Por Carla Poth
Especial para Área de Formación de la Juventud Rebelde
Algún gran pensador dijo por ahí que los grandes hechos históricos se repiten dos veces. La primera, como tragedia; y la siguiente, como farsa.
Si miramos el desarrollo de la historia argentina, la tragedia ocurrió hace mucho tiempo, unos 150 años atrás, cuando el exterminio y domesticación de los antiguos pobladores americanos fue el puntapié inicial para la ocupación y apropiación europea de nuestro territorio. Aquí, la primera ‘extranjerización’, donde vastas legiones de españoles, italianos y de otros rincones, se pararon sobre la sangre y las tierras de nuestros indios originarios, e “hicieron la América” que ellos deseaban construir.
Hoy, la farsa se produce con la consolidación de un modelo de producción agrario que requiere de la eliminación y domesticación de todo aquello que no signifique ganancia.
¿De qué modelo de producción estamos hablando? En la actualidad, se producen 33 millones de hectáreas, y alrededor de 100 millones de toneladas de granos para la exportación y alimentación de animales en Europa, China e India. El avance de esta producción ha significado la desaparición de más de 200 mil pequeños y medianos productores, lo que trajo aparejado que, al día de hoy, el 82% de los productores posean el 13% de la tierra, y que sólo el 4%, tenga el 65% de la misma. Sumado a esto, la frontera agrícola se ha expandido, destruyendo más de 2 millones de hectáreas de bosques nativos y, junto con la consecuente contaminación (del ambiente y la salud) producto del aumento en un 35% del uso de agroquímicos, se lleva adelante una de las más grandes masacres a la diversidad biológica y a los recursos naturales de nuestro país. A esto, hay que sumarle los cientos de pobladores que tienen que abandonar sus casas por la contaminación.
Y esta farsa, si bien tiene múltiples caras, aparece representada hoy por dos personajes entre burlescos y cínicos.
Por un lado, se encuentra el gobierno que, con el intento de aprobación del proyecto de extranjerización de tierras, se pretende el baluarte de la defensa del pequeño y mediano productor nacional. Sin embargo, una rápida mirada al proyecto nos denota un intento tan tibio, que congela. Porque si bien intenta limitar la adquisición de tierras a los extranjeros, no pretende revisar los contratos espurios y fraudulentos de apropiación de tierras adquiridos con anterioridad. ¿Cuál es la solución que esta ley brinda a la venta de territorios ocupados por poblaciones que luego son expulsadas, como ha ocurrido con las 900 mil hectáreas adquiridas por Benetton sobre tierras mapuches, o las 117 mil hectáreas compradas en Catamarca por una empresa norteamericana que intenta expulsar a 300 familias?¿Qué se debe hacer con las miles de hectáreas que han transformado a empresas transnacionales en dueños de los recursos naturales estratégicos de la Argentina, como el agua o la biodiversidad? ¿Cómo se resuelve la violenta intromisión de topadoras que reclaman la supuesta propiedad (a sabiendas, ilegal e ilegítima) sobre las tierras de campesinos, dueños veinteañales de las mismas?¿Dónde se debate el problema sobre el uso que en este modelo se hace de la tierra, o de la función social que esta debería tener en la producción de alimentos para todos?¿Qué hace con los cientos de pobladores rurales que acrecientan el cordón de miseria de las grandes ciudades, escapando de ser contaminados con la lluvia de agroquímicos que utiliza este modelo?
El otro personaje de esta farsa, no es más que Gustavo Grobocopatel, el llamado “Señor de la soja”, y sus declaraciones en contra de esta misma ley.
Los Grobos es hoy una de las principales exportadoras de trigo y soja de Argentina, una firma nacional que posee alrededor de 18 mil hectáreas propias y que, a través del arrendamiento, cultiva más de 150 mil. Además sus negocios han pasado las fronteras, produciendo granos en Bolivia, Paraguay, Brasil y Venezuela. Con la tan mentada “producción en red” defendida por su presidente, esta compañía es un gran motor de este modelo que se ocupa de expulsar aquello que atente contra el “progreso” y el “desarrollo” capitalista.
Y entonces, la farsa que ambos personajes sostienen, se ancla en una serie de falacias que para dar un debate serio sobre la cuestión de la producción agraria en Argentina es necesario desandar.
La primera falacia: que limitar la propiedad de la tierra en manos de extranjeros vendrá a resolver la problemática de la producción sustentable o del destino de los alimentos en nuestro país. Y aunque aquí pareciera que el señor de la soja se encuentra en lo cierto, cuando asevera que “limitar la propiedad a los extranjeros no incrementará ni tendrá efectos sobre el acceso a los alimentos”, debemos agregar un paréntesis. Porque si bien el acceso a los alimentos no tiene relación, en el modelo actual, con la propiedad de la tierra, tampoco es una cuestión plausible de ser resuelta con el control del flujo de alimentos producidos, que él mismo propone. Y esto es así, porque en la actualidad, en Argentina, sólo un mínimo de la producción está destinada al consumo de alimentos para la población. En cambio, el punto final de lo que se produce deriva en el alimento de animales más allá del océano (se exporta a China para forraje de chanchos), o en un número creciente, a la producción de energías, como los agrocombustibles.
