. Volvemos a denunciar la concentración y extranjerización de la tierra y los medios de producción que genera ganancias para unos pocos, a costa de la pobreza, el desempleo, la enfermedad y la contaminación de los bienes comunes como agua, suelo y aire.
Se trata de una de las manifestaciones más visibles de un modelo extractivo-exportador de“recursos”, implantado en América Latina a partir de las necesidades del capitalismo a escala global, y del que la megaminería a cielo abierto en la región andina constituye otra de sus “patas”. El agronegocio, la megamineríametalífera con cianuro, la explotación de hidrocarburos y el patentamiento de especies vegetales forman parte de un mismo modelo que busca, con cínicas promesas de “progreso” y “desarrollo”, abastecer al mercado mundial de materias primas para la producción ilimitada de mercancías, con la acumulación concentrada como único fin de este sistema de producción, distribución y consumo, poniendo de esta forma en cuestión la sustentabilidad a corto plazo de las capacidades ecológicas del planeta.
La instalación del monocultivoprovoca la pérdida de biodiversidad, al reducirse la superficie de otros cultivos como arroz, maíz, girasol, trigo, algodón, etc. El campo hoy lejos de proveernos de alimentos como en otros tiempos, se ha convertido en exportador de forraje para alimentar los animales de Europa, China e India y en productor de agrocombustibles, amenazando así nuestra soberanía alimentaria. La expansión de la frontera agrícola implica también el desmonte de nuestros bosques y el desplazamiento de miles de familias campesinas y comunidades de pueblos originarios. Situación que el Movimiento Campesino de Santiago del Estero (MOCASE) viene denunciando hace más de una década y que a fines del año pasado se llevó la vida de Cristian Ferreyra, integrante del movimiento, a manos de sicarios del sojero santafesino José Ciccioli.
Todos los días presenciamos en los pueblos de la provincia de Santa Fe las consecuencias que el “paquete tecnológico” implantado por las grandes transnacionales implica para nuestra población:
En primer lugar, el aumento del desempleo en las zonas rurales, como fruto de este modelo que a través del sistema de siembra directa, propone una agricultura sin agricultores. En combinación con esto, la precarización extrema de las condiciones de trabajo en el campo, como recientemente se pudo comprobar en las instalaciones de la empresa Nidera, donde se mantenía a los trabajadores temporeros en condiciones de cuasi-esclavitud. Sin embargo la precarización extrema y la flexibilización laboral no es propiedad del trabajo rural, la muerte Ramiro Burgueño (en Noviembre del 2007) en la planta cerealera Vicentín ubicada en Ricardone como el reciente caso de Javier Villalba (en Enero del 2012) en la planta de Venado Tuerto de Nidera, paradójicamente muertos aplastados por lo que producen, son un claro ejemplo del desprecio por la vida humana en general, y por la clase trabajadora en particular, que manifiesta el modelo.
En segundo lugar, el uso de semillas transgénicas que generan una dependencia del productor respecto a las transnacionales que las venden y un cambio radical en la forma de producir alimentos.
Y por último, vemos cómo se incrementan y empiezan a conocerse las graves consecuencias que las fumigaciones traen para el medio ambiente y la salud. En este caso también tenemos que hacer referencia de la pérdida de vidas humanas. Este 2012 nos encuentra con una nueva víctima, como Néstor Vargas, trabajador rural que en Octubre del año pasado murió intoxicado tras una semana de fuertes malestares, luego de haber manipulado bidones de agrotóxicos sin protección y en un medio mal ventilado. Una víctima más de la desidia oficial para con la salud de la población. Una víctima más del lobby sojero, que sólo busca enriquecerse y dejar que “los negocios sigan como siempre”.Una víctima más del modelo, a pesar de que el ex Gobernador Binner niegue la toxicidad del glifosato.
Por su parte, el actual gobernador de la Provincia de Santa Fe, Antonio Bonfatti, ha manifestado en su campaña electoral la necesidad del tratamiento de la reforma de la ley sobre el uso de agrotóxicos (la cual ya tiene media sanción en la Cámara de Diputados) haciendo referencia a un “equilibrio entre producción, cuidado de la salud y del medio ambiente”. Equilibrio que se rompe ante los acontecimientos que demuestran el compromiso del Gobierno Provincial y de los Municipios para profundizar el modelo extractivista, reprimarizador y contaminante. Esto se refleja en la coordinada política de implementación del IIRSA, en la construcción del Plan Circunvalar, en la entrega de tierras fiscales y de una política tributaria regresiva a favor del los grupos económicos del agronegocio y en el desarrollo de una recurrente propaganda sobre las “bondades” del “modelo productivo”utilizando medios de comunicación, instituciones educativas y espacios públicos.
Denunciamos también las políticas nacionales de “profundización del modelo”,favorables a los sectores concentrados de la economía que se han enriquecido enormemente en la última década y media, que buscan el mantenimiento de las condiciones beneficiosas para éstos y forman parte de una serie de continuidades con el modelo “de los noventa”. La presentación del Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial (PEA) -con sus numerosas fojas que nada dicen de desconcentrar la propiedad de la tierra, que nada dicen de los agrotóxicos, ni de los campesinos y campesinas expulsados de sus tierras, ni de la diversificación agrícola, y que sí habla de aumentar en casi un 60% la producción de granos y expandir la tierra cultivable de 35 a 42 millones de hectáreas- representa la voluntad política del gobierno nacional de mantener vigentes las condiciones del agronegocio, sin moverse significativamente de sus presupuestos básicos.
Asimismo, repudiamos la sangrienta represión desatada sobre los pueblos del norte andino, en Tinogasta, Famatina, Belén, Amaicha del Valle y Andalgalá. Repudiamos la falta de garantías de circulación libre e integridad física para con las y los ciudadanos que luchan por defender los cerros de la destrucción de la megaminería contaminante. Denunciamos las distintas formas -legales e ilegales- de represión y control sobre la ciudadanía, como las listas negras, los bloqueos de las patotas pro-mineras, los allanamientos de casas particulares, los desalojos nocturnos de los cortes, entre otras. Repudiamos la práctica de espionaje y control sobre la militancia popular a través del “Proyecto X” y exigimos la derogación de la denominada “Ley Antiterrorista” la que reconoce una estrecha vinculación con aprietes y condicionamientos de grupos usureros internacionales (GAFI), y con manejos extorsivos del G-20 para ser “calificados” como país confiablepara “mercados” e “inversores”.
Como parte de esta ofensiva represiva se encuadra el acuerdo del Gobierno de la Provincia de Chaco, con el guiño político del Gobiernos Nacional, y el Comando Sur de los Estados Unidos para instalar una base militar de “Ayuda Humanitaria”. Exigimos la anulación de este acuerdo, consideramos que viola la autodeterminación de nuestros pueblos y la Soberanía Nacional y garantiza la entrega a intereses del capitalismo yanqui zonas geopolíticamente estratégicas y ricas en reservas de agua dulce.
En defensa de la vida, de la biodiversidad y de la soberanía alimentaría decimos NO a este modelo sojero de explotación y saqueo y NO a las falsas soluciones de la “economía verde” que intenta resolver los problemas de la crisis ambiental sin alterar las relaciones de dominación y explotación del capitalismo de época.
Apostamos a la construcción de un modelo económico inclusivo, sustentable y en armonía con la naturaleza, que rescate lo humano de las relaciones de producción, y nos permita tener una vida digna y saludable, tanto a las generaciones presentes como a las futuras.
ATTAC-CADTM, Casa de la Memoria, Carpa de la Unidad, Conciencia Solidaria, El grito de la tierra Barrio Malvinas, Frente Popular Darío Santillán y Socialismo Libertario en la COMPA Ecología Popular, La Asamblea Granadero Baigorria, MULCS (Movimiento por la unidad latinoamericana y el cambio social), PRT, Radio Popular Che Guevara, Semillas de Rebelión, Unión de Militantes por el Socialismo (UMS).

20 dic 2011

Dos campesinos heridos en Santiago del Estero

Otro conflicto por tierras

Por Darío Aranda (para Página/12)



A un mes del asesinato del campesino santiagueño Cristian Ferreyra, otras dos personas resultaron heridas en un nuevo conflicto territorial por el modelo agropecuario. Ayer a la mañana, en el norte provincial, dos integrantes del Movimiento Campesino de Santiago del Estero (Mocase) fueron atacados por cuatro personas armadas que pretendían ingresar al campo comunitario. “Mis viejos nacieron ahí y vienen estos sinvergüenzas y quieren hacer negocios con nuestra tierra. No los vamos a dejar, aunque tengan a los políticos y la policía de su lado”, advirtió Ariel Palacios desde Salta, donde fue trasladado con un traumatismo de cráneo y donde su hermano, Néstor Palacios, permanecía internado con un disparo en el pecho. El Mocase acusó del hecho a funcionarios municipales. El Comité de Emergencia, ámbito oficial de la Jefatura de Gabinete provincial, había alertado sobre los conflictos en la zona.

Villa Matoque es un pueblo al noroeste de Santiago del Estero, casi al límite con Salta. “Hace dos años que comenzaron los problemas con vecinos que siempre vivieron ahí. La familia Santillán, todos prendidos en la Comisión Municipal, empezó a echar campesinos y vender las tierras a empresarios”, explicó Palacios, que forma parte de la Unión de Pequeños Productores del Salado Norte (Uppsan, y ésta integra el Mocase).
Ariel Palacios, de 45 años, estaba anoche en el Hospital San Bernardo, de la capital salteña, donde fueron trasladados con su hermano Néstor (de 43). Explicó que son 60 familias que viven y trabajan 3000 hectáreas comunitarias. Hace dos semanas “vinieron empleados de los Santillán con topadora y se metieron de prepo”, detalló.

A las 9 de ayer, los Palacios comenzaron a cerrar con postes la picada que había hecho la topadora. Cuatro hombres armados llegaron. Ariel Palacios fue golpeado en la cabeza con la culata de un revólver. Su hermano Néstor sufrió un disparo de carabina en el pecho, debajo de la clavícula, que también le afectó el brazo.
Palacios identificó como cabecilla del ataque al secretario de la Comisión Municipal de Villa Matoque, Eduardo Alonso Santillán, que es hermano del comisionado municipal (Hugo Santillán). Y denunció que el disparo fue realizado por “Geremías Santillán, hijo del secretario, sobrino del comisionado”.
El Comité de Emergencias para la Problemática de Tierras recorrió en diciembre de 2010 Villa Matoque. El informe oficial se llama “Informe Comisión Interinstitucional Caso Rumi Pozo-La Soledad, Departamento de Copo”. Detalla que recorrieron un campo en conflicto (Rumi Pozo) a 20 kilómetros del pueblo de Villa Matoque.

“Esta comisión se encontró con un grupo de personas que había montado una carpa frente a la Comisión Municipal y presentaba carteles con consignas de protesta contra el comisionado Santillán y su familia. Pudimos observar que en la sede de la Comisión Municipal se encontraba otro grupo y personal policial, que según nos relatan estarían custodiando la comisión”, señala el documento oficial y afirma que “el grupo que había armado la carpa frente a la comisión estaba integrado por representantes de cuatro organizaciones campesinas y familias desalojadas. Manifestaron su total descontento con la intervención de la Comisión Municipal en la compraventa de tierras y en los conflictos que eso genera”.

También detalla que “el otro grupo” estaba integrado por quince personas, entre ellos “el secretario de la Comisión y su hijo (hermano y sobrino del comisionado), quienes manifestaron trabajar para la empresa (agropecuaria) Servicios y Negocios SA”.

Roger Almaraz, del Mocase, afirmó que “todos los conflictos son por un modelo que quieren arrasar los montes para sembrar soja y criar vacas a gran escala. Es un modelo de muerte que quiere acabar con el campesinado y con nuestro modo de vida”.

3 nov 2011

Néstor Vargas, una víctima del modelo


Por Nicolás Moro, desde Rosario, Santa Fe. 
La reciente muerte de Néstor Vargas, presuntamente envenenado por el contacto con agroquímicos, muestra la realidad detrás de la bonanza sojera. Su historia recrea la de muchos otros habitantes del campo argentino que comparten un destino de precariedad y explotación.  
Conocida es la tradición agraria de la provincia de Santa Fe, cimentada sobre la riqueza natural de su suelo y toda una historia de violentas imposiciones sobre sus habitantes originarios. Fue también la historia de la llegada de colonos agrícolas y de arrendatarios del otro lado del mar, de la consolidación del latifundio y del Grito de Alcorta junto con toda la mitología que sobre ese suceso construyeron determinadas entidades. Pero la historia más reciente y menos contada por los creadores de relatos es la del avance del monocultivo, el desmonte, la concentración económica y la contaminación a mansalva de la tierra y sus pobladores. Omisión interesada de un lento y silencioso genocidio químico a cielo abierto.
La “vida” en el campo
Néstor Vargas tenía 27 años, esposa y cinco hijos, cuando hace unas semanas comenzó el macabro periplo que terminó con su muerte en el Hospital Cullen de Santa Fe. El miércoles 12 de octubre, en la localidad de Santa Felicia, cercana a la ciudad norteña de Vera, provincia de Santa Fe, Néstor trabajaba en el campo de la familia Centis cuando comenzó a sentir fiebre y dolores en todo el cuerpo. Ese día había descargado agroquímicos de un camión a una habitación mal ventilada, sin utilizar ningún elemento de seguridad para su manipulación. Al día siguiente, el encargado del campo, Marcelo Apud, hizo que le dieran un medicamento para la gripe, desoyendo los reclamos de la esposa del joven peón rural de llevarlo al hospital. El viernes, ya con problemas para respirar, viajó al hospital de la ciudad de Vera donde, con una desidia increíble, tras aguardar por el turno de la guardia tuvo que esperar media hora adicional a la doctora que, mientras tanto, se probaba ropa en su consultorio. Cuando pudo ser atendido, la médica no ordenó su inmediata internación sino que le recetó medicamentos para la fiebre y la tos, incluso frente a evidentes síntomas de algo más complicado, como arcadas y problemas respiratorios.
El sábado casi no pudo levantarse por los dolores y el domingo volvió al hospital de Vera, sólo para que un médico le recete nebulizaciones y una inyección y tampoco considere su internación.
El lunes un médico particular ordenó su internación inmediata y una batería de análisis. Dos días después, fue derivado a Santa Fe, mostrando ya con vómitos, ahogos y dolores en el pecho, por lo que hubo que asistirlo con oxígeno y derivarlo a terapia intensiva. Unas horas después de su derivación los médicos informaron que difícilmente resistiría y a la una de la madrugada se informó de su fallecimiento.
Esta es la realidad del “otro campo”, ese que en 2088 no salió a batir cacerolas contra el aumento de las retenciones a su producción exportable, ese que no aparece en la Expoagro y otras muestras y ferias de los grupos más poderosos y “prósperos” del sector, ese que sufre las consecuencias directas de un modelo extractivo-exportador que concentra la propiedad y el uso de la tierra, así como las utilidades generadas por la exportación de granos. Un modelo que precariza a sus trabajadores hasta la cuasi-esclavización (como lo demuestran el emblemático escándalo de Nidera y mismo caso Vargas, que trabajaba en negro y sin obra social), que extiende el monocultivo y la imposición de una agricultura industrial basada en la biotecnología y la aplicación de agrotóxicos, contaminando el suelo, el agua, el aire, destruyendo la biodiversidad y envenenando a los pueblos del interior de la provincia. Un modelo, por último, que produce granos y derivados que nunca serán alimento para las hambrientas mayorías del país y del mundo, sino forrajes, alimento balanceado y agrocombustibles. Es decir, un modelo de país agrario sin soberanía alimentaria, con hambre, exclusión y contaminación.
Declaraciones apresuradas
Si bien aún faltan realizar peritajes y estudios sobre las causas ciertas de la muerte de Néstor Vargas (sus órganos serán analizados para verificar la posible intoxicación), el ministro de Salud de la provincia, Miguel A. Capiello, declaró esta semana ante el movimiento de Pueblos Fumigados-Campaña Paren de Fumigarnos que “ya el primer diagnóstico que dieron los médicos en el hospital José María Cullen de Santa Fe indicaría que el deceso se habría producido por hantavirus o leptospirosis". Una declaración por lo menos apresurada, teniendo en cuenta las denuncias de la familia Vargas y el sospechoso mutismo y desidia de los dueños del campo (que en ningún momento se solidarizaron o prestaron ayuda alguna a la familia), así como incontables casos similares de muerte por intoxicación con agrotóxicos en los últimos años. Hasta el momento, ésta ha sido la única declaración oficial sobre el caso, lo que desgraciadamente ni sorprende ni contradice la política del gobierno de Hermes Binner sobre los agrotóxicos. Se trata de una política a tono con los intereses del sector, que ignora la evidencia científica y pide “desmitificar la toxicidad del glifosato” (Binner dixit), una política que encaja perfectamente en el gran “consenso sojero” de la mayor parte del espectro político partidario, priorizando el lucro de unos pocos por sobre la salud de los habitantes de la provincia y su derecho a un ambiente sano.
Ni solo, ni mal acompañado
El caso de Néstor Vargas no es el primero y no será el último en tanto se siga “profundizando” un modelo económico insustentable, basado en el poder del latifundio y en la especulación financiera de los pooles de siembra, en la creación de un desierto transgénico que avanza sobre la riqueza de biodiversidad a fuerza de desmonte y fumigaciones, que configura una estructura social de “agricultores sin rostro” que avasalla las formas de vida campesinas y propicia el saqueo de la tierra y el despojo de las mayorías. Los casos como el de Vargas se multiplican en esta y otras provincias, bajo el manto de silencio de los medios de comunicación y la complicidad de los poderes de turno.
Sin embargo, Néstor Vargas no está solo. En primer lugar, su familia seguirá denunciando y reclamando justicia, exigiendo el esclarecimiento de las causas de su muerte y el enjuiciamiento de los responsables. Pero no sólo su familia lo acompaña: la Mesa Vera de la CTA ha emitido un comunicado en solidaridad con él y su familia, denunciando asimismo la “complicidad del Estado Provincial (…) nuevamente en evidencia ante este hecho que se podía haber evitado con la aplicación y/o modificación de las leyes vigentes y si se ejerciera un verdadero control sobre el uso de este tipo de productos que envenenan y matan a la población”. Simultáneamente, el Encuentro por los Derechos Humanos de Reconquista y la Campaña Paren de Fumigarnos de la provincia han emitido sendos comunicados y se han plegado a las movilizaciones en reclamo de justicia y en solidaridad con la familia Vargas. Una vez más, son los movimientos sociales y los sindicatos combativos los que alzan alguna voz a favor de los desplazados y olvidados del modelo y del sistema, buscando, por distintas vías, contribuir a un cambio social que contemple las necesidades y resguarde los derechos elementales de los pueblos, siempre amenazados por el afán lucrativo y depredador de los “ganadores” del nuevo capitalismo agrario.

4 oct 2011

Respuesta a Gustavo Grobocopatel

Por Carla Poth

Especial para Área de Formación de la Juventud Rebelde

Algún gran pensador dijo por ahí que los grandes hechos históricos se repiten dos veces. La primera, como tragedia; y la siguiente, como farsa.


Si miramos el desarrollo de la historia argentina, la tragedia ocurrió hace mucho tiempo, unos 150 años atrás, cuando el exterminio y domesticación de los antiguos pobladores americanos fue el puntapié inicial para la ocupación y apropiación europea de nuestro territorio. Aquí, la primera ‘extranjerización’, donde vastas legiones de españoles, italianos y de otros rincones, se pararon sobre la sangre y las tierras de nuestros indios originarios, e “hicieron la América” que ellos deseaban construir.

Hoy, la farsa se produce con la consolidación de un modelo de producción agrario que requiere de la eliminación y domesticación de todo aquello que no signifique ganancia.

¿De qué modelo de producción estamos hablando? En la actualidad, se producen 33 millones de hectáreas, y alrededor de 100 millones de toneladas de granos para la exportación y alimentación de animales en Europa, China e India. El avance de esta producción ha significado la desaparición de más de 200 mil pequeños y medianos productores, lo que trajo aparejado que, al día de hoy, el 82% de los productores posean el 13% de la tierra, y que sólo el 4%, tenga el 65% de la misma. Sumado a esto, la frontera agrícola se ha expandido, destruyendo más de 2 millones de hectáreas de bosques nativos y, junto con la consecuente contaminación (del ambiente y la salud) producto del aumento en un 35% del uso de agroquímicos, se lleva adelante una de las más grandes masacres a la diversidad biológica y a los recursos naturales de nuestro país. A esto, hay que sumarle los cientos de pobladores que tienen que abandonar sus casas por la contaminación.