La segunda falacia, no es más que la del cuidado de los recursos naturales. Y aquí Grobocopatel también alerta que esta ley no resuelve la cuestión. Y su propuesta, a su vez, se queda a mitad de camino. Porque, ¿de qué sirve promover contratos a largo plazo para el arrendamiento de las tierras, si en estos casos lo que no se problematiza, bajo ningún concepto, es la cuestión del uso que se hace de las mismas?.
La última de las falacias esta rodeada de misticismo. Y digo esto porque, si bien los datos reales derriban de manera permanente el supuesto de que “para tener seguridad alimentaria y progreso, el camino más corto, eficaz e inclusivo es aumentar la producción”, esta idea sigue vivita, coleando y consolidada. Me remito a una realidad concreta: al día de hoy, la indigencia en el mundo ha llegado a niveles nunca antes conocidos, al mismo tiempo que la producción agraria se ha incrementado en un 100% en 6 años. Además, los países insertos en el mercado mundial como principales productores agrícolas son los mismos que todavía sostienen los índices más altos de pobreza y dificultades en el acceso a la alimentación, a la educación y a la salud.
En esta historia de farsas y falacias, los perdedores parecen ser siempre los mismos. Mientras, los triunfadores, discuten y debaten como rapiñas, sobre qué porción de la torta les corresponde.
A este debate le faltan unas cuantas voces. Las de los despojados. Las de aquellos y aquellas que afirman que no son necesarias ni más agricultura basada en la homogenización y estadarización productiva, ni más industria extractiva y contaminante, ni más investigación, ni más inversión que posibilite seguir reproduciendo las dinámicas anteriores. Las de aquellos y aquellas que luchan por producir, conocer y construir espacios colectivos de inclusión, de prácticas amigables con el medio ambiente y de acceso real a la seguridad y la soberanía alimentaria.
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4 oct 2011
12 sept 2011
HAMBRE SOJA 2011
Gacetilla de prensa - Se ruega difusión
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HAMBRE SOJA 2011
“II Encuentro por la Soberanía Alimentaria y la Biodiversidad ”
14, 15, y 16 de septiembre - Rosario.
El “Hambre Soja 2011”, es un encuentro en donde abrimos un espacio de intercambio y de debate, constructivo y reflexivo, frente a los desafíos que nos plantea el actual modelo de los agronegocios. En estas jornadas, no solo buscamos denunciar los efectos perniciosos de este modelo, sino que, también, mostramos las alternativas, sustentadas en los principios de Soberanía Alimentaria y Biodiversidad, así cómo también las formas de lucha de los movimientos que lo resisten.
Rosario, como pretendida capital del Agronegocio, será sede en estos días del “5to Congreso de la Soja del MERCOSUR, MERCOSOJA 2011”, organizado por la Asociación de la Cadena de la Soja Argentina ACSOJA, que contará además con la participación especial de representantes de los principales socios asiáticos. En el mismo se expone, a partir del discurso falaz del “progreso” -concebido como “crecimiento infinito”-, la profundización de un modelo que, en lugar de procurar el Buen Vivir de los pueblos, genera mayor concentración de la tierra, daños ambientales irreversibles, a partir del corrimiento de la frontera agrícola, enferma y obliga a emigrar a sus habitantes y que, en lugar de producir alimentos, agudiza el hambre y la pobreza. Consideramos necesario debatir sobre estos temas y reflexionar, colectivamente, sobre las alternativas que nos lleven hacia otro modelo productivo social y ambientalmente justo, que termine con la mercantilización de la naturaleza y la vida.
En este marco, convocamos a toda la comunidad, medios de comunicación y organizaciones sociales, a participar de la “Radio Abierta”, que se llevará a cabo, a partir de las 9hs, el día miércoles 14 de septiembre, frente a la Bolsa de Comercio Rosario. Y a una posterior “Conferencia de Prensa”, estimada para las 12hs. Asimismo, los invitamos a participar del resto de las actividades que se desarrollaran durante las jornadas del jueves 15, y viernes 16 de septiembre, en el Centro Cultural La Toma, Tucumán 1349.
Rosario, una vez más, capital de los agronegocios, capital de HAMBRE SOJA 2011
CONTACTOS DE PRENSA:
María Elena (ATTAC) _ 0341 153 127042
Lisandro Brusco (Casa de la Memoria) _ 0341 156 404653
Eduardo Rossi (El grito de la Tierra) _ 0341 155 778721
Sol Morell (Semillas de Rebelión) _ 0341 155 153239
Para más información, visitá nuestro blog:
o escribinos a: hambresoja2011@gmail.com
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