Y esta farsa, si bien tiene múltiples caras, aparece representada hoy por dos personajes entre burlescos y cínicos.

Por un lado, se encuentra el gobierno que, con el intento de aprobación del proyecto de extranjerización de tierras, se pretende el baluarte de la defensa del pequeño y mediano productor nacional. Sin embargo, una rápida mirada al proyecto nos denota un intento tan tibio, que congela. Porque si bien intenta limitar la adquisición de tierras a los extranjeros, no pretende revisar los contratos espurios y fraudulentos de apropiación de tierras adquiridos con anterioridad. ¿Cuál es la solución que esta ley brinda a la venta de territorios ocupados por poblaciones que luego son expulsadas, como ha ocurrido con las 900 mil hectáreas adquiridas por Benetton sobre tierras mapuches, o las 117 mil hectáreas compradas en Catamarca por una empresa norteamericana que intenta expulsar a 300 familias?¿Qué se debe hacer con las miles de hectáreas que han transformado a empresas transnacionales en dueños de los recursos naturales estratégicos de la Argentina, como el agua o la biodiversidad? ¿Cómo se resuelve la violenta intromisión de topadoras que reclaman la supuesta propiedad (a sabiendas, ilegal e ilegítima) sobre las tierras de campesinos, dueños veinteañales de las mismas?¿Dónde se debate el problema sobre el uso que en este modelo se hace de la tierra, o de la función social que esta debería tener en la producción de alimentos para todos?¿Qué hace con los cientos de pobladores rurales que acrecientan el cordón de miseria de las grandes ciudades, escapando de ser contaminados con la lluvia de agroquímicos que utiliza este modelo?

El otro personaje de esta farsa, no es más que Gustavo Grobocopatel, el llamado “Señor de la soja”, y sus declaraciones en contra de esta misma ley.

Los Grobos es hoy una de las principales exportadoras de trigo y soja de Argentina, una firma nacional que posee alrededor de 18 mil hectáreas propias y que, a través del arrendamiento, cultiva más de 150 mil. Además sus negocios han pasado las fronteras, produciendo granos en Bolivia, Paraguay, Brasil y Venezuela. Con la tan mentada “producción en red” defendida por su presidente, esta compañía es un gran motor de este modelo que se ocupa de expulsar aquello que atente contra el “progreso” y el “desarrollo” capitalista.

Y entonces, la farsa que ambos personajes sostienen, se ancla en una serie de falacias que para dar un debate serio sobre la cuestión de la producción agraria en Argentina es necesario desandar.

La primera falacia: que limitar la propiedad de la tierra en manos de extranjeros vendrá a resolver la problemática de la producción sustentable o del destino de los alimentos en nuestro país. Y aunque aquí pareciera que el señor de la soja se encuentra en lo cierto, cuando asevera que “limitar la propiedad a los extranjeros no incrementará ni tendrá efectos sobre el acceso a los alimentos”, debemos agregar un paréntesis. Porque si bien el acceso a los alimentos no tiene relación, en el modelo actual, con la propiedad de la tierra, tampoco es una cuestión plausible de ser resuelta con el control del flujo de alimentos producidos, que él mismo propone. Y esto es así, porque en la actualidad, en Argentina, sólo un mínimo de la producción está destinada al consumo de alimentos para la población. En cambio, el punto final de lo que se produce deriva en el alimento de animales más allá del océano (se exporta a China para forraje de chanchos), o en un número creciente, a la producción de energías, como los agrocombustibles.

La segunda falacia, no es más que la del cuidado de los recursos naturales. Y aquí Grobocopatel también alerta que esta ley no resuelve la cuestión. Y su propuesta, a su vez, se queda a mitad de camino. Porque, ¿de qué sirve promover contratos a largo plazo para el arrendamiento de las tierras, si en estos casos lo que no se problematiza, bajo ningún concepto, es la cuestión del uso que se hace de las mismas?.

La última de las falacias esta rodeada de misticismo. Y digo esto porque, si bien los datos reales derriban de manera permanente el supuesto de que “para tener seguridad alimentaria y progreso, el camino más corto, eficaz e inclusivo es aumentar la producción”, esta idea sigue vivita, coleando y consolidada. Me remito a una realidad concreta: al día de hoy, la indigencia en el mundo ha llegado a niveles nunca antes conocidos, al mismo tiempo que la producción agraria se ha incrementado en un 100% en 6 años. Además, los países insertos en el mercado mundial como principales productores agrícolas son los mismos que todavía sostienen los índices más altos de pobreza y dificultades en el acceso a la alimentación, a la educación y a la salud.

En esta historia de farsas y falacias, los perdedores parecen ser siempre los mismos. Mientras, los triunfadores, discuten y debaten como rapiñas, sobre qué porción de la torta les corresponde.
A este debate le faltan unas cuantas voces. Las de los despojados. Las de aquellos y aquellas que afirman que no son necesarias ni más agricultura basada en la homogenización y estadarización productiva, ni más industria extractiva y contaminante, ni más investigación, ni más inversión que posibilite seguir reproduciendo las dinámicas anteriores. Las de aquellos y aquellas que luchan por producir, conocer y construir espacios colectivos de inclusión, de prácticas amigables con el medio ambiente y de acceso real a la seguridad y la soberanía alimentaria.

12 sept 2011

HAMBRE SOJA 2011

Gacetilla de prensa - Se ruega difusión


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HAMBRE SOJA 2011

“II Encuentro por la Soberanía Alimentaria y la Biodiversidad ”

14, 15, y 16 de septiembre - Rosario.

El “Hambre Soja 2011”, es un encuentro en donde abrimos un espacio de intercambio y de debate, constructivo y reflexivo, frente a los desafíos que nos plantea el actual modelo de los agronegocios. En estas jornadas, no solo buscamos denunciar los efectos perniciosos de este modelo, sino que, también, mostramos las alternativas, sustentadas en los principios de Soberanía Alimentaria y Biodiversidad, así cómo también las formas de lucha de los movimientos que lo resisten.

Rosario, como pretendida capital del Agronegocio, será sede en estos días del “5to Congreso de la Soja del MERCOSUR, MERCOSOJA 2011”, organizado  por la Asociación de la Cadena de la Soja Argentina ACSOJA, que contará además con la participación especial de representantes de los principales socios asiáticos. En el mismo se expone, a partir del discurso falaz del “progreso” -concebido como “crecimiento infinito”-, la profundización de un modelo que, en lugar de procurar el Buen Vivir de los pueblos, genera mayor concentración de la tierra, daños ambientales irreversibles, a partir del corrimiento de la frontera agrícola, enferma y obliga a emigrar a sus habitantes y que, en lugar de producir alimentos, agudiza el hambre y la pobreza. Consideramos necesario debatir sobre estos temas y reflexionar, colectivamente, sobre las alternativas que nos lleven hacia otro modelo productivo social y ambientalmente justo, que termine con la mercantilización de la naturaleza y la vida.

En este marco, convocamos a toda la comunidad, medios de comunicación y organizaciones sociales, a participar de la “Radio Abierta”, que se llevará a cabo, a partir de las 9hs, el día miércoles 14 de septiembre, frente a la Bolsa de Comercio Rosario. Y a una posterior “Conferencia de Prensa”, estimada para las 12hs. Asimismo, los invitamos a participar del resto de las actividades que se desarrollaran durante las jornadas del jueves 15, y viernes 16 de septiembre, en el Centro Cultural La Toma, Tucumán 1349.

Rosario, una vez más, capital de los agronegocios, capital de HAMBRE SOJA 2011 


CONTACTOS DE PRENSA:

María Elena (ATTAC) _ 0341 153 127042

Lisandro Brusco (Casa de la Memoria) _ 0341 156 404653

Eduardo Rossi (El grito de la Tierra) _ 0341 155 778721

Sol Morell (Semillas de Rebelión) _ 0341 155 153239

Para más información, visitá nuestro blog:
o escribinos a: hambresoja2011@gmail.com

28 jun 2011

CARTA DE LAS ORGANIZACIONES SOCIALES DE LA CLOC

Preocupa el avance de la soja transgénica en Bolivia


La Coordinación Nacional de la CLOC-Vía Campesina Brasil, reunida en Brasilia los días 13 y 14 de este mes, entre otras cosas, discutió con especial atención y preocupación la información que nos llegó sobre el proyecto de ley "Ley de la Revolución Productiva Comunitaria y la agricultura" , que ahora esta en la agenda de su administración.


CLOC/VIA CAMPESINA SUDAMÉRICA
Carta de la Vía Campesina al Presidente del estado Plurinacional de Bolivia


Al Sr. Evo Morales Ayma Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia

Estimado compañero Presidente Evo,

La Coordinación Nacional de la CLOC-Vía Campesina Brasil, reunida en Brasilia los días 13 y 14 de este mes, entre otras cosas, discutió con especial atención y preocupación la información que nos llegó sobre el proyecto de ley "Ley de la Revolución Productiva Comunitaria y la agricultura" , que ahora esta en la agenda de su administración.

Como organizaciones campesinas, de pescadores, de pueblos indígenas, quilombolas, estudiantes y de pastorales sociales, que vivimos en estos últimos años la liberación y el avance de los transgénicos y su paquete tecnológico en nuestro país, nos sentimos en la obligación política de alertarlo sobre el peligro que sufre la soberanía nacional boliviana en caso de que la ley se haga efectiva. Hemos leído con mucha atención la referida propuesta de ley, y según nuestra evaluación, los artículos 15 y19 expresan claramente la autorización para una invasión de semillas y productos transgénicos en Bolivia.

Además de esto, esta confirmado por estudios y por nuestra propia constatación, que no hay posibilidad de coexistencia entre los transgénicos y la agricultura campesina y tradicional. Lo que vivenciamos es la expulsión de los pueblos indígenas y comunidades, la perdida y la contaminación de semillas nativas entre otros.

Los transgénicos son actualmente la principal herramienta de dominación capitalista en la agricultura, pues coloca el dominio de las semillas en manos de algunas empresas transnacionales. También impone la utilización de químicos y agrotóxicos (herbicidas, fungicidas, insecticidas). Tristemente le decimos que nuestro país después de liberar los transgénicos , se transformó en el mayor consumidor de agrotóxicos del mundo. Esa realidad trae consecuencias devastadoras para la vida humana y para la biodiversidad.

Su excelencia y sabiduría, por su propia historia de vida sabe, que a agricultura comunitaria boliviana ha resistido centenares de años al ataque colonial y capitalista. Bolivia es considerada un patrimonio de variedades genéticas de batatas, maíz, quinua entre otros.

Los pueblos de todo el mundo, en especial los articulados en la CLOC-Vía Campesina , esperan que su gobierno continúe siendo un aliado estratégico de la soberanía alimentaria. contra la agricultura capitalista.

Su excelencia tenga en cuenta que la aprobación de esta ley, con la presencia de los referidos artículos 15 y 19, significará contradecir todo lo que fue manifestado por Bolivia en los diversos foros internacionales, incluido la Cumbre de la Madre Tierra en Cochabamba, y eso significará romper con la alianza con los sectores indígenas, campesinos, ambientalistas en Bolivia , en todo el contienente y en el mundo

Creemos en su compromiso con el pueblos , compañero presidente Evo Morales.

¡NO a los transgénicos, Sí a la vida!

“Las semillas son el patrimonio de los pueblos al servicio de la humanidad”

¡CONTRA EL SAQUEO DEL CAPITAL Y DEL IMPERIO, AMÉRICA LUCHA!

CLOC-Vía Campesina Brasil
MST- Movimiento dos Trabajadores Rurales Sin Tierra
MMC- Movimiento de Mujeres Campesinas
MAB – Movimiento de Atingidos por Represas
MPA – Movimiento de Pequeños Agricultores
PJR – Pastoral da Juventud Rural
CIMI – Comisión Indigenista Misionera
CPT – Comisión Pastoral de la Tierra
ABEEF – Asociación de Estudiantes de Ingeniería Forestal
FEAB
PESCADORES

Fuente: http://www.prensadefrente.org/

23 jun 2011

Los qom y la (nueva) decadencia de Occidente

por Eduardo Grüner *


de la edición del lunes 16 de mayo de 2011 - Página/12

1. ¿Cuántas historias hay en la Historia? Desde 1492, una sola: se ha naturalizado que la Historia –y ni siquiera toda ella, sino la de las clases dominantes– de la humanidad es la historia de una pequeñísima porción de ella (véase cuánta superficie ocupa Europa en el mapamundi), y la de una concepción, o una “filosofía”, de la historia, que es muy, pero muy reciente (no más de 500 años: para la historia total de la humanidad, como decir hace cinco minutos). Con una típica operación de fetichismo ideológico, esa pequeña parte se ha transformado en el sentido común del todo. En nuestras escuelas secundarias, por ejemplo, se sigue enseñando la “Edad Media” como uno de los grandes períodos de la Historia: los grandes terratenientes y la servidumbre de la gleba, los conflictos de la aristocracia feudal con la monarquía centralizadora, los de esta última con el papado, las cruzadas y las guerras de religión, etcétera. Todas cosas, evidentemente, que no pueden faltar en la formación de un adolescente. Ahora bien: ¿qué diantres puede querer decir todo esto para los bantú del Africa subsahariana, para los chipaya del altiplano boliviano, para los tunguses de la estepa siberiana? Es decir –si continuáramos la lista de todas las sociedades y culturas históricas que no han atravesado aquellos procesos–, de algo así como el 90 por ciento de la humanidad (incluyendo a una buena parte de Europa, especialmente oriental, cuyo “feudalismo” fue radicalmente distinto del de Inglaterra o Francia). En fin, que una pequeñísima porción de esa humanidad, como decíamos, ha logrado construir la “evidencia” de que su historia es la Historia sin más. Esto solía tener un nombre prestigioso, más o menos acuñado por Gramsci: “Hegemonía cultural”. Semejante hegemonía –que afecta nada menos que a toda nuestra mismísima idea de la historia en su conjunto– sólo pudo imponerse gracias a la conquista y la colonización multisecular, que “redondeó” al mundo “bajo la mirada de Occidente” (para citar un famoso título de Joseph Conrad). A esta altura, ya no hace falta seguir argumentando el carácter genocida de esa (bien llamada) “empresa”: un genocidio “objetivo” que es el más gigantesco que haya conocido la historia humana, causando el desastre no sólo de un continente, sino de dos, ya que tal “empresa” incluyó asimismo la catástrofe demográfica de buena parte de Africa mediante la esclavitud. Pero quizá sí sea necesario seguir argumentando las diversas formas en que ello implicó también un no menos gigantesco etnocidio o “culturicidio”. También fueron “colonizadas”, y en muchos casos directamente “desaparecidas”, las otras lógicas históricas, culturales, económicas, políticas, religiosas, artísticas o poéticas que esa diversidad casi infinita de sociedades representaban. Esa primera “globalización” empobreció la variedad civilizatoria con su unificación forzada bajo la lógica hegemónica y bajo el tiempo “homogéneo y vacío” (diría Walter Benjamin) de la expansión mundializada del capital. Como afirma, si bien refiriéndose a la destrucción del politeísmo, Sergio Bergallo, en un notable libro titulado La destrucción de los dioses: “Milenios de sabiduría, de caminos abiertos para el género humano, fueron literalmente sepultados”.

2. Entre esos “caminos abiertos” ahora sepultados estaba, por supuesto, el de los qom/tobas, así como el de cientos y cientos de esos pueblos que, en efecto, estaban ab origem (en el comienzo). Allí había, por ejemplo, mitologías y cosmogonías que no por no responder al logos hoy totalmente tecnificado de la ciencia moderna dejaban de bucear en el sentido de un universo enigmático. Pero también había –porque para ellos formaba parte de una totalidad compleja y diversa pero integral– formas de producción, de cooperación social, de organización política y económica sustantivamente democráticas que incluían un profundo respeto por la tierra y la naturaleza, y que eran desde ya estructuralmente incompatibles con el avance del capital agrario transnacionalizado, de la invasión sojera, de la minería contaminante, de la especulación territorial y financiera global. Tenían que ser sepultadas, y lo fueron. Se perdió así un “modelo”, entre tantos otros posibles, radicalmente alternativo a “lo que hay”. Un modelo que –como explicaba el heterodoxo antropólogo francés Pierre Clastres– no es el de una sociedad sin política, sino el de una sociedad contra la política entendida como el gerenciamiento represivo de los negocios de las clases dominantes; no una sociedad sin “excedente de producción”, sino contra el excedente de producción que implica la mercantilización de todo lo existente y el consumismo desenfrenado. Que se nos entienda bien. No se trata de hacer demagogia romántica, de alucinar un retorno a algún paraíso del “buen salvaje” (que bien puede ser la versión “progre” del etnocentrismo colonial). Pero sí de entender, mediante el “caso” qom, tomándolo como “analizador”, que en nuestro planeta puede haber otras cosas que el “modelo” capitalista/neodesarrollista, que podrá tener algunas ventajas respecto del neoliberalismo conservador más (él sí) “salvaje”, pero que no por eso deja de pertenecer a la misma lógica de destrucción de lo que no se someta a ella. Las comunidades qom –así como tantas otras, insistimos– han perdido la mayor parte de sus tierras, han sido dispersadas, “desterritorializadas” (como gustan decir los “pensadores” posmodernos, creyendo que eso es siempre algo bueno; y quizá lo sea... en París), sus miembros se han visto obligados a “ingresar” al mercado de superexplotación de la fuerza de trabajo. Por la puerta más chica, claro: en general, pasando a formar parte de la ocupación “informal” (una palabra repugnante por su frivolidad: como si se dijera que se visten “informalmente”), es decir fuera del mundo, que todavía está rayana en cerca del 40 por ciento de la fuerza de trabajo. Eso, en el mejor de los casos; en el peor, condenados al hambre, la miseria, la desesperación dentro del (in)mundo. Y, como se ha visto en los últimos meses, al asesinato sumario. Caídos en lo peor de todos los infiernos: tras el despojo, el racismo, y tras este desclasamiento, aún antes de haber entrado a su nueva “clase”, y finalmente la liquidación física. El punto de cruce perfecto entre la “historia” de medio milenio de genocidio y la “modernidad” de la explotación clasista más actual. Lo de los qom no es una anécdota o un conflicto coyuntural: es un símbolo universal.

3. En este diario, en los últimos días, se publicaron dos muy atendibles artículos sobre el problema qom, a cargo de Washington Uranga y de Mempo Giardinelli. Son atendibles, entre otras razones, porque sus autores se declaran simpatizantes, en muchos aspectos, del actual gobierno argentino. Sin embargo, no retroceden ante el imperativo de una dura crítica a las máximas autoridades de ese gobierno por su silencio ante las justísimas demandas qom. Es un rasgo de encomiable consecuencia, o, como se decía en otras épocas, de coraje cívico. Demuestra que un intelectual puede y debe ir más allá de sus adhesiones inmediatas cuando hay que poner el dedo en una llaga dolorosa. Pero me permito, muy humildemente, proponer que hundamos el dedo a fondo. Hasta el codo. Y me temo que entonces tendríamos que decir algo bien antipático y aguafiestas: con cualquier variante del actual “modelo” de acumulación capitalista mundial –y nuestro país sigue estando, con sus peculiaridades, allí, ¿o no?–, el problema qom no tiene solución de fondo posible. Se puede, y se debe, pelear para que las autoridades nacionales los reciban, los escuchen, les den, sí, la razón que ya tienen, les devuelvan sus tierras, lo que fuera. Tal vez, incluso, todo eso se consiga –aunque habrá que luchar muchísimo–. Pero en algún momento nos encontraremos con un paredón infranqueable: en lo inmediato, será con el sistema de alianzas políticas y económicas que esas autoridades no parecen muy dispuestas a romper, incluyendo a alguna gobernación que es por lo menos políticamente responsable de los despojos y las muertes; en lo más mediato, con aquel “modelo” de acumulación que lleva inscriptos constitutivamente estos agujeros negros (el de los qom es sólo uno) que está “por naturaleza” incapacitado para clausurar. La “mancha” qom sobre la 9 de Julio es un corte a los entusiasmos desmesurados y acríticos. Es así. Habrá que hacerse cargo, y extraer las consecuencias que cada cual crea pertinentes.

4. En todo caso, hay una de esas consecuencias que ya no se puede ocultar más: el Occidente capitalista del cual seguimos, con los matices que se quieran, formando parte –no se ha escuchado todavía que el “modelo” contemple la alternativa de lo que Samir Amin llamaba la “desconexión”– está entrando en estado de crisis terminal, como se puede leer todos los días en las noticias europeas o norteamericanas. El colapso económico –que aceleradamente, también todos los días, precipita en la pobreza a las masas más desprotegidas de los imperios– se combina siniestramente con la exacerbación del racismo, frecuentemente homicida, contra la inmigración proveniente de aquellas otras “historias” que esos imperios fagocitaron. Ellos tienen sus propios qom. Mientras tanto, las cosas realmente interesantes, la posibilidad de nuevos “caminos abiertos”, también se está gestando en ese “afuera” de las otras historias, aun con todas sus contradicciones, incertidumbres, brumosidades: en las rebeliones del mundo árabe (que también son, o pueden devenir, rebeliones contra ese Occidente capitalista que durante décadas sostuvo a los déspotas sobre sus barriles de petróleo), o en los esfuerzos latinoamericanos –ante todo de los pueblos, más que de los gobiernos– por interrogar críticamente todo lo que en las últimas décadas parecía no tener vuelta, y por recuperar la multiplicidad de sus historias plurales. Tal vez el camino, alguna vez “abierto”, del Occidente único amo de la Historia haya empezado también a sepultarse, esta vez por sus propias manos. Ojalá –porque no es cuestión de celebrar ningún desastre de manera unilateral e irresponsable– que de ese hundimiento podamos rescatar los caminos que siempre permanecerán abiertos si sabemos recorrerlos a nuestra propia manera: los de Homero, Shakespeare, Miguel Angel o Beethoven, por decir algo. Y de los qom.

* Sociólogo, profesor de Teoría Política (UBA).


Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-168236-2011-05-16.html

17 jun 2011

Repudio a la persecución política a MOCASE-VC

Las radios comunitarias, centros de producción, comunicadores y comunicadoras asociadas a AMARC Argentina expresamos nuestro enérgico repudio a la persecución política que denuncian los y las integrantes del Movimiento Campesino de Santiago del Estero – Vía Campesina.

Amarc Argentina saluda la lucha de los hombres y mujeres de MOCASE – Vía Campesina quienes en los últimos días han sido víctimas del accionar judicial y policial de Santiago del Estero, con procedimientos y maniobras persecutorias debido a sus actividades políticas. Perseguir, amedrentar y judicializar son acciones repudiables que nos retrotraen a las prácticas de la dictadura militar y reafirmamos que los pueblos y comunidades campesinas tienen derecho a organizarse, a defender su territorio y a decidir de qué modo construyen su vida y su identidad.

Y por este medio hacemos nuestras las palabras de los campesinos y campesinas organizadas cuando sostienen que los compañeros y compañeras perseguidos, entre muchos miles, son luchadores por la igualdad, la justicia, por el derecho a la tierra, a la soberanía alimentaria, comprometidos con las campesinas y campesinos y los sectores populares y eternos defensores de los derechos humanos.

Y exigimos con ellos el fin de la judicialización y criminalización de la protesta social y el castigo a quienes construyen falsas pruebas y acusaciones infundadas.

Argentina, junio de 2011

http://amarcargentina.org.ar/web/2011/06/repudio-a-la-persecucion-politica-a-mocase-vc/

7 jun 2011

Semana de la Semilla

Cloc- Via Campesina

31.May.11 :: El Sakeo - Paraguay

Asunción, 30 de mayo de 2011

COMUNICADO

Debido a la inauguración de la “Semana de la Semilla”, que se realiza entre el 30 de mayo y el 1 de junio, en el predio del Ex Seminario Metropolitano, la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC) y La Vía Campesina Sudamérica, se dirigen a la opinión pública nacional e internacional para manifestar cuanto sigue:

La aprobación en Chile, días pasados, de la Ley de Obtentores de Semillas, a través de la cual se patentarán no solo las semillas, sino que afectará a todo tipo de vegetales, permitiendo, a la vez, ingresar al mercado los productos transgénicos, legitima el despojo a las comunidades campesinas e indígenas y violenta la soberanía alimentaria con un golpe fatal.

Consideramos esto como un grave atropello legislativo y un retroceso para nuestros países porque se traduce en una amenaza latente que puede alcanzar a toda la región, conocida mundialmente por su carácter agroexportador de materias primas y producción transgénica, que no reporta beneficio alguno para la población y solo perpetra crímenes continuos contra la biodiversidad.

Esta ley aprobada en el Congreso chileno favorece solamente a las corporaciones multinacionales como Monsanto y otras, que lucran con el patrimonio y la riqueza genética de los pueblos. Con la privatización de las semillas, se crean condiciones en el país andino para extender los cultivos transgénicos y el uso indiscriminado de agrotóxicos, con todos los efectos que esto entraña: más violación de derechos campesinos, más daño irreversible contra la Madre Tierra.

Esto es resultado de las discusiones que se desarrollan en el marco de la UPOV 91, la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales, organismo intergubernamental de la que Paraguay también forma parte desde 1997. Hoy es Chile; mañana, distraídamente, el Congreso paraguayo podría emular a sus colegas andinos en esta coyuntura desfavorable de confrontación de intereses.

La CLOC y La Vía Campesina declaran su lucha permanente contra los agrotóxicos y por la soberanía alimentaria, además de expresar su solidaridad plena con la lucha y la movilización de los campesinos y campesinas de Chile. Sería de lamentar que experiencias como la chilena, bajo un gobierno entreguista y neoliberal, se repliquen en nuestros países. De acuerdo a lo estipulado en la Declaración de Bali, somos víctimas de una guerra por el control de las semillas porque las empresas multinacionales se disponen a atacar deliberadamente a las poblaciones rurales.

Que en esta semana dedicada a nuestras semillas nativas y criollas no olvidemos que existe una propuesta elaborada por los movimientos campesinos e indígenas, el proyecto de ley de protección y defensa de semillas nativas y criollas del Paraguay, que será impulsada por el Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (Senave) en instancias del Congreso Nacional, bajo el riesgo de la indiferencia de quienes debieran anteponer los intereses colectivos a los individuales.

¡Las semillas campesinas son dignidad, cultura y vida!

¡Por la tierra y la soberanía de nuestros pueblos! ¡América lucha!

26 may 2011

Soja sí. indígenas no

Escrito por Darío Aranda - 01/05/2011

Casa de Gobierno. Mediodía del 27 de abril. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner anuncia por cadena nacional el envío al Congreso de un proyecto de ley para regular la venta de tierras a extranjeros.

A 700 metros de allí, la comunidad qom La Primavera cumplía cuatro meses de acampe en la avenida 9 de Julio y 48 horas de huelga de hambre. No solicitan dádivas. Exigen que se cumpla la ley (artículo 75, inciso 17 de la Constitución Nacional, y Convenio 169 de la OIT, de rango supralegal). Y piden justicia por la represión del 23 de noviembre de 2010, donde la policía provincial (en complicidad con Gendarmería Nacional) hirió a ancianos, mujeres y hombres. Y asesinó a Roberto López, abuelo qom de 62 años.

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Extranjerización

Los hermanos italianos Carlo y Luciano Benetton cuentan con un millón de hectáreas. ¿Será mejor que las adquiera el bonaerense Gustavo Grobocopatel?

El estadounidense Douglas Tompkins posee 270 mil hectáreas. ¿Será preferible que queden en manos del salteño Alfredo Olmedo?

No existen datos siquiera aproximados sobre extranjerización de tierras en el país. El proyecto de ley propone un registro de poseedores extranjeros de tierras rurales (otorgaría 180 días). Quizá el punto más relevante de la propuesta legislativa.

Federación Agraria Argentina (en antaño tan cercana a la Sociedad Rural, en la actualidad tan cerca del Gobierno) arriesga cifras tan dispares como difícil de comprobar. Suele mencionar un supuesto relevamiento propio, pero nunca lo hizo público. Igual los diarios lo citan como verdad revelada.

La extranjerización sólo tiene, por ahora, casos emblemáticas: Benetton, Tompkins, Joseph Lewis y Ted Truner.

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Pocos pueden oponerse a legislar sobre la venta de tierras a extranjeros. Sobre todo, no se opondrán quienes impulsan el actual modelo agropecuario porque una ley de ese tipo no afecta ningún interés de los ganadores del modelo de agronegocios actual (donde la soja es sólo su cara más visible).

Regular la extranjerización de tierras no combate el corazón de la injusticia rural: la concentración de la tierra. Muy pocos tienen mucha tierra. Muchos (campesinos e indígenas) tienen muy poco.

Datos duros del INTA: el 2 por ciento de las explotaciones agropecuarias controla la mitad de la tierra del país. Mientras que el 57 por ciento de las chacras, en su mayoría campesinos y pequeños productores, cuenta sólo con el 3 por ciento de la tierra. Es una reforma agraria, pero al revés.

Según el Censo Nacional Agropecuario de 1988 había en el país 422.000 chacras. Que disminuyeron a 318.000 en 2002 (un 24,6 por ciento menos).

Todo indica que en los últimos nueve años la concentración aumentó, pero (Indec mediante) no hay datos oficiales. En 2008, en plena disputa entre el Gobierno y la Mesa de Enlace, se realizó el Censo Agropecuario. Aportaría datos precisos luego de seis años de falta de estadísticas oficiales del sector rural. Pero el esperado relevamiento no escapó a las irregularidades del Indec. El Censo 2008 no abarcó todo el territorio nacional y nunca se presentaron todos los datos relevados. Consecuencia directa: los científicos sociales no lo toman como válido y, a su pesar, deben seguir manejándose con el Censo 2002.

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“Será una norma amplia, que proteja a los agricultores familiares (…) Hay modelos a mirar, como Brasil”, había anticipado la Presidenta el 1 de marzo al inaugurar la sesiones del Congreso.

El anuncio había creado expectativas en las organizaciones campesinas. Sobre todo porque la legislación de Brasil contempla la función social de la tierra, un anhelo de los movimientos rurales de base, que rechazan la concepción meramente mercantilista de la tierra, en busca sólo de rentabilidad, y que entienden a la tierra como un elemento indispensable para producir alimentos sanos para el pueblo, pilar la soberanía alimentaria de un país.

Sólo 58 días después del anuncio en el Congreso, el 27 de abril hubo cadena nacional para presentar el proyecto de ley. En ninguna de las siete carillas se menciona la función social de la tierra. Tampoco existe mención alguna a los “agricultores familiares”.

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Empresarios y gobiernos extranjeros no necesitan comprar tierras de Argentina para explotarlas según su necesidad.

El gobierno de Río Negro firmó en octubre de 2010 un acuerdo con China para sembrar 240 mil hectáreas, el doble de la actual superficie rionegrina dedicada a la agricultura, considerada por el oficialismo provincial como “la iniciativa más importante de la historia provincial”. Una gran diversidad de sectores advierte que será la “sojización” de la Patagonia y alertan sobre las consecuencias sociales, ambientales y sanitarias que implicará. Y puntualizan los abundantes beneficios para el país asiático: la provincia cede 3000 hectáreas sin costo alguno, compromete 240 mil, otorga un sector del puerto provincial durante al menos 50 años, promete la sanción de leyes que beneficien la “inversión” y obliga al Estado provincial a cubrir los costos de oficinas, viviendas y transportes de los técnicos de la empresa china.

El gobierno de Chaco firmó un acuerdo en febrero último con el “fondo inversor” Grupo Alkhorayef, de Arabia Saudita. Se trata de 200 mil hectáreas del Impenetrable chaqueño, zona donde históricamente viven indígenas y cuyo monte fue diezmado por el avance sojero. El gobierno provincial hizo hincapié en que no se venderá la tierra, pero sí podrá sembrarse soja. “Si esas negociaciones avanzan, no sólo arbitrariamente se le impedirá el acceso a la tierra chaqueña a sus más legítimos destinatarios (indígenas y campesinos), sino que también se consumará un proceso irreversible de desmonte, arrasamiento, erosión y contaminación química que se potencia aún más al tratarse de suelos no aptos para la agricultura, por lo que estaremos cediendo el patrimonio de hoy y también el futuro de todos”, denunció el Foro Multisectorial por la Tierra del Chaco.

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El principal problema de campesinos e indígenas no es la extranjerización, sino el modelo agropecuario que en la última década avanzó sobre todo lo que se interpuso.

En 2001 se sembraron en el Argentina 10 millones de hectáreas con soja. En 2003 había 12 millones. Luego de siete años de kirchnerismo ha llegado al récord de 19 millones de hectáreas con monocultivo de soja, el 56 por ciento de la tierra cultiva. Nunca antes la soja había crecido tanto.

“Corrimiento de la frontera agropecuaria”, festejan los técnicos y funcionarios. En la cotidianidad del campo implicó desalojos tan violentos como masivos. El Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI-Vía Campesina) estima un piso de 200 mil familias rurales expulsadas por el avance sojero. Donde el MNCI tiene gran presencia, como en Santiago del Estero y Córdoba, las topadoras suelen estar al servicio de pooles de siembra y de la Mesa de Enlace (sobre todo Federación Agraria, Sociedad Rural y Confederaciones Rurales Argentinas).

Ni el gobierno nacional ni los provinciales tienen cifras sobre los conflictos rurales originados por el avance de los agronegocios.

La Red Agroforestal Chaco Argentina (Redaf) es un colectivo multidisciplinario integrado por un organizaciones sociales, ONG ambientales, académicos y técnicos del Norte del país. En octubre de 2010 presentó el relevamiento “Conflictos sobre tenencia de tierra y ambientales en la región del Chaco Argentino”, contabilizó 164 conflictos de tierras y ambientales, casi ocho millones de hectáreas (el equivalente a 390 veces la ciudad de Buenos Aires) y 950 mil personas afectadas, principalmente indígenas y campesinos, de sólo seis provincias del norte argentino (Salta, Formosa, Chaco, Santiago del Estero y norte de Santa Fe y Córdoba).

“La raíz de los conflictos de tierra se encuentra en la disputa por el uso y control del espacio territorial a partir de la imposición de una cultura sobre otra. Por un lado el agronegocio, donde la tierra es un espacio para producir y hacer negocios, y por el otro la cultura indígena y campesina, donde la tierra constituye un espacio de vida”, denuncia la Redaf en su informe.

El grueso de los conflictos (89 por ciento) se iniciaron a partir del 2000. “Coincide con el impulso del modelo agroexportador, favorecido por las condiciones del mercado internacional para la comercialización de la soja, que trajo como consecuencia la expansión de la frontera agropecuaria en la Región Chaqueña”, recuerda el informe.

El 19 de abril, en un hecho inédito, una decena de organizaciones campesinas compartieron con un puñado de legisladores una propuesta de ley para frenar los desalojos rurales. La unión en la acción de organizaciones con diferencias ya de por sí fue un hecho auspicioso.

A pesar de distintos niveles de adhesión al gobierno nacional, no se evidenció voluntad política del oficialismo para con el proyecto. Estuvieron presentes muy pocos diputados, una decena de asesores y no fue tapa de los medios oficiales.

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125

La resolución 125 marcó un antes y después en la visibilización del modelo agrario.

“Se trata de un modelo basado en la extrema ‘zojización’, motorizada por grandes empresas que conforman una parte importante de lo que hemos denominado el ‘sistema de agronegocios’. En este modelo talla fuerte un grupo de grandes empresas y sujetos que controlan sectores clave del sistema agroexportador: compañías exportadoras, grandes sojeros, pooles de siembra, semilleras”, explican Miguel Teubal y Tomás Palmisano en el recientemente publicado “Del paro agrario a las elecciones de 2009”.

En el apartado “El conflicto agrario, características y proyecciones”, los economistas del Instituto Gino Germani (UBA) hacen un detallado análisis de la estructura agraria, afirman que ninguno de los actores de la resolución 125 cuestionó el modelo, aseguran que de ninguna manera implicaría la quiebra de los chacareros ni tampoco implicaba una medida distributiva. Concluyen que, a lo largo del conflicto, nunca se cuestionó el modelo.

Los investigadores precisan que siete empresas concentran el 83 por ciento de la exportación de porotos de soja (Cargill, Noble Argentina, ADM, Bunge, LDC-Dreyfus, AC Toepfer y Nidera). El 82 por ciento del aceite de soja se lo reparten cinco compañías (Bunge,, LDC-Dreyfus, Cargill, ADG y Molinos Río de la Plata). En tanto el 90 por ciento de los derivados de soja queda en manos de seis actores (Cargill, Bunge, Dreyfus, AGD, Vicentín y Molinos Río de la Plata).

Ninguno de estos actores sintió peligrar sus intereses durante el conflicto por la resolución 125.

“Al Gobierno le convenía impulsar el modelo sojero pues le permitía lograr importantes superávit de la balanza comercial y fiscal necesarios para, entre otras razones, hacer frente al pago de la deuda externa. Asimismo ‘al campo’ le interesaba mantener un modelo que le era altamente rentable. Quizá por estas razones ninguno de las dos parte en conflicto criticó al modelo sojero que se mantuvo relativamente intacto, y sigue incólume en la actualidad”, afirman Miguel Teubal y Tomás Palmisano.

No hay candidato político, oficialista u opositor, que proponga modificar (al menos gradualmente) el actual modelo agropecuario. Pino Solanas es muy claro con su rechazo a la megaminería, pero (como el resto de la oposición) asistió y sonrió a gusto en la última Expoagro, el gran evento del sector.

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Estado cómplice

La Red Agroforestal advierte que el rol del Estado es uno de los puntos centrales que los indígenas y campesinos identifican como responsables, por acción u omisión, para la resolución de los conflictos. “Existe impunidad y falta de decisión política de los gobiernos para resolver la problemática. Es notoria la inoperancia y faltas de respuestas estatales. Los gobiernos desoyen reclamos y, cuando escuchan, se manejan con punteros políticos con el fin de dividir a las comunidades y organizaciones”.

Denuncia que todos los conflictos son “disimétricos”. Donde empresas, personas físicas con recursos económicos y el Estado disputan las tierras con familias campesinas e indígenas, “donde los primeros controlan la información, tienen incidencia en los medios de comunicación, poseen mayores recursos y principalmente tienen o se relacionan con el poder”. Y cuestiona duramente al actor de mayor peso al momento de proteger al pueblo: “Llama la atención el escaso apoyo del Estado a los campesinos e indígenas, y su intervención protagónica como la otra parte del conflicto, ya sea en forma directa o indirecta. Indica claramente que aunque en el discurso lo cuestione, en la práctica sigue apoyando el modelo de producción extractivista y atentando contra la vida indígena y campesina”.

El Grupo de Estudios sobre Ecología Política (Gepcyd) del Instituto Gino Germani (Universidad de Buenos Aires) publicó a fines de 2010 “La violencia rural en la Argentina de los agronegocios”, donde confirmó el aumento de la violencia contra campesinos e indígenas, y abordó la criminalización, militarización y la coacción física.

“Entendemos que la violencia rural creciente en Argentina debe interpretarse en condiciones de la implementación de un diseño global de agroestrategias y políticas de Estado que concretizan en el territorio el redoble en la extracción y consumo de riquezas naturales (…) La disputa territorial entre el agronegocio y las comunidades indígenas y campesinas, y la violencia que el primero despliega sobre los segundos, es síntoma de un proceso de concentración”, explica el colectivo de científicos sociales que integran el Gepcyd.

Y apuntan al rol del Estado y del sector privado. “La violencia rural más que evidenciar una ausencia de institucionalidad en materia de tierras y derechos de los pueblos originarios y comunidades campesinas, pareciera vincularse como la respuesta estatal

El 12 de octubre de 2009 fue asesinado en Tucumán el diaguita Javier Chocobar. El 13 de marzo de 2010, en el paraje santiagueño de San Nicolás, falleció la campesina Sandra “Eli” Juárez, 33 años, luego de enfrentar una topadora que pretendía avanzar sobre tierras donde siempre vivió su familiar. El 23 de noviembre pasado, durante una represión policial, fue asesinado en Formosa Roberto López, qom de la comunidad La Primavera, que en un corte ruta reclamaba por el derecho a habitar tierras ancestrales. Ambos asesinatos se mantienen impunes.

La criminalización también aumenta. El Observatorio de Derechos Humanos de Pueblos Indígenas (Odhpi) denuncia que, sólo en Neuquén, existen 40 causas penales contra el Pueblo Mapuche, 200 imputados acusados del crimen de defender el territorio donde viven desde hace generaciones.

La represión y criminalización no es ejercida, salvo excepciones, por extranjeros. La violencia, las balas, los juicios y cárceles son promovidos por “compatriotas”, y con total colaboración de los gobiernos provinciales y el Poder Judicial, también todos argentinos.

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País serio

“No se afectará los derechos ya adquiridos. Esto quiero que quede absolutamente claro, porque si no significaría cambiar las reglas de juego y perjudicar a aquellos que adquirieron de buena fe con reglas que estaban vigentes hasta ese momento”, remarcó la Presidenta cuando anunció el proyecto de ley sobre extranjerización de tierras. Y consideró que, no respetar la legislación, “hablaría de un país poco serio”.

Pueblos originarios y campesinos cuenta con legislación que protege sus derechos territoriales. Constitución Nacional (artículo 75, inciso 17), Convenio 169 OIT, Ley 26160, Posesión Veinteañal vigente en el Código Civil. La Redaf precisa en su relevamiento que en el 99 por ciento de los conflictos por tierras se determinó que indígenas y campesinos carecen de títulos que, por las leyes vigentes, el Estado y el Poder Judicial debieran reconocer. El 93 por ciento de los conflictos (153) se producen por alguna acción que vulnera los derechos de los campesinos y comunidades ancestrales con relación a la tenencia de la tierra.

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Aviso

Cientos de indígenas de todo el país marcharon en mayo de 2010 durante diez días. Por primera vez en 200 años un masiva marcha indígena llegó hasta Plaza de Mayo y se entrevistó con el Ejecutivo Nacional.

Una veintena de dirigentes indígenas se vio con la Presidenta. Luego de exponer sobre las necesidades y deseos, y hacer eje en la defensa del territorio y el rechazo al modelo extractivo (soja, monocultivo de árboles, minería, avance petrolero), la Presidenta tomó la palabra y anunció que, en caso de descubrir petróleo en una comunidad indígena, el traslado será lo menos traumático posible.

Los dirigentes indígenas, muchos con gran afinidad al Gobierno Nacional, experimentaron una mezcla de sorpresa y decepción. Se preguntaban si la Presidenta no había entendido el reclamo indígena o tenía una decisión tomada.

Respetados compañeros que apoyan al actual gobierno no se cansan de buscar explicación, y suelen terminar la discusión con un argumento: “Son las contradicciones del modelo”.

Lo sucedido con la comunidad La Primavera señala que no se trata de contradicciones. Son decisiones con costos humanos reales. El geométrico avance de la minería a gran escala es un ejemplo. Aunque quizá el más evidente es el “Plan Estratégico Agroalimentario 2010-2016”, proyecto oficial que apuesta a aumentar la producción de soja (entre otros productos) en 20 millones de toneladas, ampliará aún más la frontera agropecuaria y multiplicar las consecuencias ambientales y sociales.

La decisión del Gobierno Nacional es avanzar sobre tierras campesinas e indígenas.

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Decisiones

A cinco meses de la represión del Pueblo Qom de Formosa ya no hay espacio para negar la complicidad del Gobierno Nacional con el gobernador Gildo Insfrán.

A pesar de la sistemática violación de derechos humanos, Cristina Fernández de Kirchner mantiene una alianza inquebrantable con Insfrán. Se evidencia en la acción del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, sobre el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi), el único espacio estatal que brindaba asistencia a la comunidad La Primavera. Fernández limitó la acción del presidente del Inadi, Claudio Morgado (el trabajo sucio quedó a cargo de la vicepresidenta a María Rachid).

El Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI), dependiente de Alicia Kirchner, actúa en consonancia con Insfrán. A pesar de contar con valiosos cuadros técnicos, nada pueden esperar las comunidades en lucha de un organismo que sólo funciona como valla de contención de los reclamos originarios.

Pero la más clara, y triste, evidencia es el silencio de la Presidenta. Nunca se refirió al tema en público, nunca recibió a la familia de Roberto López. Ni siquiera el prolongado acampe en avenida 9 de Julio ni la huelga de hambre han provocado un gesto presidencial.

“El genocidio actual de los pueblos indígenas ya no es más con armas. Se produce invisibilizando, omitiendo, dejando que se mueran, es un genocidio por omisión”, afirmó en 2008 el ministro de Corte Suprema Raúl Eugenio Zaffaroni.

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Unidos contra los Qom

Lluvioso. Sábado 30 de abril. La muerte de Ernesto Sábato marca la agenda mediática. El 1 de mayo no hay diarios. Las guardias periodísticas están al mínimo.

La Justicia Contravencional de la Ciudad de Buenos Aires expidió a primera hora una orden para liberar el corte en la avenida 9 de Julio. En un hecho con pocos antecedentes, el Ministerio de Seguridad de la Nación de inmediato dio luz verde para que la Policía Federal se haga presente en el lugar. Más de cien efectivos se apostaron para liberar el tránsito, frente a indígenas que comenzaban su sexto día de huelga de hambre.

No hubo acuerdo ni se levantó el reclamo ni la huelga de hambre. Sólo primó el sentido común de la comunidad que, al despejar la calle, evitó la represión. “Nos avisaron que nos iban a correr por la fuerza y luego nos iban a llevar presos. La lucha se mantiene”, explicó Félix Díaz.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) le había solicitado, el 26 de abril, al Estado argentino que adopte una medida cautelar en favor de la comunidad qom. La Comisión instó al Gobierno a que “adopte las medidas necesarias para garantizar la vida y la integridad física” de los qom “contra posibles amenazas, agresiones u hostigamientos por miembros de la policía, de la fuerza pública u otros agentes estatales”.

Cuatro días después, el Gobierno hizo todo lo contrario: envió un centenar de efectivos para desalojar la avenida 9 de Julio.

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La viceministra de Seguridad, Cristina Caamaño, reconoció a sus colaboradores más cercanos que “no hay orden (de Presidencia) para negociar” con los Qom. “Si no liberan la 9 de Julio, serán detenidos. Si se suben a la plazoleta, no habrá detenciones”, afirmó un muy cercano colaborador de la viceministra y ex fiscal, de destaca labor para investigar el asesinato de Mariano Ferreyra.

“Distinta vara” suelen llamar algunos periodistas. El gobierno nacional recibió a la familia de Mariano Ferreyra y utilizó toda su estructura para buscar justicia. Ya están presos los presuntos actores materiales e intelectuales del asesinato.

A la familia del qom Roberto López nunca la recibió. En la escandalosa causa judicial por la represión de Formosa hay una veintena de precesados: todos de la comunidad qom La Primavera. Ningún policía, ningún gendarme, ningún funcionario del gobierno de Formosa.

Gildo Insfrán es gobernador desde 1995. Y ya se postula para un quinto mandato. Fue menemista, duhaldista y, desde 2003, férreo defensor del modelo kirchnerista.

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El cómodo oficio de ocultar

“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa: el resto es propaganda”. Es una de las tantas definiciones que circulan entre estudiantes de periodismo. Se la adjudican a media decena de periodistas, pero la mayoría de las veces citan como autor a Horacio Verbitsky.

La represión al Pueblo Qom dejó en evidencia al periodismo de los grandes medios de comunicación.

Los canales de televisión, radios y diarios cercanos (o acríticos) al Gobierno enfocaron la represión como un enfrentamiento, adaptación moderna de la teoría de los dos demonios. Luego, cuando la realidad ya no se podía esconder, apuntaron como único responsable político al gobierno provincial. Ese era el límite. En estos cinco meses, rara vez (muy pocas) estos medios apuntaron a la complicidad del gobierno nacional en los días que siguieron a la represión.

En contraposición, los medios que claramente actúan como partidos de oposición (sobre todo luego de la 125 y Ley de Medios) apuntaron desde un primer momento a la alianza Insfrán-Cristina Fernández. Pero nunca citaron el fondo de la represión: el modelo agropecuario actual, que avanza con soja, desmontes, desalojos y obliga también al corrimiento de la frontera ganadera. No apuntan este motivo porque esos medios de comunicación son un engranaje fundamental en el desarrollo, consolidación y avance de ese modelo.

El periodismo ya no es importante por lo que dice, sino por lo que oculta.

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El “periodismo militante” de la agencia de noticias Télam es un caso testigo del periodismo actual. Télam censuró el domingo 17 un artículo sobre desalojos campesinos de un experimentado colega. Sólo fue publicado, el lunes 18, luego de que el colega pateara puertas, discutiera y exigiera se le respetara su trabajo y trayectoria.

El miércoles 27 de abril, luego de innumerables trabas para ejercer su trabajo cotidiano, la periodista especializada en pueblos originarios anunció que dejaba de escribir sobre la temática hasta nuevo aviso. Desde 2001 se dedicó a conocer, visitar y escuchar a comunidades indígenas. Una década de visitar el territorio y dar testimonio sobre la realidad indígena de Argentina. No explicó por qué tomó esa decisión dolorosa (para ella y las comunidades), pero todo aquel que recibe los despachos de Télam puede imaginar por qué.

El 19 de abril a las 20.48 la agencia Télam despachó el cable titulado “Insfrán participó de encuentro multiétnico e inauguró obras”. Dio cuenta de que 6.000 aborígenes lo aclamaron y, como muestra de ese afecto, aportó supuestos dichos de indígenas: “Hemos mejorado mucho en todos estos años, y eso se debe a la sensibilidad de un gobierno popular que supo interpretar las necesidades de los pueblos originarios”.

El último párrafo no deja dudas. “(Los indígenas consideraron que) Ha sido precisamente el gobierno justicialista de la nación y de la provincia quienes nos han reivindicado plenamente en nuestros derechos”.

Los periodistas tenemos el derecho de no firmar los artículos que nos solicitan escribir pero con los que no estamos de acuerdo, ya sea por línea editorial, edición o, también, porque la información no es verdad.

El cable de Télam no fue firmado por el redactor.

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“Una cosa es resolver de dónde sacamos el dinero para pagar las expensas y otra es hacer periodismo. Creo que no debemos confundir una con otra. En esta profesión dar la espalda a la realidad tienen un precio. No darla, también”, dice un viejo texto de la cooperativa periodística La Vaca, donde también se arriesga una definición. “Decir lo que hay que decir y contar lo que hay que contar: eso es lo que tienen que hacer un periodista donde pueda”.

Y deja, por un momento, en segundo plano el rol de las empresas periodísticas. “¿Vamos a seguir alegando obediencia debida para seguir contando lo que no pasa y ocultando lo que pasa? (…) Dejemos de sostener, a precios cada vez más bajos, esos trabajos basura, porque corremos el riesgo de convertirnos en basura también nosotros.”

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El juego a la derecha

Muchas críticas al Gobierno Nacional se retrucan con, palabras más o menos, “le hacés el juego a la derecha”.

La represión al Pueblo Qom fue un quiebre personal. La impotencia de no poder escribir donde siempre se descargó en un texto de opinión (http://darioaranda.wordpress.com/2010/11/28/%C2%BFderechos-humanos/) que circuló entre amigos y compañeros. Como nunca antes hubo respuestas que acusaban de ser “funcional a la derecha”.

A cinco meses de aquel texto, y visto el accionar del Gobierno, quienes le hace el juego a la derecha son quienes silencian represiones y son cómplices, por acción u omisión, de asesinatos.

No hay acción de Gobierno (por justa y revolucionaria que sea –y este Gobierno ha tomada varias–) que pueda compensar la complicidad ante el derramamiento de sangre del campo popular.

“No se puede hablar de derechos humanos y apoyar a un gobernador que reprime y mata hermanos indígenas”, advirtió Nora Cortiñas, de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, en marzo último en la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA.

Eduardo Galeano visitó el acampe Qom. Y fue menos diplomático: “(Los indígenas) tienen voz, pero son los no-escuchados, que son justamente los que ahora están aquí acampando, rodeados del desprecio general, del casi silencio, a los que el Gobierno no les da la menor pelota, cuando tendrían que ser los primeros de la fila, mucho antes de todos los políticos que buscan pedazos de poder”.

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Derechos Humanos

Secuestro de personas. Robo de bebés. Torturas. Campos de concentración. Desaparecidos.

Los pueblos indígenas de Argentina sufrieron exactamente lo mismo que las víctimas de nazismo y que los víctimas de la última dictadura militar.

Pero su genocidio aún es negado.

“Nunca cayó el régimen que implementó las campañas militares a fines del siglo XIX y principios del XX que derrotaron la autonomía indígena, a fuerza de masacres, para consolidar al Estado nacional. Hay una continuidad hasta nuestro presente”, explica el historiador e investigador Walter Delrío, co-director de la Red de Estudios sobre Genocidio en la Política Indígena Argentina.

La Red de Estudios afirma que aún hoy peso sobre los pueblos originarios de Argentina un proceso con prácticas genocidas. Ayer fueron las las balas, esclavitud y asesinatos. Hoy es la avanzada territorial sobre las comunidades, desalojos, represión, privación de formas de subsistencia, hambre, discriminación y olvido.

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A 28 años del golpe de Estado de 1976, el gobierno nacional decidió que la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), el mayor centro clandestino de detención, pasará a manos de los organismos de derechos humanos, que erigieron allí un espacio para la memoria del nunca más.

A 130 años del inicio de la Campaña del Desierto, los pueblos indígenas no cuentan con ningún espacio similar. Al contrario, el emblema principal de aquel avance militar, Julio Argentino Roca, cuenta con numerosas calles y escuelas con su nombre, y se mantienen monumentos que se asemejan al colmo: en el centro de Bariloche, pleno territorio mapuche, una estatua de Roca se erige desafiante. Es imposible imaginar una estatua de Jorge Rafael Videla en Plaza de Mayo.

En 1994 se sancionó la Ley 24.411, que establece que el Estado deberá pagar a los familiares de los asesinados y desaparecidos una indemnización por el terrorismo de Estado padecido. Ningún tipo de indemnización o reparación se planteó jamás para las víctimas del genocidio indígena.

En la actualidad, la sistemática violación de derechos humanos de pueblos indígenas no escandaliza a la opinión pública. Incluso es negado por un sector de intelectuales, políticos, comunicadores y referentes de opinión.

Las víctimas del genocidio indígena no fueron (ni son) sectores urbanos, ni clase media.

La negación tiene raíces étnicas y de clase social. Y, sin duda, económicas. Los distintos modelos productivos del último siglo y medio (agroexportador, petrolero, forestal, minero) tuvieron como escenario gran parte de los ancestrales territorios indígenas.

Para los pueblos originarios no hubo un “nunca más”.

14 dic 2010

Agroquímicos: El ataque al glifosato no es una caza de brujas. Es revelar la trama de las falacias del discurso que lo defiende.


El 6 de diciembre de 2010, el Diario “La Capital” de Rosario publicó la nota "Hay una guerra contra el glifosato que se ha vuelto una caza de brujas". No se trata de una caza de brujas, sino de destapar las falacias del discurso que defiende el uso casi indiscriminado de los agroquímicos en general y del glifosato en particular. 

Claudio Lowy Buenos Aires, 8 de diciembre de 2010.- 


Con la intención de defender ese producto clave para el sistema de siembra directa, la nota informa que visitaron el diario “La Capital” de Rosario, Argentina, las siguientes personas: Luis María San Román, Gustavo Sutter Schneider y Patricio Lamas, presidente, secretario y miembro de la Comisión Directiva de la Sociedad Rural de Rosario, respectivamente; Mauricio Fargioni, de la Cámara de Empresas Agroaéreas de Santa Fe, y los científicos Alberto Etiennot, Augusto Piazza y Cecilia Travella. Fueron recibidos por el gerente general del diario, y el jefe de redacción, Daniel Abba. En una extensa charla, manifestaron su preocupación por el miedo generado en la población sobre el uso de los agroquímicos, pero sobre todo del glifosato. 

Mentiras, tergiversaciones y ocultamientos 

La nota (http://www.lacapital.com.ar/la-region/Hay-una-guerra-contra-el-glifosato-que-se-ha-vuelto-una-caza-de-brujas-20101206-0056.html) contiene mentiras, tergiversaciones y ocultamientos. 

Para no abusar del espacio ni del interés y la voluntad de los lectores, sólo señalaré las mentiras. Dejo para otra oportunidad la tergiversación de los estudios que muestran los daños que produce el glifosato, los ocultamientos de los problemas y de las medidas preventivas tomadas en otros países y las referencias a científicos vinculados a Monsanto como si tuvieran independencia de criterio y fueran incuestionables. Tampoco me referiré a la responsabilidad de los aeroaplicadores. 

Habiendo pasado 10 días de la publicación, y no habiendo encontrado desmentida alguna en los medios, considero que es cierto que los entrevistados dijeron lo que aparece en la nota. 

¿Mentirosos o ignorantes? 

Científico Piazza: El glifosato es un herbicida de categoría cuatro, banda verde, por una clasificación internacional basada en la Organización Mundial de la Salud que define a los productos por su toxicidad aguda y por la cantidad que debe utilizarse para que resulte tóxico. Van desde la banda roja, amarilla, azul y verde. La verde no implica que sea inocuo, pero sí que probablemente no cause riesgo si se lo utiliza como es debido. Vemos que se está asustando a la gente cuando no hay motivos para tanta alarma; la exposición que tiene la población no es importante como para asustarse de esa manera. 

Científico Etiennot: Hasta ahora no se ha observado ningún problema que justifique un cambio en la categoría. El glifosato sigue en la banda verde. Si hablamos con seriedad, no podemos decir que es inocuo, de la misma manera que rechazamos a los que dicen que sí produce alteraciones. Y recordamos que se viene aplicando desde hace más de 40 años en 150 países y en ninguno tiene los reclamos que tiene en la Argentina. El Senasa no ha sacado ninguna prohibición del producto, ni le cambió la categoría. 

Tanto Piazza como Etiennot faltan a la verdad, ya sea porque mienten o por ignorantes. Ambos han hecho reiteradamente esta afirmación, tanto en entrevistas mediáticas como en exposiciones. 

El Informe del 10 de septiembre de 2010 de la Comisión de Expertos que la Universidad Nacional del Litoral constituyó a efectos de dar cumplimiento a la demanda de la Sala Civil II de la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de la Ciudad de Santa Fe en los autos caratulados “Peralta Viviana c/ Municipalidad de San Jorge y Otros s/ Amparo”, dice: 

“El glifosato está clasificado como clase III (OMS, 2009) y así está registrado en el SENASA.“ 

Que se sepa la verdad 

La nota la terminan las palabras de San Román, como síntesis de lo que buscan los productores, aeroaplicadores y científicos, terminan: “Hay una buena predisposición de los productores para hacer las cosas debidamente. No decimos que nos den la razón, pedimos que se sepa la verdad, y que se lleve tranquilidad a la gente para que no se preocupe sobremanera”. 

La verdad es que tanto Piazza como Etiennot faltan a esa verdad que reclama el presidente de la Sociedad Rural de Rosario; y son los científicos que fueron con él al diario para participar de la nota. 

Es claro que ese discurso no lleva tranquilidad a la gente; al contrario, muestra que los representantes institucionales de quienes utilizan y promueven el uso masivo de agroquímicos y los científicos que defienden este sistema productivo, no están interesados en la salud, bienestar y tranquilidad de la gente, sino exclusivamente en sus propios intereses, sin importar los daños y/o los riesgos a los que puedan someter a las poblaciones afectadas. Para ello están dispuestos a mentir públicamente, y también a apoyar y promover esas mentiras públicas. Salvo, claro está, que sean ignorantes del tema que están tratando; en cuyo caso no deben presentarse ni deben ser presentados como científicos. 

El trabajo, la lucha, la militancia 

Vale señalar que de ninguna manera la categorización como clase III del glifosato es indicativa de su toxicidad real ni de los daños y riesgos a que somete a las personas que lo aplican y padecen; pero esto no es objeto de esta nota. 
Una red de personas e instituciones de Argentina estamos trabajando hace ya casi dos años para lograr el cambio de metodología en la clasificación de los agroquímicos, para que no sólo refleje las toxicidades letales agudas, sino también las subletales y las crónicas; que se aplique el principio precautorio definido por ley a los productos que se aplican y de los que no se conocen todas las toxicidades; y que las personas que hagan las evaluaciones tengan reconocida independencia de criterio. Después de conseguir que el Defensor del Pueblo de la Nación emitiera la Resolución 147/10, ahora, amparados en el artículo 14 de la Constitución Nacional, peticionamos al Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación que la ponga en práctica. 
Somos muchos los que estamos trabajando, luchando y militando en contra del uso de los agroquímicos que están causando daños sociales, ambientales y económicos de una magnitud hasta ahora desconocida; que están enfermando a la gente que los manipula y a la que vive en zonas aledañas a donde se aplican casi sin control, así como a las personas que compran y consumen alimentos contaminados con estos productos. 

Ese trabajo, esa lucha y esa militancia persiguen un objetivo mucho más integral: la consecución de un sistema agroalimentario que distribuya y diversifique la producción, que recupere y construya soberanía alimentaria, articulando las diversas alternativas agroecológicas, de la vía campesina, de la agricultura familiar y del trabajo solidario. 
Como dice el título, no estamos a la caza de brujas. Estamos revelando la trama de las falacias del discurso de los promotores del sistema de monocultivo extensivo con agroquímicos, del cual el sistema transgénico es sólo el último eslabón. 



Claudio Lowy – ecolowy@yahoo.com.ar – Tel: 0054-11-15-6467-5187